Silver Storm Mining reportó un avance de 50% en la rehabilitación de la planta de proceso del complejo minero La Parrilla, en Durango. La compañía, con sede en Toronto, colocó ese hito como un paso clave hacia un posible reinicio de operaciones entre abril y junio de 2026.
El dato importa por una razón práctica: La Parrilla ya operó y la infraestructura existe, pero el regreso exige confiabilidad mecánica y control metalúrgico. En minería subterránea, una planta que arranca “a medias” suele pagar caro en paros, variaciones de ley y costos. Por eso, el anuncio se lee como una señal de disciplina operativa, siempre que la ejecución mantenga el ritmo y cierre bien la etapa de comisionamiento.
La empresa concentra el esfuerzo en el corazón industrial del sitio, que integra trituración, molienda y dos rutas de recuperación. En La Parrilla, el diseño contempla un circuito de flotación y otro de lixiviación con cianuro, cada uno con capacidad nominal de 1,000 toneladas por día. En conjunto, el complejo se diseñó para 2,000 toneladas diarias, con una hoja de flujo convencional.
En la parte frontal de la planta, Silver Storm informó que casi termina la rehabilitación del sistema de alimentación y del circuito de trituración. El trabajo pendiente se enfoca en reacondicionar y reforzar tolvas de mineral, además de montar un nuevo harnero tipo grizzly vibratorio y una trituradora primaria de quijadas. La compañía ya recibió esos equipos en sitio y espera cerrar esa etapa en las próximas semanas.
La flotación marca el otro gran frente. Silver Storm colocó ocho nuevas celdas de flotación de sulfuros, con volumen de 1,000 pies cúbicos cada una, en sus posiciones de operación. Ahora debe instalar agitadores, tuberías y electrificación, tareas que suelen definir el calendario real del arranque.
Si el cronograma se cumple, la firma prevé terminar la instalación de esas celdas hacia el final del primer trimestre de 2026. Ese cambio permitiría elevar la capacidad nominal del circuito de flotación de sulfuros de 1,000 a 1,250 toneladas por día. En paralelo, la empresa rehabilita celdas “cleaner”, que suelen pulir la calidad del concentrado y estabilizar la recuperación.
Este énfasis no es casual. La propia empresa ha vinculado la expansión del circuito de sulfuros con el perfil del yacimiento, al señalar que el recurso mineral muestra un carácter dominante de sulfuros. En un proyecto con ese sesgo, la flexibilidad para procesar sulfuros con mayor tasa reduce cuellos de botella y mejora la planeación de minado, siempre que la molienda acompañe.
Del lado de óxidos, Silver Storm avanza en la rehabilitación de seis tanques de lixiviación, con cerca de 40% del trabajo completado. La compañía también identificó la necesidad de rehabilitar tanques de retención y acondicionamiento, y reemplazará al menos un tanque de esa sección. La meta operativa apunta a terminar ese frente al inicio del segundo trimestre de 2026.
La sección de molienda también entra en la ecuación. Silver Storm trabaja en la rehabilitación de tres molinos de bolas y su infraestructura asociada. La empresa contempla el recambio de revestimientos, ajustes al sistema de enfriamiento y la instalación de ciclones y bombas, según lo requiera el estado del equipo.
La Parrilla no es un activo nuevo en el mapa minero de Durango. El complejo produjo de forma continua entre 2005 y septiembre de 2019, cuando pasó a cuidado y mantenimiento. En ese periodo, el sitio acumuló 34.3 millones de onzas equivalentes de plata, según información corporativa y comunicados previos.
Ese historial explica por qué el mercado suele mirar estas rehabilitaciones con lupa. Reactivar una operación existente puede acelerar tiempos frente a un proyecto greenfield, pero no elimina riesgos técnicos. De hecho, la calidad del reinicio depende de detalles poco vistosos: alineación de equipos, instrumentación, repuestos críticos y entrenamiento de operadores. ¿La señal positiva? La empresa ya habla de componentes “de entrega larga” en sitio, lo que reduce incertidumbre logística.
