Puntos clave
- Autorización clave: Sernageomin autorizó la reactivación de depósitos de ripios Andacollo VII, VIII y IX con capacidad de 16,4 millones de toneladas
- Impacto regulatorio: La resolución valida el plan de manejo, estabilidad geotécnica y capacidad de contención del sitio, determinante para operaciones mineras en Chile
- Perspectiva LATAM: Reactivación de proyecto de oro en etapa de desarrollo más relevante en Región de Coquimbo, con implicaciones para la cadena de suministro minero regional
- Operatividad: Sin esta autorización, Galantas Gold no podría procesar ni disponer legalmente del material bajo normativa chilena
| Tipo de regulación | Autorización técnica de instalaciones de procesamiento y de… |
| Entidad | Sernageomin (Servicio Nacional de Geología y Minería) |
| Vigencia | En vigor |
Sernageomin autorizó la reactivación de los depósitos de ripios Andacollo VII, VIII y IX —con una capacidad disponible de aproximadamente 16,4 millones de toneladas— y con esa resolución, Galantas Gold Corporation recuperó el acceso operativo a uno de los proyectos de oro en etapa de reactivación más relevantes de la Región de Coquimbo. El permiso no es un trámite menor: en Chile, la autorización técnica de Sernageomin sobre instalaciones de procesamiento y depósitos de material determina si una operación puede mover tonelaje o permanece paralizada indefinidamente. Galantas acaba de pasar ese umbral.
- Qué autorizó Sernageomin y por qué importa la distinción técnica
- Andacollo: un proyecto con historia larga y dueños recientes
- El contexto regulatorio: un gobierno Kast que apuesta por la estabilidad
- Capacidad disponible: qué significan 16,4 millones de toneladas
- Lo que el permiso activa —y lo que todavía falta
Qué autorizó Sernageomin y por qué importa la distinción técnica
La resolución de Sernageomin cubre específicamente los depósitos de ripios VII, VIII y IX del proyecto Andacollo. Los ripios son el residuo sólido del proceso de lixiviación en pilas —material ya procesado que puede contener oro residual recuperable o que debe gestionarse bajo estándares ambientales específicos. La autorización de reactivación de estos depósitos implica que el regulador técnico validó el plan de manejo, las condiciones de estabilidad geotécnica y la capacidad de contención del sitio.
Esos 16,4 millones de toneladas de capacidad disponible no son toneladas de mineral nuevo. Son el espacio autorizado para gestionar el material que genera la operación. Sin esta autorización, Galantas no podía procesar ni disponer del material de manera legal bajo la normativa chilena. El permiso, en términos prácticos, desbloquea el ciclo operativo completo del proyecto.
Sernageomin opera como el árbitro técnico-regulatorio de la minería chilena. Su mandato cubre seguridad minera, fiscalización de faenas, autorización de planes de cierre y aprobación de modificaciones a operaciones existentes. Cuando una operación está paralizada —como ocurrió con Andacollo bajo la administración de Galantas— cualquier reactivación requiere que el regulador valide que las condiciones del sitio siguen siendo seguras y que el plan operativo cumple con los estándares vigentes. No es automático y no es rápido.
Andacollo: un proyecto con historia larga y dueños recientes
El distrito minero de Andacollo, en la provincia del Limarí dentro de la Región de Coquimbo, tiene producción aurífera documentada desde la época colonial. La zona combina mineralización de oro de baja ley susceptible a lixiviación en pila —el mismo método que impulsó grandes operaciones en la región durante los años 90 y 2000— con potencial de exploración en profundidad.
La operación que hoy busca reactivar Galantas Gold estuvo históricamente vinculada a ciclos de precio del oro que determinaron su viabilidad económica. Cuando el oro cotiza por debajo de ciertos umbrales, los proyectos de lixiviación de baja ley en Chile quedan en suspenso. Cuando el precio sube sostenidamente —como ocurre en el ciclo actual, con el oro superando los 3,100 dólares por onza en COMEX durante 2025— esos proyectos vuelven al radar de los inversionistas y de los operadores.
