LONDRES—La profundización en la caída de los precios de las materias primas en el comienzo de 2016 borró miles de millones de dólares en el valor de los accionistas, creando renovadas presiones sobre las empresas de recursos naturales para que recorten sus gastos y dividendos.

Las compañías petroleras y mineras que se expandieron rápidamente durante la década de auge de los productos básicos ya han recortado decenas de miles de empleos y congelaron proyectos por miles de millones de dólares; ahora deben buscar nuevos ahorros conforme sus esperanzas de un rebote de precios se esfuman en medio de la debilidad de la demanda china.

Tras un gran ciclo de auge, las petroleras atraviesan otro ciclo que “por un tiempo” va a ser descendente, reconoció Bob Dudley, presidente ejecutivo de BP PLC, en una entrevista que la BBC transmitió el fin de semana. Un portavoz de BP dijo que el comentario está en línea con las palabras de Dudley el año pasado.

Para las petroleras, un ciclo bajista prolongado podría ser parte de un cambio en la dinámica del mercado mundial. La demanda china de materias primas, que impulsó los precios por un largo período, lleva alrededor de un año decayendo, mientras la Organización de Países Exportadores de Petróleo ha abandonado su papel tradicional de estabilizador de los precios del crudo para, en lugar de eso, alimentar el exceso de oferta en competencia con los productores estadounidenses de esquisto. Otros productores también han continuado su bombeo, en algunos casos para pagar la deuda o sostener el gasto fiscal, a pesar de que los mayores volúmenes implican bajar aún más los precios.

Después de suspender proyectos por más de US$200,000 millones el año pasado, luego de que los precios del crudo cayeran a la mitad de sus niveles de mediados de 2014, es posible que las grandes empresas de energía no estén en condiciones de aumentar el gasto si los precios repuntan, dijo Bernstein Research esta semana.

“El gasto de las petroleras seguirá limitado, aunque los precios del crudo suban”, escribieron los analistas de Bernstein. La relación normal entre aumento del gasto y el alza en los precios puede haberse “roto”, señalaron, después de que grandes empresas que gastaron más que sus ingresos incluso cuando los precios del petróleo triplicaban a los de hoy entran en un nuevo período de frugalidad.

Los problemas del sector ejercerán presión para que las empresas de energía realicen adquisiciones y ventas de activos, señala la consultora Wood MacKenzie.

Para las mineras, la situación financiera ha sido incluso peor. Glencore PLC, con sede en Suiza, y el gigante británico Anglo American PLC han recortado sus dividendos, un paso que las grandes empresas se resisten a dar por temor a irritar a los inversionistas, después de que los precios de sus acciones se desplomaron ante las inquietudes sobre sus flujos de caja y niveles de endeudamiento. BHP Billiton, la mayor minera del mundo, afronta las consecuencias de la ruptura de una presa en Brasil, que puede mellar sus resultados. Una portavoz de BHP declinó hacer comentarios.

Los inversionistas comunicaron su preocupación con una amplia ola de ventas el jueves, cuando el desplome de los mercados chinos reanudó la incertidumbre en torno a la demanda de uno de los mayores consumidores de materias primas del mundo. La acción de Royal Dutch Shell PLC, el gigante de petróleo y gas, cayó 2,8% en Londres, mientras que la de BHP retrocedió 5%.

Las turbulencias del jueves se produjeron luego de un año fulminante para los grandes productores de materias primas. Desde enero de 2015, el valor de mercado combinado de los de cinco mayores conglomerados mineros —BHP, Rio Tinto, Glencore, la brasileña Vale SA y Anglo American— se ha reducido 52%,es decir cerca de US$269,000 millones.

En el mismo período, el valor de mercado total de las cinco mayores petroleras no estatales — Exxon Mobil Corp. , Shell, BP, Chevron Corp. y Total SA —, se encogió 20%, o más de US$205,000 millones. Los precios del petróleo han caído más de dos tercios desde mediados de 2014 y el jueves alcanzaron US$33 el barril, su menor nivel en once años, antes de una leve recuperación.

La combinación de la agitación china y la alta producción de petróleo en Estados Unidos y los miembros de la OPEP ofrecen pocas esperanzas de alivio a corto plazo. Irán está cerca de reanudar sus exportaciones, lo puede agravar el exceso. “No se puede decir nada bueno sobre el precio del petróleo”, señaló Paul Mumford, un gerente de fondos de Cavendish Asset Management cuyos fondos invierten en acciones de compañías petroleras y mineras. Mumford es igualmente cauto respecto de las pequeñas mineras, muchas de las cuales pueden terminar con problemas de flujo de caja si las perspectivas no mejoran pronto.

Las grandes mineras ya han respondido a la caída de precios con despidos y la suspensión de proyectos, como el caso de una mina de Glencore en Zambia. Los productores de petróleo se han retirado de grandes proyectos de gas y petróleo, como lo hizo Shell de una operación de arenas bituminosas en Canadá. En diciembre, Shell redujo en US$2,000 millones su gasto proyectado para 2016, a US$33,000 millones, lo que se suma a recortes gastos y costos de US$12,000 millones el año pasado.

The Wall Street Journal

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