En metalurgia, La Parrilla ofrece un perfil polimetálico. El mineral contiene plata como componente económico principal, con aportes relevantes de plomo y zinc, además de cantidades menores de oro. La ruta de óxidos produce barras doré vía lixiviación, mientras la ruta de sulfuros produce un concentrado plomo-plata y un concentrado de zinc mediante flotación diferencial.
Ese mix aporta un matiz importante para la tesis de valor. En periodos de volatilidad de un solo metal, los coproductos suelen amortiguar márgenes, siempre que los términos de venta y las penalidades por impurezas se mantengan razonables. Por eso, la estabilidad del circuito de flotación no solo sostiene tonelaje; también sostiene calidad de concentrado, que al final se traduce en pagabilidad.
Durango, por su parte, conserva un peso minero que trasciende a un proyecto. Reportes sectoriales han colocado al estado entre los principales productores nacionales, con posiciones destacadas en zinc y plata. En una entidad donde la minería convive con cadenas metalmecánicas y servicios especializados, un reinicio relevante puede reactivar contratos locales de mantenimiento, transporte y suministro industrial.
En el contexto internacional, la historia también juega a favor del foco en plata. El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó una producción minera mundial de plata de 26,000 toneladas en 2023. México aportó 6,400 toneladas ese año, una cifra que lo mantiene como actor dominante en la oferta global.
En financiamiento, Silver Storm ya amarró piezas que ayudan a explicar el ritmo del programa. En octubre de 2025, la empresa informó un esquema de prepago ligado a offtake por 7 millones de dólares con filiales de Samsung C&T. El acuerdo contempló offtake para la totalidad del concentrado plomo-plata y el concentrado de zinc por un periodo de dos años, con pagos ligados a ventas de concentrados.
La compañía también ha reforzado el frente subterráneo, que a veces se subestima cuando se habla solo de planta. En diciembre de 2025, Silver Storm comunicó pedidos de equipo crítico para actividades bajo tierra, con unidades de carguío, acarreo y perforación, además de ventilación principal y auxiliar. La empresa enmarcó esas compras como parte de una ruta hacia un reinicio seguro y eficiente en 2026.
Todo esto ocurre en un entorno mexicano donde los proyectos nuevos suelen enfrentar más fricción regulatoria que las ampliaciones o mejoras en operaciones existentes. En 2024, la cámara minera Camimex señaló que buena parte de la inversión se concentraría en expansiones y actualizaciones, en un marco de cambios regulatorios que incluyeron ajustes a concesiones y permisos de agua, según reportó Reuters. Ese contexto favorece, en términos relativos, a iniciativas que rehabilitan capacidad ya instalada y reactivan empleo formal en regiones mineras.
Aun con el avance, Silver Storm mantiene un tono de cautela técnica que conviene retener. En su comunicación, la empresa advirtió que una decisión de reinicio se apoya en datos internos e históricos y que no cuenta con una estimación vigente de reservas minerales conforme a NI 43-101, ni con estudios de prefactibilidad o factibilidad que demuestren viabilidad económica y técnica. Ese señalamiento coloca el riesgo donde corresponde: en la ejecución, la recuperación metalúrgica real y el control de costos durante el ramp-up.
En términos operativos, el 50% no significa “mitad del camino” en calendario. Las etapas finales suelen concentrar integración eléctrica, automatización, pruebas en vacío y pruebas con carga, además de ajustes finos en densidades, reactivos y tiempos de residencia. La noticia, sin embargo, sí reduce incertidumbre sobre la llegada de equipos mayores y el estado general de la infraestructura. Si la compañía sostiene el ritmo y evita re-trabajos, La Parrilla puede acercarse a un reinicio ordenado, que es justo lo que el mercado premia.

