Argentina.- El secretario de Planeamiento Energético, Daniel Redondo, aseguró que “si Vaca Muerta acompaña, con significativas inversiones, como pronosticamos, el país podría volver a tener saldos exportables en 2021-22”, al participar en la Primera Jornada Nacional de Eficiencia Energética, que concluye hoy en la sede del gobierno porteño.

Redondo aclaró que por largo tiempo se necesitará importar gas de Bolivia, GNL (gas licuado) o diésel en los picos de invierno, “pero la situación será mucho más equilibrada desde el punto de vista de la balanza energética y comercial del país”.

El escenario presentado por el funcionario, de larga actuación previa en la petrolera Exxon Mobil, dentro y fuera del país, se extiende hasta 2025 y parte de supuestos “agresivos” en materia de inversiones sectoriales (unos u$s 20 mil millones por año) y de avances en materia de ahorro y eficiencia.

“El país, desde el punto de vista legal, ambiente político y de negocios es muy promisorio”, confió Redondo.

El secretario proyectó el crecimiento del consumo energético durante los próximos años en un 2% anual, frente a la tendencia reciente de 2,6%.

El escenario planteado por Redondo parte de un pronóstico de aumento del producto interno bruto (PIB) de 2,9% anual promedio durante el próximo decenio, con una caída del PIB estimada en 1,4% durante este año, un repunte de 3,6% en 2017 y avances de entre 3,3 y 3,5% en los años siguientes.

En ese marco estimado, el consumo energético crecería 2% anual en vez del 2,6% de los últimos años, “a partir de un cambio de hábitos, inversión en eficiencia y la recuperación de las energías que ahora desechamos”.

Ese cambio, resaltó Redondo, implicará un ahorro de 5,7% en el consumo final, que en términos de energía eléctrica se estirará a 15%.

Las cifras que se manejan en la cartera de Energía indican que la producción total del sector será en 2025 un 19,3% más alta que en 2015, al pasar de 86,6 MMTep (millones de millones de toneladas equivalentes de petróleo) a 103,4 MMTep.

El “cambio radical”, afirma Redondo, se registrará en la matriz productiva primaria, al corregirse el sesgo que hoy concentra el 87% del consumo en fuentes fósiles “fruto de los errores del pasado”.

El gas, que hoy satisface el 52% de las necesidades internas, bajaría a 49% hacia 2025, mientras el petróleo descendería de 35 a 27%, de acuerdo con las proyecciones oficiales.

La energía hidroeléctrica, por su parte, aumentará del 5 al 6% su aporte, lo cual incluye las presas del río Santa Cruz; Chihuido 1 en Neuquén; Portezuelo del Viento en Mendoza y la expansión de Yacyretá, con la construcción del brazo Añá Cuá.

“También miraremos Itatí (sobre el río Paraná) y otros proyectos: el país no llegó a desarrollar ni la mitad de su capacidad hidroeléctrica y ahí está el futuro, con grandes proyectos al alcance de la mano”, dijo Redondo.

El aporte nuclear, en tanto, aumentará de 3 al 5% de la matriz productiva, “poniendo en caja el costo de las centrales, con ahorro de dinero y reducción de plazos”, mientras se mantendrá el 1% del carbón y las energías renovables pasarán del 4 al 5% del total, concluye el ejercicio prospectivo de Energía.

Telám

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