Luca Mining comunicó nuevos resultados de ensaye de su programa de perforación 2026 en la mina de oro y plata Tahuehueto, en Durango. La compañía reportó intersecciones de alta ley en zonas de brecha ubicadas inmediatamente por debajo de labores actuales. El dato que atrajo la atención del mercado llegó desde el barreno DDH26-SU-01, con 7.6 metros de 16.08 g/t de oro equivalente. En esa misma intersección, Luca detalló 14.27 g/t de oro y 46.64 g/t de plata, con aportes de cobre, plomo y zinc.
La empresa también informó un segundo intervalo destacado en DDH26-SU-03. Ahí, Luca señaló 5.4 metros de 16.00 g/t de oro equivalente, dentro de un tramo mayor de 13.2 metros con 7.11 g/t de oro equivalente. Estos resultados aparecen en el sistema de vetas Creston y se relacionan con venas brechadas bien desarrolladas. Luca afirmó que los tres primeros barrenos de esta etapa confirmaron continuidad de rumbo y de buzamiento en la estructura mineralizada.
El ángulo operativo del anuncio importa tanto como la ley. Luca colocó estos barrenos en una zona antes no probada, alrededor de 30 metros por debajo del Nivel 23. La compañía remarcó que los intervalos caen cerca de infraestructura subterránea existente. Ese punto puede acelerar decisiones, porque reduce tiempos de desarrollo y baja el umbral de capital incremental. Luca incluso comparó estas leyes con las que hoy alimentan la operación, y dijo que las nuevas intersecciones superan los grados minados actuales.
En el mismo comunicado, la empresa puso números al ritmo de trabajo. Luca completó 28 barrenos subterráneos para 6,750 metros y 19 barrenos desde superficie para 3,650 metros. El programa apunta al objetivo Creston y también a Santiago, según el reporte. Con esa base, el consejo de administración aprobó aumentar 40% el presupuesto de perforación en Tahuehueto. La compañía cuantificó ese incremento en un millón de dólares y elevó el total del presupuesto 2026 a 3.5 millones de dólares.
Paul D. Gray, vicepresidente de Exploración, vinculó los resultados con el modelo geológico del yacimiento. Gray dijo que los primeros barrenos desde superficie confirmaron zonas brechadas de alta ley bajo labores actuales. También sostuvo que la empresa puede expandir recursos de alta ley dentro de distancia de desarrollo. Luca opera con equipos de perforación subterránea y de superficie de forma simultánea, y ese despliegue sugiere una intención clara: convertir señales geológicas en toneladas cercanas al plan de mina.
Tahuehueto no juega en una sola dimensión metálica. Luca reportó los intervalos en oro equivalente, una métrica que suma el valor potencial de varios metales en una sola cifra. La empresa publicó supuestos de recuperación metalúrgica para oro, plata, cobre, plomo y zinc, y también incluyó supuestos de precio para cada metal dentro de su ecuación de AuEq. Con ello, Luca busca que el lector compare intervalos con una referencia económica homogénea.
Este detalle cobra relevancia en depósitos donde la geología mezcla oro y plata con metales base. En Tahuehueto, Luca describió un sistema epitermal de vetas de oro y plata, con ocurrencias que también pueden incluir cobre, zinc y plomo. Cuando la planta recupera parte de esos metales, la operación puede capturar créditos que amortiguan costos. Nadie debe confundir esa posibilidad con una garantía, pero el enfoque de AuEq explica por qué Luca subraya la naturaleza polimetálica de algunos tramos.
En términos de exploración, Luca colocó a Tahuehueto como un paquete de escala distrital. La compañía describió el activo como un sistema de vetas con alrededor de 11 kilómetros de rumbo conocido y numerosas estructuras mineralizadas. También afirmó que la mineralización permanece abierta a lo largo del rumbo y a profundidad en la mayoría de áreas modeladas. Luca agregó un dato que sugiere “espacio” para crecer: identificó más de 11 kilómetros de estructuras prospectivas, mientras su modelo de recursos incorpora alrededor de 4.5 kilómetros de vetas mineralizadas.