Galantas Gold Corporation es una minera de tamaño junior con experiencia previa en operaciones de oro en Irlanda del Norte, donde opera la mina Cavanacaw. Su presencia en Chile a través de Andacollo representa una apuesta de diversificación geográfica en un momento de precios favorables. Para una compañía de esa escala, el permiso de Sernageomin no es solo un paso burocrático —es el activo que justifica la valuación del proyecto ante inversionistas institucionales y fondos de exploración.
El contexto regulatorio: un gobierno Kast que apuesta por la estabilidad
La autorización llega bajo la administración de Gabriel Boric —en su tramo final— pero en un entorno donde la industria ya anticipaba el giro pro-mercado que representó la elección de José Antonio Kast en diciembre de 2025. El nuevo gobierno chileno llegó con un mensaje explícito hacia el sector: reducir la incertidumbre regulatoria, agilizar permisos y reposicionar a Chile como destino confiable de inversión minera después de años de debate constitucional y reformas fiscales que generaron dudas sobre el marco de largo plazo.
El royalty minero aprobado en 2023 —con estructura progresiva sobre el margen operacional— fue el principal punto de tensión con la industria durante el ciclo anterior. Bajo Kast, la señal es de estabilidad: no habrá nuevas cargas fiscales en el corto plazo y el foco estará en desatascar los cuellos de botella administrativos que frenaron proyectos medianos y pequeños. Para una operación como Andacollo, esa señal importa porque el cálculo de rentabilidad depende de la certeza fiscal a cinco y diez años.
Sernageomin, como organismo técnico, mantiene independencia de los ciclos políticos. Sus criterios de autorización no cambian con los gobiernos. Pero el ritmo de procesamiento de expedientes, la priorización de recursos y la voluntad de resolver situaciones complejas sí responden al clima institucional. Un gobierno que declara la minería como prioridad estratégica acelera procesos que en otros contextos se quedan estancados en revisiones sucesivas.
Capacidad disponible: qué significan 16,4 millones de toneladas
La cifra de 16,4 millones de toneladas de capacidad disponible en los depósitos VII, VIII y IX requiere contexto para entender su dimensión operativa. En proyectos de lixiviación en pila de baja ley aurífera en Chile, las tasas de procesamiento típicas oscilan entre 5,000 y 20,000 toneladas por día dependiendo de la infraestructura instalada. Con esa capacidad de depósito disponible, Galantas tendría entre dos y nueve años de operación de depósito sin necesidad de nuevas autorizaciones de expansión, asumiendo que el ritmo de procesamiento se estabilice en rangos medios.
Lo que Sernageomin autorizó no garantiza producción. Garantiza la infraestructura de soporte para procesarla. Galantas aún debe activar la planta de lixiviación, asegurar el suministro hídrico —crítico en el norte de Chile, donde la escasez hídrica presiona a toda la industria— y demostrar que la operación puede alcanzar rentabilidad con los costos actuales de insumos, energía y logística.
La Región de Coquimbo tiene condiciones hídricas menos críticas que Antofagasta o Atacama, pero no está exenta de restricciones. Los proyectos en la zona deben cumplir con los planes de gestión hídrica exigidos por la Dirección General de Aguas y coordinarse con los derechos de agua existentes en cuencas compartidas con uso agrícola. Ese es uno de los cuellos de botella que Galantas deberá resolver en paralelo a la operación de los depósitos autorizados.
Lo que el permiso activa —y lo que todavía falta
La autorización de Sernageomin cumple una función concreta dentro de la cadena de permisos que requiere una operación minera en Chile. No reemplaza la Resolución de Calificación Ambiental —si el proyecto requiere evaluación o modificación del expediente ambiental ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental— ni sustituye los derechos de aguas, los permisos municipales o las concesiones de terreno superficial que deben estar alineados con la operación.
Para Galantas, el permiso de Sernageomin es el desbloqueador técnico central. Es el documento que permite arrancar equipos, mover tonelaje y comenzar a generar flujo de caja. Todo lo demás —financiamiento operativo, contratos de venta, acuerdos con comunidades locales— depende de que ese primer paso esté resuelto. Ahora lo está.
El precio del oro en los niveles actuales convierte proyectos que eran marginales hace tres años en operaciones con retorno atractivo. Galantas lo sabe. Sernageomin procesó el expediente. Lo que viene ahora es la prueba de ejecución: si la compañía puede transformar el permiso en producción antes de que el ciclo de precios cambie.

