Heliostar Metals movió el foco del mercado hacia 2026 con una guía que combina producción, costos y una ruta de inversión en México. La compañía espera producir entre 50,000 y 55,000 onzas de oro durante el año. También prevé ventas de plata entre 290,000 y 320,000 onzas. La empresa proyecta costos en efectivo por subproducto de US$1,850 a US$1,950 por onza de oro. Para el AISC consolidado, estima un rango de US$2,025 a US$2,125 por onza.
La guía no solo describe un año de operación. También define la tesis corporativa de Heliostar: usar minas en Sonora y Durango como base de caja, mientras empuja un desarrollo mayor en Guerrero. La compañía afirma que financiará un programa de exploración y crecimiento de US$27 millones con flujo de efectivo operativo.
Esa intención cobra relevancia en el segmento “junior”, donde el capital suele llegar con dilución.
Producción 2026: Sonora y Durango sostienen el volumen
En Sonora, la mina La Colorada aportaría entre 20,000 y 22,300 onzas de oro. También sumaría entre 130,000 y 145,000 onzas de plata. Para ese activo, Heliostar estima AISC entre US$1,775 y US$1,875 por onza. La compañía planea sostener la producción mediante trituración, apilamiento y lixiviación de acopios, con énfasis en oportunidades de re-lixiviación.
En Durango, San Agustín cargaría con el mayor peso del oro en 2026. Heliostar proyecta entre 30,000 y 32,700 onzas de oro. También prevé entre 160,000 y 175,000 onzas de plata. El AISC por subproducto en sitio se movería entre US$2,150 y US$2,250 por onza. La empresa atribuye el aumento de costos frente a una factibilidad previa a la inflación, mayores costos de contratistas y asignaciones de gastos corporativos.
Ese contraste de costos explica el promedio consolidado. La Colorada luce más competitiva en AISC. San Agustín empuja el rango al alza, pero entrega volumen. El mercado suele premiar el crecimiento, aunque también castiga sorpresas operativas. Por eso importa el origen de cada onza y el control de costos, no solo el total anual.
La Colorada: un puente hacia 2027 con Veta Madre
El plan de La Colorada incorpora un componente que apunta más allá de 2026. Heliostar planea iniciar el desarrollo de la expansión a cielo abierto de Veta Madre a inicios del tercer trimestre. La empresa contempla un pre-stripping de 11 millones de toneladas de estéril durante 2026. Ese trabajo busca habilitar el acceso a 43,000 onzas de oro en reservas, con arranque de extracción en la primera mitad de 2027.
La compañía también mantiene perforación de “de-risking” en Veta Madre y Veta Madre Plus. Esos barrenos buscan información para refinar el diseño del tajo y abrir la posibilidad de sumar reservas. Heliostar además contempla exploración regional fuera de la tendencia principal de mina. También programó un plan de perforación en la segunda mitad de 2026 para evaluar potencial subterráneo bajo los tajos existentes. Para estas actividades, la empresa presupuestó hasta US$5.8 millones en 2026.
Aquí aparece una lectura favorable para la minería mexicana: la empresa destina capital a extender vida y a convertir incertidumbre geológica en inventario minable. Esa dinámica sostiene empleo local, contratación de servicios y demanda de insumos. Al mismo tiempo, eleva la exigencia ambiental y social, porque un tajo ampliado siempre requiere mayor atención comunitaria.
San Agustín: estabilización tras el reinicio y más perforación
Heliostar reinició minería a cielo abierto en San Agustín en diciembre de 2025. En 2026, la compañía busca operar a “steady state” y sostener trituración, apilamiento y lixiviación. En paralelo, impulsa perforación para ampliar reservas de óxidos en el área Corner y alrededor del tajo actual. La empresa presupuestó 13,000 metros para ese objetivo.
Heliostar también planea hasta 5,000 metros adicionales. Esos barrenos apuntan a porciones de mayor ley dentro de un depósito polimetálico de sulfuros, contiguo y subyacente a los óxidos. La compañía asignó además US$2.0 millones para explorar concesiones del distrito, con foco en vetas ricas en plata del área Consejo mapeadas en superficie. En total, proyecta invertir hasta US$9.7 millones en el activo durante 2026.
La narrativa de San Agustín refleja un patrón común en México. Una operación retoma ritmo, corrige cuellos de botella y después busca extender reservas cercanas. Esa estrategia reduce riesgo geológico y evita saltos abruptos de capital. Aun así, los costos de contratistas y la disponibilidad de equipo pesado siguen como variables sensibles en el país.
Ana Paula: Guerrero concentra el crecimiento de mayor escala
El anuncio coloca a Ana Paula como pieza central del crecimiento. Heliostar continúa un programa de perforación de 20,000 metros de relleno y expansión hasta el primer trimestre de 2026. La empresa aprobó 6,500 metros adicionales para convertir material inferido dentro del plan minero del PEA.
El hito técnico que sigue es la Factibilidad. Heliostar ya inició el trabajo y espera completarlo en la primera mitad de 2027. Según la compañía, ese estudio definirá un plan para una mina de 100,000 onzas de oro por año. En el corto plazo, el plan incluye el avance de una rampa principal. Heliostar planea continuar el desarrollo de un acceso de 412 metros hacia el depósito durante 2026, con inicio previsto en el tercer trimestre. La empresa ubica el inicio de producción en la segunda mitad de 2028.
La compañía asigna US$15.0 millones para extender la rampa. También reserva US$6.6 millones para desarrollo de recursos y exploración regional en 2026. Ese gasto incluye magnetometría con dron, gravimetría en tierra, muestreo de suelos y cartografía. Heliostar destaca que Ana Paula se asienta sobre 56,334 hectáreas dentro del cinturón aurífero de Guerrero.
Guerrero ofrece potencial geológico probado, pero también exige lectura cuidadosa del entorno. La seguridad y la gestión social pesan en decisiones de inversión en la entidad desde hace años.
Un plan de crecimiento en Guerrero siempre enfrenta una pregunta operativa: ¿cómo protege la empresa a su gente y su cadena logística sin romper la relación comunitaria? La guía no entra en esos detalles. El mercado normalmente los exige cuando el proyecto avanza hacia construcción.
Caja, costos y un contexto regulatorio más exigente
Heliostar llega a 2026 con un argumento financiero que busca credibilidad. La empresa reportó un saldo preliminar de US$41 millones al 31 de diciembre de 2025 y dijo que no tenía deuda.
Con ese punto de partida, la promesa de financiar inversión con flujo operativo gana peso, aunque el desempeño real dependerá de precios, recuperaciones y costos.
El contexto mexicano tampoco resulta neutro. Las reformas de 2023 modificaron condiciones de concesiones, redujeron plazos y cambiaron criterios de preferencia, según síntesis de política pública internacional. Además, el debate legislativo y político sobre minería a cielo abierto ha estado presente en México, con propuestas que han avanzado en comisiones en distintos momentos.
Para empresas con activos a cielo abierto, ese ruido regulatorio obliga a reforzar cumplimiento, comunicación y certeza técnica.
Aun con ese marco, la minería mantiene un peso económico relevante en México. Reportes de industria han ubicado la contribución del sector alrededor de 2.5% del PIB y han señalado inversión cercana a US$5 mil millones en 2024, en un entorno de reglas más estrictas. En esa realidad, muchas compañías privilegian expansiones y optimizaciones sobre apuestas verdes. La estrategia de Heliostar encaja en esa lógica: operar, generar caja y empujar un desarrollo con decisiones escalonadas.

