Puntos clave
- Utilidad neta Q2 2026: First Quantum reportó US$136 millones a pesar de cierre de Cobre Panamá
- Impacto Panamá: Cobre Panamá lleva más de 2 años paralizado tras anulación de contrato por Corte Suprema (nov. 2023)
- Perspectiva LATAM: Precio del cobre en máximos (US$4.50-US$5.00/lb) compensa pérdida de 300,000 ton/año del yacimiento panameño
- Compensación operativa: Mayor volumen en activos restantes + precio spot alto redistribuye US$40-50M anuales por centavo adicional
First Quantum Minerals demostró en el segundo trimestre de 2026 que una empresa puede perder su activo más importante y seguir generando valor. La minera canadiense reportó una utilidad neta atribuible a accionistas de US$136 millones entre abril y junio, con un EBITDA que escaló a US$400 millones. Cobre Panamá lleva más de dos años paralizado. El precio del cobre, en cambio, no ha parado de subir.
El precio del cobre hizo el trabajo que Panamá ya no puede hacer
First Quantum opera hoy con un portafolio radicalmente distinto al de 2023. Cobre Panamá, que en su momento de máxima producción aportaba más de 300,000 toneladas anuales del metal, permanece suspendido tras la anulación del contrato de concesión por parte de la Corte Suprema panameña en noviembre de aquel año. La decisión judicial y las protestas sociales que la antecedieron eliminaron de un golpe el activo que representaba aproximadamente el 40% de la producción consolidada de la compañía.
Lo que los resultados del segundo trimestre revelan es una combinación inusual: mayor precio y mayor volumen de ventas en los activos restantes compensaron la ausencia del yacimiento panameño. El cobre en el LME ha cotizado sostenidamente por encima de los US$4.50 por libra en 2026, con picos que superaron los US$5.00 durante el primer semestre. Cada centavo adicional en el precio spot redistribuye entre US$40 y US$50 millones anuales en ingresos para un productor de la escala de First Quantum. A esa ecuación se suma el efecto de ventas diferidas que la compañía logró colocar en mercado durante el trimestre.
La meta de producción anual de hasta 475,000 toneladas de cobre se mantiene intacta. Eso implica que las operaciones en Zambia (Kansanshi y Sentinel) y en España (Las Cruces), más otros activos menores, deben sostener un ritmo que antes se distribuía con Panamá como ancla. Por ahora, los números dicen que pueden hacerlo.
Cobre Panamá: el costo oculto que los trimestres no capturan
Los US$136 millones de utilidad son reales. También lo es el agujero estructural que Cobre Panamá dejó en el balance estratégico de First Quantum. El yacimiento tiene reservas estimadas en más de 3,000 millones de toneladas de mineral, con una vida útil proyectada de décadas. Paralizarlo no es lo mismo que cerrarlo: First Quantum mantiene activos físicos, infraestructura y personal en modo de preservación y mantenimiento, lo que genera costos operativos sin ingresos asociados.
El equipo directivo de la compañía ha mantenido una postura consistente: Cobre Panamá puede y debe reactivarse, bajo condiciones que satisfagan tanto las exigencias ambientales como las sociales del país. Esa posición es razonable desde el punto de vista del inversionista. El problema es que ningún gobierno panameño ha encontrado el espacio político para retomar la conversación sin exponerse al mismo costo que pagó el de Laurentino Cortizo.
El nuevo contrato de concesión que desencadenó las protestas fue aprobado en octubre de 2023. Tres semanas después, la Corte Suprema lo anuló. La Asamblea Nacional ratificó una prohibición constitucional de minería metálica a cielo abierto. Ese es el marco legal con el que cualquier administración tendría que lidiar para permitir una reapertura, y no hay señales de que ese marco vaya a cambiar en el corto plazo.
Lo que esto significa para la economía panameña
Panamá no es un país minero en el sentido tradicional de la región. Su economía descansa en servicios financieros, logística, turismo y el Canal. Pero Cobre Panamá llegó a representar el 5% del PIB nacional y el 75% de las exportaciones de mercancías del país en sus mejores años de operación. La pérdida de esa actividad dejó un vacío fiscal y de empleo que los sectores de servicios no han podido sustituir de forma equivalente.
Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas de Panamá, el cierre de la mina contribuyó a una contracción de la economía en 2024, con un crecimiento del PIB que cayó por debajo del 3% después de años de expansión sostenida cercana al 7%. El empleo directo en la mina superaba los 7,000 trabajadores, con una cadena de proveedores locales que multiplicaba ese impacto.
Para un país sin tradición minera profunda, la ausencia de Cobre Panamá también significó perder la oportunidad de desarrollar capacidades locales en procesamiento, logística especializada y servicios de ingeniería. Esas capacidades toman décadas en construirse y no se recuperan con la misma facilidad con la que un contrato puede anularse.
First Quantum en el mapa del cobre global: lo que sus rivales leen
El resultado trimestral de First Quantum llega en un momento en que la oferta de cobre sigue siendo el punto de mayor presión del mercado. La Agencia Internacional de Energía proyecta un déficit estructural del metal para el resto de la década, impulsado por la electrificación acelerada en China, Europa y América del Norte. Cada mina paralizada en este contexto no es solo un problema para la empresa que la opera: es un dato que el mercado incorpora en el precio.
Glencore, BHP y Freeport-McMoRan están expandiendo capacidad en activos existentes precisamente porque desarrollar nuevos proyectos de cobre toma entre 15 y 20 años desde exploración hasta producción. Cobre Panamá ya pasó por ese proceso. Está construida, operada y conectada a infraestructura portuaria. Su parálisis es, desde la perspectiva del balance global de oferta, uno de los eventos más costosos para el mercado del cobre de los últimos cinco años.
Para First Quantum, los buenos resultados del segundo trimestre son también una señal de credibilidad ante el mercado: la empresa sobrevivió el golpe y mantiene solidez operativa. Eso tiene valor en Toronto, donde cotiza en el TSX, y en los escritorios de los fondos institucionales que evalúan si respaldar una eventual reapertura del activo panameño cuando las condiciones políticas lo permitan.
El dilema panameño no tiene solución técnica
El problema de fondo en Panamá no es geológico ni económico. Es político. La minería se convirtió en un símbolo de un debate mucho más amplio sobre soberanía, medio ambiente y distribución de beneficios. Ese debate no se resuelve con mejores estudios de impacto ambiental ni con regalías más altas.
Lo que First Quantum puede hacer desde afuera del país es limitado: mantener la infraestructura en condiciones, preservar las relaciones con comunidades locales y esperar un cambio en el clima político. Lo que Panamá puede hacer es distinto: evaluar con honestidad el costo real de mantener el activo paralizado cuando el cobre vale lo que vale hoy, y cuando las necesidades fiscales del gobierno presionan de forma creciente sobre un presupuesto sin el soporte del sector minero.
First Quantum generó US$136 millones sin Panamá. Con Panamá, habría generado el doble. Esa diferencia no es abstracta para un gobierno que negocia deuda externa, financia infraestructura y busca sostener empleo formal. El trimestre más rentable de la empresa desde el cierre es también el argumento económico más claro que se ha presentado en dos años sobre lo que está en juego en la decisión que Panamá todavía no ha tomado.

