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La minería tiene que ser la base para tener liberación económica en Bolivia

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Bolivia.- El crecimiento económico del país está condicionado al desarrollo de la minería, una productiva que genere divisas para las regiones productoras, para no continuar explotando las minas de los barones del estaño, dijo ayer el presidente de los empresarios privados, Fernando Dehne, al indicar que la liberación económica que propugna el Gobierno es todavía incompleta.

Detalló que si bien el Presidente Evo Morales destaca que la nacionalización de las empresas petroleras significó “la liberación económica para Bolivia”, lo mismo no se puede decir de la minería que no recibe ningún apoyo y más bien decae por falta de incentivo, la diversificación que no llega y la exportación de materias primas, lo que empobrece al país, porque seguimos explotando antiguas minas.

Bolivia no tiene una política minero-metalúrgica y eso causa grandes perjuicios, porque se realizó una gran inversión en la instalación de un horno Ausmelt en la Fundición de Vinto, pero no hay la suficiente provisión de concentrados de estaño para garantizar el éxito de la operación, eso debido a la desaparición de la minería chica que es la que más aporta con producción y generación de fuentes de trabajo, dijo Dehne.

Mencionó que los ingresos provenientes de los hidrocarburos, si bien aportan para las regiones del país, lo mismo debería suceder con las zonas mineras, porque no hay proyectos importantes en el desarrollo de la minería, no existe prospección y las inversiones previstas son mínimas con relación a países vecinos que están desarrollando una gran minería. Basta ver planes del Perú, Chile y Argentina, donde la minería produce grandes ingresos pese a la crisis del precio de los metales.

Explicó que en la gestión del Presidente Morales se aprobó la instalación de una fundición de zinc en Oruro, incluso con una ley que declara prioridad nacional, sin embargo las autoridades del sector de minería desconocen esa urgencia y postergan indefinidamente la posibilidad de diversificar la producción para dejar de exportar materia prima y así tener un valor agregado en el país.

Dehne señaló que sí en una década el Gobierno logró multiplicar en casi ocho veces la renta petrolera que se consiguió en 20 años de libre economía, lo mismo o en mayores ingresos se habría obtenido con la minería, siempre y cuando el país cuente con una política minera, pero el cierre de las minas más importantes está latente, al igual que la inseguridad jurídica y nadie se preocupa por desarrollar la minería ni proyectar su crecimiento, ni siquiera en las regiones que dejan de percibir regalías e impuestos como sucede con Oruro.

Reiteró que a Oruro debería preocuparle que ahora sea la gubernamental Corporación Minera de Bolivia (Comibol) la que tiene el monopolio y control de las empresas mineras y la metalúrgica, porque así se deja de pagar impuestos en las regiones productoras y desparecen deudas vigentes que generan pérdidas como el caso de mina Huanuni, que se convierte irrentable por no poder recuperar las deudas que tiene por la entrega de concentrados de estaño a la fundidora nacional.

El empresario advirtió que el Estado debe definir una política de desarrollo productivo minero para garantizar la exploración y explotación racional de los recursos naturales no renovables, pero al mismo tiempo garantizar la inversión privada y el desarrollo de la minería chica, mediana y cooperativizada, lejos de avasallamientos y despojo de los yacimientos mineros que tienen los productores que ahora soportan serias contingencias por la ausencia de seguridad jurídica.

La Patria

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