En diciembre se cumplen dos años desde que Mauricio Macri asumió como presidente de Argentina, con la promesa de reformar la economía y sacar al país del estancamiento económico. Uno de los testigos privilegiados de los cambios que ha implementado el mandatario es el Embajador chileno en Argentina, José Antonio Viera-Gallo.

El exministro y exparlamentario aseguró que “ha habido un nuevo impulso y una política económica que, en palabras del gobierno, significa normalizar la economía y al mismo tiempo que Argentina vuelva de forma inteligente al mundo”.

Su juicio es positivo. “En eso se ha avanzado: se terminó el cepo financiero, se terminaron las normas muy restrictivas de regulación del comercio internacional, por señalar dos cosas. Se han rebajado de forma importante los subsidios indiscriminados a los servicios públicos y la inflación ha bajado, quizás no al ritmo que se esperaba, pero ha tenido un descenso importante”.

– ¿Qué tan distinta es la Argentina de hoy a la de hace dos años?

– Es difícil medir a los países en plazos tan cortos, pero yo diría que en general hay esperanza de superar las dificultades económicas y sociales, sobre todo tras la elección parlamentaria, que abrió una segunda etapa en el gobierno de Mauricio Macri.

– ¿Este cambio de rumbo económico ha tenido impacto en los actores chilenos, empresarios e inversiones, que están presentes en Argentina?

– Desde luego se han reactivado los contactos a nivel empresarial, que estaban detenidos, entre el consejo empresarial chileno y su contraparte argentina. Se han hecho numerosos viajes y contactos y en estos días se produjo una importante visita de 24 empresarios chilenos organizada por la Sofofa, a Argentina. Muchas de estas empresas están con planes de inversión. Nosotros en la Embajada, pese a que no hay un registro, sabemos que hay planes de inversión, más allá de la minería, en el orden de los US$ 400 millones a US$ 500 millones. Y por otra parte hay un interés creciente de los empresarios argentinos de incorporarse a cadenas de valor regionales o mundiales y aprovechar los tratados de libre comercio que tiene Chile con 65 países.

Relación bilateral

Un área en la que se podría profundizar la relación es en el intercambio comercial. Actualmente Argentina es observador de la Alianza del Pacífico, y ha establecido negociaciones de libre comercio con Colombia y con México.

El 1 de noviembre, en tanto, se firmó un nuevo acuerdo de complementación económica con Chile. “Esa es una actualización, pero también una ampliación de lo que ya existía, porque el ACE 35 se refería básicamente a productos físicos. Este acuerdo supone también comercio electrónico, servicios, compras públicas, normas sobre PYME, sobre denominaciones de origen, facilitación de comercio”, explicó Viera-Gallo.

“O sea, es una puesta al día, pero una ampliación bastante significativa de lo que son hoy día los acuerdos comerciales o de complementación económica, es muy parecido al que Chile firmó con Uruguay”, agregó.

Para el diplomático, el comercio bilateral sigue siendo bajo. “Decayó desde 2012 y todavía le cuesta recuperarse, pero estamos seguros de que con este nuevo tratado y con el acuerdo que ya está vigente que impide la doble tributación ese comercio debería ampliarse”, aseguró.

– ¿Qué áreas quedan por explorar en la relación bilateral?

– En todo, en el campo energético se ha avanzado mucho, pero hay mucho por hacer para lograr complementación energética. Lo mismo vale en la minería, donde Argentina debe dar un salto cualitativo. Lo mismo ocurre en la agroindustria, donde ellos están a la delantera, y también es mucho lo que se podría hacer entre empresas chilenas y argentinas. Chile tuvo una participación importante en una feria agroalimentaria que se hizo acá en Buenos Aires en el mes de noviembre.

El turismo conjunto para vender, por ejemplo, la Patagonia de forma conjunta en el extranjero es otro frente. Tampoco es menor todo lo que se refiere a la informática y alta tecnología, porque eso existe acá y muy desarrollada y Chile está carente de servicios informáticos adecuados.

Hay mucho campo por explorar y hemos hecho ruedas de negocios para buscar la complementación de región con región. Hemos hecho ruedas de negocios en Salta, Córdoba, Mendoza, Neuquén y Rosario, y han tenido bastante éxito.

Cambio de gobierno

– La política argentina es distinta a la chilena, pero hubo un cambio de gobierno y se produjo un giro en la relación bilateral, con mayor acercamiento a nivel comercial y económico. Un cambio de gobierno en Chile ¿cómo se ve en Argentina? ¿Existe la misma voluntad para seguir ampliando la cooperación sin importar quien sea electo en nuestro país?

– La política que nosotros estamos implementando con Argentina es una política de Estado, que no se verá influida mayormente por las variaciones de la orientación política de los gobiernos. O sea, Chile y Argentina están de por vida unidos por una frontera y por un destino común. En ese sentido, por ejemplo, las inversiones en la modernización de los pasos fronterizos, que son 26, es algo que pasa de un gobierno a otro. Pronto se llamará a licitación el túnel de Agua Negra, que va a unir a San Juan con Coquimbo y ese túnel demora entre ocho y diez años en construirse.

– Un flanco abierto en la relación bilateral es el conflicto mapuche y la colaboración entre grupos de ambos países. ¿Están tomando medidas? ¿Se está haciendo un trabajo conjunto?

– Lo que ha habido siempre es una buena colaboración policial entre Chile y Argentina en todos los campos, como narcotráfico y trata de personas. En lo que se refiere a hechos violentos de grupos pequeños en la zona mapuche, ahí también existe colaboración policial.

“Acá no se habla de las elecciones chilenas porque no tienen dramatismo”

– Desde la distancia ¿cómo ve la elección presidencial?

– Lo que yo veo es que es una elección carente de dramatismo, en el sentido de que cualquiera que sea la alternativa de las que son más posibles, no significa cambios traumáticos.

– ¿Ni siquiera Beatriz Sánchez? Porque más allá de lo que ella representa, llegaría una nueva fuerza al poder, fuera de las dos grandes coaliciones, que no hemos visto antes.

-Es que no veo mucha posibilidad de que eso ocurra. Además, Chile goza de un enorme prestigio internacional en lo que se refiere a sus índices económicos, de manejo de política económica, de políticas sociales públicas, y por lo tanto hay una buena imagen, que no corresponde muchas veces al grado de crispación que hay al interior de una contienda electoral como la actual.

– ¿Es competitiva la elección?

– No mucho, no como lo fue la elección entre (Ricardo) Lagos y (Joaquín) Lavín. Ésta probablemente no va a estar en los mismos márgenes, al menos en la primera vuelta, como fue la primera vuelta de Lagos con Lavín. Más de eso no puedo opinar porque soy diplomático y no me corresponde.

¿Se habla de las elecciones chilenas en Argentina?

– No, no se habla, porque no tienen ningún dramatismo.

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