España.- Las empresas hacen frente a la crisis de diversas formas, pero una habitual es mediante fusiones, que permiten ganar músculo para competir, generan sinergias y reducen costes. Por ello, no parece extraño que en el sector siderúrgico, acuciado por la llegada de acero chino que se vende en Europa a precios de derribo, comience a sonar el runrún que anuncia un proceso de concentración en el que podrían estar involucrados los gigantes del sector. De hecho, ThyseenKrupp ha reconocido que ha iniciado contactos con su rival local Salzgitter, pero también con el líder mundial del acero, ArcelorMittal, y con Tata Steel, quinto productor mundial. Estas negociaciones se centrarían únicamente en el mercado europeo y despiertan recelos, como los que ayer expresaron los eurodiputados socialistas Ramón Jáuregui y Jonás Fernández tras reunirse con representantes de MCA-UGT. «Un proceso de fusión siempre conlleva cálculos y pondría en peligro plantas», subrayó Jáuregui, que recordó el delicado momento por el que atraviesan las factorías del acero vascas. Una situación que se agravaría a final de año si China es reconocida como economía de mercado, lo que dificultaría la imposición de aranceles a sus productos.

El secretario general de la sección sindical de UGT de ArcelorMittal en Avilés, Iñaki Malda, reconoce que existe preocupación ante un hipotético proceso de fusiones y que, de producirse, habría factorías que «lo pasarían muy mal» en Europa, aunque descarta problemas para la siderurgia del Principado. «Las plantas asturianas están en una posición óptima», aseguró ayer, para cargar después contra la estrategia de la Unión Europea para defender la industria del viejo continente. «La respuesta ante el ‘dumping’ es lenta y torpe», criticó y señaló que, ante la invasión de acero «que llega a un precio tres veces por debajo del coste de producción», solo hay dos caminos: tender a la excelencia o protegerse. «Si no será la ruina absoluta», advirtió.

Los eurodiputados reconocieron, sin embargo, las dificultades para evitar que China sea reconocida como economía de mercado a fin de año, cuando termine la moratoria que le dio la Organización Mundial de Comercio, ya que existen países a los que les interesa que logre ese estatus, como Alemania, que exporta al gigante asiático mucho más de lo que importa. Para frenar la declaración «seguramente haría falta que el Consejo Europeo se posicionara de forma unánime en contra», destacó Jáuregui, que conminó al Gobierno español, «sea el que sea o esté en funciones», a hacer un trabajo «intenso y beligerante» en esta institución de la UE. De momento, el grupo socialista en el Parlamento Europeo intenta lograr una posición firme en contra de que China sea considerada economía de mercado, «porque ni lo es ni se parece», aseveró Jonás Fernández, que defendió que su industria está «absolutamente intervenida». No obstante, el papel de la Cámara en esta materia no es decisivo.

El Comercio

Comentarios

comments

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here