Pacifica Silver decidió acelerar en Durango. La junior canadiense amplió de 12,000 a 20,000 metros la Fase II de perforación en el proyecto Claudia. Tomó esa decisión después de cerrar un financiamiento por C$23.01 millones y recibir permisos para 153 sitios adicionales de barrenación. La empresa también nombró a Steven I. Weiss como vicepresidente interino de Exploración y cambió de auditor a Davidson & Company.
El dato duro no se queda en el titular. Entre el 15 de enero y el 14 de marzo, Pacifica perforó o mantuvo en curso 6,452 metros en 25 barrenos con tres equipos. Ese avance incluye 354 metros en tres pozos de la Fase I que la compañía profundizó en la Fase II. La campaña apunta a terminar en junio de 2026. En otras palabras, la expansión ya corre en campo y no solo en la presentación corporativa.
Claudia no es un proyecto aislado en el mapa. La propiedad cubre 11,876 hectáreas con 36 concesiones tituladas y una solicitud adicional. Se ubica en el histórico distrito minero de El Papantón, en Santiago Papasquiaro, Durango. El proyecto queda a unos 145 kilómetros al noroeste de la ciudad de Durango y a 15 kilómetros de Santiago Papasquiaro. Además, cuenta con acceso e infraestructura que permiten trabajar todo el año.
Ese contexto geográfico importa. También importa la historia geológica. Pacifica sostiene que Claudia concentra más de 30 kilómetros de vetas conocidas de plata y oro, pero solo alrededor de 10% recibió pruebas de perforación. La empresa describe el sistema como epitermal de baja sulfuración, con vetas y brechas de cuarzo-adularia alojadas en varias estructuras. Para una junior, esa combinación pesa mucho. Significa que todavía tiene espacio para descubrir, crecer y ordenar un distrito amplio antes de hablar de una historia madura.
La expansión de la Fase II se apoya en tres frentes muy concretos. El primero sigue en Aguilareña, donde Pacifica busca extender zonas conocidas de alta ley. El segundo se concentra en Justina, donde la empresa reportó en febrero un nuevo hallazgo con 2.10 metros de 3.53 g/t de oro y 460 g/t de plata. Dentro de ese intervalo apareció una sección de 0.80 metros con 9.01 g/t de oro y 1,175 g/t de plata. Esos números explican por qué la compañía no quiso dejar esa veta como una nota secundaria.
El tercer frente se mueve al sur del proyecto. Ahí están Mina Vieja y Mina de Oro, dos objetivos que todavía no han recibido una prueba sistemática de perforación. Los permisos anunciados en febrero permiten precisamente abrir esa etapa. Pacifica señaló que en esa zona obtuvo muestras superficiales de hasta 22.7 g/t de oro y 480 g/t de plata. Cuando una empresa pasa de extender una veta conocida a abrir blancos nuevos con permisos en mano, el mensaje cambia. Ya no habla solo de continuidad. Habla de escala distrital.
Aquí conviene poner pausa y leer la secuencia completa. Primero llegó el capital. Después llegaron los permisos. Luego vino la ampliación del programa. Ese orden le da más solidez al anuncio. Muchas juniors prometen metros antes de asegurar caja o accesos. Pacifica hizo el movimiento inverso. El cierre de la colocación por C$23.01 millones no prueba una mina, desde luego, pero sí reduce el riesgo operativo inmediato de una campaña agresiva. En exploración, esa diferencia suele separar un plan continuo de una temporada interrumpida.
El nombramiento de Steven I. Weiss también merece más atención de la que suele recibir un cambio ejecutivo. La empresa lo presenta con más de 45 años de experiencia en exploración y con trayectoria en México desde 2003. En su hoja de antecedentes aparecen El Sauzal, operado por Glamis Gold, y Camino Rojo, donde encabezó trabajo de expansión de recursos tras la integración con Goldcorp. Al mismo tiempo, Octavio Lizardi deja la vicepresidencia y pasa al cargo de geólogo estructural senior. Ese relevo conserva conocimiento técnico en casa y suma un perfil con peso probado en sistemas epitermales mexicanos.
La parte corporativa no termina ahí. Pacifica también sustituyó a Mao & Ying por Davidson & Company como auditor. La empresa afirmó que el comité de auditoría y el consejo aprobaron el cambio. Agregó que el auditor saliente no emitió opiniones modificadas sobre los estados financieros recientes. También aclaró que no existieron “reportable events” bajo la normativa canadiense aplicable. Puede parecer un dato lateral, pero el mercado lo observa. En compañías de exploración, la gobernanza importa casi tanto como la geología cuando el gasto de campo sube con rapidez.
Del lado operativo, Claudia ofrece ventajas que no siempre aparecen en la primera lectura del comunicado. El proyecto tiene acceso carretero, cercanía con Santiago Papasquiaro y disponibilidad regional de suministros, hospedaje, banca, salud rural y mano de obra. Esa red no garantiza éxito geológico, pero sí ayuda a ejecutar campañas largas con menos fricción logística. Además, la compañía remarca que puede trabajar durante todo el año. Para Durango, eso también significa una circulación más constante de gasto en servicios locales ligados a exploración.
Ahora bien, conviene mantener el foco. Claudia sigue en etapa de exploración avanzada. La historia todavía depende de los resultados pendientes de laboratorio y de la capacidad de repetir leyes en más barrenos. También depende de gestionar bien el acceso superficial, porque la propia empresa reconoce que la tenencia de la superficie involucra comunidades, un ejido y un propietario privado. En México, esa parte no es decorativa. Quien la subestima, se retrasa. Quien la ordena bien, gana tiempo y credibilidad.
A mi juicio, lo más importante del anuncio no es el salto de 67% en metraje. Lo más importante es que Pacifica armó una secuencia operativa coherente. Tiene dinero fresco, permisos nuevos, tres equipos activos, una veta recién descubierta para seguir y un paquete de blancos sureños listo para probar. Esa combinación le da profundidad al caso Claudia. También le da al mercado varios catalizadores, en lugar de una sola apuesta concentrada en Aguilareña.
Lo que sigue será decisivo. Pacifica prometió publicar muchos ensayes en las próximas semanas y meses. Si Justina confirma continuidad, si Aguilareña mantiene espesor y ley, y si Mina Vieja o Mina de Oro entregan una primera señal robusta, Claudia puede pasar de proyecto prometedor a distrito claramente reposicionado dentro del mapa de plata y oro en Durango. Esa es la vara real. No el comunicado. Los barrenos.

