El Fideicomiso de Fomento Minero (Fifomi) busca aumentar de 20 a 40% la participación del financiamiento a proveeduría en la cartera de crédito que maneja, mediante el impulso de clústeres mineros en al menos cuatro estados de la República.

Actualmente, sólo Zacatecas y Chihuahua cuentan con un clúster constituido. En el caso del primer estado, existe desde el 2011, con 40 empresas proveedoras adheridas. En el segundo apenas se encuentra en gestación, con cuatro compañías.

Colima, Durango, Sonora y San Luis Potosí son entidades donde existe el potencial para desarrollar un esquema de proveeduría semejante al que existe en los dos estados mencionados.

Los clústeres son cadenas de suministros de proveedores cercanas a las unidades mineras, tienen el propósito de tener en un tiempo corto todos los insumos necesarios para la actividad, desde maquinaria, alimentación, herramientas, piezas, cables y servicios médicos, hasta transportación.

RECURSOS A LA CARTA

De acuerdo con datos del Fifomi entregados a este diario, la derrama crediticia actual canalizada al sector minero asciende a 3,200 millones de pesos, de los cuales, 20% corresponde a préstamos para la apertura y crecimiento de negocios destinados a la proveeduría, mientras que el resto es para el apoyo a proyectos de comercialización y explotación.

No obstante, antes de terminada esta administración federal, se prevé que esta proporción aumente de manera gradual hasta llegar a 40 por ciento.

Para ello, pretende impulsar y replicar el modelo de clústeres mineros mediante créditos de entre 5,000 y 5 millones de pesos a empresas de proveeduría nacional o extranjeras para que amplíen operaciones o se establezcan en éstos.

PROPONEN UNIDADES REGIONALES

El atractivo de este modelo -refiere la institución- es el abaratamiento de los costos implícitos en los tiempos de traslado de trabajadores e insumos, particularmente, en una coyuntura de caída de los precios de los metales en los mercados internacionales.

Eduardo Salgado, socio líder de la Industria Minera en KPMG México, comenta que, efectivamente, ese esquema reduce los costos de las empresas, al tener todos los insumos de manera inmediata, además de ser un aliciente para la atracción de inversiones y un modelo benéfico para la generación del empleo.

“La creación de los clústeres es una acción que las propias empresas deben promover”, comenta.

Destaca que, en dado caso, entre estados se podrían establecer clústeres regionales; por ejemplo, uno para Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí, en el Bajío, y no necesariamente uno para cada uno.

“La idea del Fifomi de expandir y replicar (el modelo) en otros estados es buena. Obviamente, dependerá, además de las reservas probadas, de cómo funcionan las asociaciones entre empresas, proveedores y gobiernos. Hay muchos estados que tienen actividad, pero creo que donde más se podría desarrollar podría ser en los del norte”, externa.

Según datos del Fideicomiso, en México, el valor de la producción minera durante el 2012 ascendió a 22,000 millones de dólares; de éstos, 3,000 millones correspondieron a la proveeduría, es decir, alrededor de 14 por ciento.

Fuente: El Economista

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