Aura Minerals dio una señal contundente al mercado minero de América Latina. La compañía informó que sus reservas probadas y probables subieron a 7.22 millones de onzas equivalentes de oro al cierre de 2025. Un año antes, ese inventario sumaba 3.44 millones. El avance no obedeció a un solo factor. La empresa combinó adquisiciones, perforación, ajustes geológicos y nuevos parámetros económicos para ampliar su base minera.
El dato importa porque las reservas marcan la vida económica de una minera. También sostienen sus planes de inversión, producción y financiamiento. En este caso, el crecimiento refuerza una plataforma que ya integra seis minas en operación y varios activos de desarrollo en América. Aura no solo agregó volumen. También elevó la visibilidad de su portafolio en un momento muy favorable para el oro y para las compañías con capacidad de crecer.
Brasil explicó una parte decisiva de ese salto. Borborema, en Rio Grande do Norte, se convirtió en uno de los motores del nuevo inventario. Aura declaró producción comercial en septiembre de 2025. Después obtuvo avances regulatorios que despejaron restricciones sobre el diseño del tajo. La empresa también revisó modelos geológicos y aprovechó un entorno de precios más altos. Esa combinación mejoró el valor minero del proyecto y abrió espacio para más reservas.
Borborema merece atención por otra razón. No se trata solo de una mina nueva dentro del portafolio. Se trata de un activo con escala, margen y recorrido. La factibilidad divulgada por Aura en 2025 proyectó 748 mil onzas de oro durante 11.3 años de vida de mina. Además, la operación usa agua tratada de Currais Novos para cubrir las necesidades de la mina y la planta, salvo el aporte de lluvia. Ese detalle no es menor. Hoy el mercado valora más a las mineras que muestran crecimiento y disciplina ambiental al mismo tiempo.
Almas aportó otro frente de expansión. Aura logró sumar reservas subterráneas en el depósito Paiol, dentro de este activo brasileño. Ese movimiento ayuda a algo que muchas empresas buscan, pero pocas consiguen con rapidez. Extender la vida útil sin depender solo de una compra corporativa. Cuando una minera convierte exploración en nuevas reservas dentro de una operación ya en marcha, mejora su perfil de riesgo y defiende mejor sus márgenes futuros.
La expansión también llegó por adquisiciones. En junio de 2025, Aura anunció la compra de Mineração Serra Grande, en Goiás, a AngloGold Ashanti. El cierre se concretó en diciembre por un valor empresarial acordado de 76 millones de dólares. Serra Grande no entra al portafolio como un activo marginal. La mina opera en uno de los cinturones greenstone más relevantes de Brasil y, según la información corporativa divulgada con la operación, ha producido más de 3 millones de onzas desde 1998. Aura apostó a que su experiencia operativa puede elevar desempeño, bajar costos y alargar la vida del yacimiento.
A esa compra se suma Era Dorada, en Jutiapa, Guatemala, adquirida en enero de 2025. Aunque este activo todavía pertenece al bloque de crecimiento, su peso estratégico resulta evidente. Aura ya divulgó un estudio de factibilidad para ese proyecto y reportó reservas probadas y probables por 1.75 millones de GEO, con una producción promedio de 111 mil GEO en los primeros cuatro años de operación plena. En otras palabras, la empresa no solo engordó inventarios. También construyó una ruta para sostener más producción durante la siguiente etapa de expansión.
El balance técnico del año refuerza esa lectura. Los recursos medidos e indicados crecieron 26% y llegaron a 3.49 millones de GEO. Los recursos inferidos avanzaron más de 200% hasta 3.92 millones de GEO. Además, Aura perforó 106,941 metros en 2025 y destinó 21.8 millones de dólares a exploración, incluido capex. Eso muestra una cartera que todavía tiene espacio para nuevas conversiones. En minería, ese punto vale oro. Un aumento fuerte de reservas luce mejor cuando todavía existe combustible geológico para seguir ampliándolas.
La parte financiera también respalda el discurso de crecimiento. Aura cerró 2025 con una producción de 280,414 GEO. Sus ingresos alcanzaron 921.7 millones de dólares y el EBITDA ajustado llegó a 547.8 millones. La compañía además concretó su colocación en Nasdaq en julio de 2025, con el inicio de cotización el 16 de julio bajo la clave AUGO. Ese movimiento amplió su acceso a capital y mejoró la liquidez de la acción. Con esa base, la empresa proyecta producir entre 360 mil y 390 mil GEO en 2026 y mantiene su meta de superar 600 mil GEO en los próximos años.
Para México, la actualización también tiene lectura propia. Aura mantiene en Zacatecas la mina Aranzazu, una operación de cobre, oro y plata ubicada en un distrito histórico de Concepción del Oro. Ese activo da una capa extra de diversificación dentro de una cartera donde el oro gana cada vez más peso. En un entorno de precios altos del metal dorado, conservar una base polimetálica ayuda a equilibrar exposición y a sostener opciones de crecimiento en otros ciclos de mercado. Para un público mexicano, ese detalle importa porque ubica a la empresa dentro de la conversación regional, no solo brasileña.
La señal más relevante, sin embargo, no está solo en el tamaño del inventario. Está en la velocidad del cambio. Muchas mineras mejoran sus números cuando sube el precio del oro. Menos compañías logran traducir ese viento a favor en reservas nuevas, exploración efectiva, adquisiciones oportunas y una plataforma financiera más robusta al mismo tiempo. Aura sí parece haberlo hecho durante 2025. Esa combinación explica por qué su actualización de reservas resulta más importante que un simple ajuste contable.
Eso no elimina los riesgos. La compañía todavía debe integrar Serra Grande, consolidar el ramp up de Borborema, avanzar Era Dorada y sostener costos bajo control. También tendrá que demostrar que puede convertir recursos en producción sin sacrificar retornos. Pero el punto de partida cambió. Aura dejó de verse como un productor mediano con algunos activos atractivos. Ahora aparece como una plataforma minera regional con más vida de mina, mejor espalda financiera y un camino mucho más claro para crecer. Desde la óptica del sector, esa es una buena noticia: confirma que todavía hay espacio para crear valor minero en América Latina con exploración, ejecución y disciplina de capital.