La empresa además calificó su campaña como un reinicio relevante. Luca señaló que estas campañas representan la primera perforación exploratoria sustantiva en más de 12 años. También dijo que se trata de la primera campaña desde la incorporación de concesiones clave al paquete de tierras. En lenguaje corporativo, esa frase suele anticipar que el mapa de oportunidades ya no cabe en la huella histórica del proyecto.
La lectura operativa de este tipo de resultados suele concentrarse en una pregunta concreta: ¿cuánto material adicional puede entrar al plan con el menor desarrollo posible? Luca empujó esa narrativa cuando ubicó los intervalos bajo labores actuales y dentro de distancia de infraestructura. En minería subterránea, cada metro de rampa, cada chimenea y cada estación cuestan tiempo y dinero. Si la exploración define bloques cercanos, la empresa puede priorizar accesos cortos y reaccionar más rápido ante variaciones de ley.
Tahuehueto ya funciona como unidad productiva, y esa condición cambia la discusión. Luca describió a Tahuehueto como una operación subterránea de construcción reciente, con molino comisionado y producción comercial en marcha. Cuando una mina opera, la empresa ya dispone de circuitos, personal, logística y permisos activos. Esa plataforma puede convertir un hallazgo “cercano” en toneladas procesables con menos fricción que un proyecto greenfield.
El comunicado también dedicó espacio a los controles de laboratorio, y ese apartado importa para un mercado que castiga sorpresas. Luca indicó que Bureau Veritas en Durango analizó las muestras con paquetes multiácido ICP-ES y ensaye al fuego para oro. La empresa describió reanálisis para sobrelímites y explicó el flujo de pulpas hacia Vancouver para el análisis químico final por ICP. Luca además mencionó estándares, blancos y duplicados como parte del control de calidad.
Aunque el anuncio trata de una mina específica, el contexto mexicano añade otra capa. México se mantiene como líder mundial en plata por producción minera, con 6,300 toneladas estimadas en 2024, de acuerdo con el U.S. Geological Survey. Esa capacidad se conecta con operaciones donde la plata acompaña a otros metales en concentrados o doré. Durango, por su parte, figura como uno de los estados clave en el mapa extractivo, y aporta una porción relevante del volumen nacional.
El gobierno de Estados Unidos, en su guía comercial, describió al sector minero mexicano como un pilar económico en 2024. La misma fuente atribuyó al sector una contribución de 4.7% del PIB y un efecto de arrastre sobre decenas de segmentos industriales. También ubicó a Durango con 11% de la producción mineral total del país dentro de un grupo de cinco estados dominantes. Esa concentración explica por qué un resultado de exploración en Durango trasciende lo local.
Luca opera precisamente en dos de esos territorios con tradición minera. Además de Tahuehueto, la compañía posee Campo Morado, una mina VMS polimetálica subterránea en Guerrero, dentro de un paquete de 121 kilómetros cuadrados. Luca dijo que Campo Morado produce concentrados de cobre, zinc y plomo, con créditos de metales preciosos, y atraviesa un programa de optimización. En conjunto, Luca se presenta como una productora diversificada dentro del cinturón mineralizado de la Sierra Madre, con operaciones 100% propias en México.
Ese tipo de portafolio suele buscar estabilidad entre ciclos de precio y desempeño metalúrgico. Si una unidad mejora recuperaciones, la empresa gana margen para invertir en exploración en la otra. Luca no prometió resultados finales, pero sí mostró una señal de compromiso financiero con la perforación en Tahuehueto cuando aprobó el aumento presupuestal. En un entorno donde el capital compite por retornos rápidos, la decisión sugiere confianza interna en la cercanía de los nuevos objetivos.
Finalmente, Luca ubicó una figura clave para el estándar de divulgación. La empresa informó que Paul D. Gray, P.Geo., revisó y aprobó la información técnica como “Qualified Person” bajo la norma NI 43-101. Ese marco no elimina el riesgo geológico, pero sí ordena cómo la empresa presenta datos al mercado. Para Tahuehueto, el siguiente paso lógico será observar si la perforación confirma continuidad en más secciones y si la compañía traduce esos intervalos en ajustes concretos al plan minero.

