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Cierra la última mina de carbón de Inglaterra

Londres— Íntimamente ligadas a la historia económica y social del Reino Unido, las minas de carbón alimentaron la Revolución Industrial, contribuyeron a la construcción del Imperio británico, alumbraron el movimiento sindical e inspiraron el marxismo.

Los orígenes de la que fue la industria británica más importante se remontan al siglo XVIII en el norte de Inglaterra.

afp

El sector se acabó convirtiendo en un símbolo de resistencia socialista, cuando la primera ministra conservadora Margaret Thatcher empezó a cerrar minas en los años 1980.

La última mina británica de carbón cierra el viernes. Estos son algunos datos importantes sobre el sector:

– Geografía: las minas de carbón británicas se extendían de Escocia (norte) a Gales (sudoeste), con focos en Cornualles y Kent (sur) y una larga historia concentrada en los condados de Yorkshire, Lancashire, Northumberland y Durham, en el norte de Inglaterra.

– Empleo: las minas de carbón empleaban a 1.2 millones de personas en el Reino Unido en su momento de apogeo, en la década de 1920. En 2014, eran 4 mil, cuando el consumo de carbón cayó a mínimos históricos.

– Producción: la producción más alta de carbón fue de 292 millones de toneladas en 1913. A finales de la década de 1950 había mil 330 minas. Este viernes ya no quedará ninguna.

– Conflictos: la industria fue nacionalizada después de la Segunda Guerra Mundial. La huelga de un año en 1984 contra el cierre de minas bajo Margaret Thatcher dejó herida de muerte a esta industria.

La producción cayó un 65% entre 1983 y 1984. La industria se recuperó un poco, pero continuó con su declive, dejando las antiguas zonas mineras con un problema de desempleo crónico.

– Historia: el carbón alimentó las nuevas maquinas de vapor que impulsaron fábricas, trenes y barcos durante la Revolución Industrial. Las innovaciones británicas en tecnología minera se extendieron a todo el mundo.

En las minas trabajaban niños incluso de cinco años. Después de un accidente que mató a 26 niños en una mina de carbón en 1838, la reina Victoria ordenó investigar las condiciones de trabajo. Las impactantes conclusiones de la investigación llevaron al gobierno, en 1842, a prohibir el trabajo de mujeres y niños menores de 10 años en las minas.

Las condiciones laborales en las minas y las fábricas inspiraron los escritos de Friedrich Engels y Karl Marx, los fundadores del marxismo.

Mineros lamentan cierre

“Los mejores mineros británicos trabajan en Kellingley”, asegura orgullosamente un cartel a la entrada del lugar. Los mejores, y también los últimos de una industria que marcó profundamente la historia económica y social del Reino Unido.

El último capítulo de esta historia se cerrará definitivamente hoy en este rincón brumoso del norte del condado de Yorshire, donde la mina de carbón de Kellingley, la última en activo en el país, cerrará después de 50 años de leal servicio.

Como en el resto de Europa, las caras tiznadas, las entradas de los pozos, la chimenea humeante, el baile de camiones y carretillas cargadas de carbón, serán pronto un recuerdo lejano, una estampa de otros tiempos.

Para muchos, lo que acabará el 18 de diciembre es un trozo de sus vidas y de la historia de sus familias.

“Mi padre era minero. La mayoría de la gente tenía padres mineros, es nuestro patrimonio. Es una vergüenza” que cierre la mina, confía Carter.

“Es una vieja ciudad, una ciudad de mineros. Los mineros quieren trabajar, no quieren cobrar el subsidio de desempleo, no quieren ayudas: los muchachos quieren trabajar. Es la muerte de esta ciudad”, lamenta Kevin Butler, apoyado en la barra del bar de la asociación de mineros de Knottingley, la localidad vecina a la mina, con una pinta de cerveza en la mano y lágrimas en los ojos.

Butler es herrero y no trabaja en la mina, pero como casi todos en la ciudad, se ha visto golpeado por el cierre. Su hijo minero se fue a Australia a trabajar de otra cosa en cuanto supo que Kellingley iba a cerrar. Pero no es una posibilidad al alcance de todos: la mayoría de los empleados de Kellingley trabajan ahí desde la adolescencia y no ven qué otro oficio podrían hacer.

Una mina ‘rentable’

Para Keith Poulson, del Sindicato Nacional de Mineros (NUM), la desaparición es motivo de tristeza y frustración.

“Es absolutamente indignante pensar que vamos a dar la espalda a una mina rentable, a una industria en la que disponemos de una fuerza laboral cualificada para extraer (carbón), y que simplemente vamos a echar el cierre”, dice indignado.

Este antiguo minero considera la situación absurda, teniendo en cuenta que la mina está rodeada de tres centrales eléctricas a unos pocos kilómetros, entre ellas la de Drax, la principal central a carbón del Reino Unido, que satisface del 7 al 8% de las necesidades eléctricas del país.

“Abastecemos Drax con carbón de esta mina. Disponemos de 20 años o más de reservas de carbón listas para ser suministradas a Drax, pero, por alguna razón, ya no necesitamos carbón británico”, argumentó. Y sin embargo, “Drax quemará carbón en los próximos 10 años, quizás más”, explica Poulson.

El problema es que en tiempos de acuerdos internacionales contra el cambio climático y transición energética, el carbón, cuya combustión genera muchos gases de efecto invernadero, se ha vuelto impopular.

El gobierno británico anunció en noviembre que quería cerrar antes de 2025 las centrales a carbón más contaminantes.

Así, de las tres centrales de carbón cerca de Kellingley, sólo la de Drax continuará en funcionamiento después de 2016. Las importaciones más baratas del extranjero, sobre todo de Rusia y Colombia, y el incremento del impuesto al carbón decidido en abril, hicieron el resto.

AFP

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