El platino cerró la semana con un desempeño excepcional en los mercados internacionales, al superar los $2,300 dólares por onza troy, impulsado por una combinación de escasez estructural de suministro y una demanda sólida en múltiples frentes. Se trata del precio más alto registrado en términos nominales para este metal, que se posiciona como uno de los activos de mejor rendimiento en el año.
Las cotizaciones se elevaron durante diez sesiones consecutivas, algo que no ocurría desde 2017. En medio de mercados caracterizados por una baja liquidez de fin de año, el platino acumuló un alza anual superior al 150 %, situándose por encima del desempeño de otros metales preciosos, incluidos el oro y la plata. Esta apreciación refleja tanto el desequilibrio físico en la cadena de suministro como el creciente interés del sector financiero por instrumentos respaldados por metales con aplicaciones industriales críticas.
Uno de los factores centrales que explica este repunte es la disrupción persistente en los centros globales de producción. Sudáfrica, país responsable de aproximadamente el 70 % de la extracción mundial de platino, enfrenta limitaciones operativas por falta de inversiones en infraestructura, dificultades energéticas y problemas laborales. Rusia, otro productor clave, se ha visto afectado por sanciones comerciales y restricciones logísticas que limitan sus exportaciones.
Las condiciones de suministro, ya de por sí ajustadas, se han visto agravadas por un aumento en la demanda de inversión. Durante los últimos meses, los flujos hacia fondos cotizados en bolsa respaldados por platino (ETFs, por sus siglas en inglés) han aumentado considerablemente, reflejando la percepción del metal como un activo refugio alternativo. Aunque históricamente esta función ha estado dominada por el oro, el platino comienza a captar la atención de gestores de portafolios que buscan exposición a metales escasos con aplicación industrial.
El mercado de futuros también ha sido protagonista en esta tendencia alcista. Las posiciones largas en contratos de platino en la Bolsa Mercantil de Nueva York (COMEX) han alcanzado niveles no vistos en años, lo que evidencia una apuesta clara de los inversionistas por precios más elevados en el corto y mediano plazo. La prima sobre contratos inmediatos frente a los de entrega futura refleja la urgencia del mercado físico por asegurarse abastecimiento.
Desde el punto de vista industrial, el platino continúa siendo fundamental en la fabricación de convertidores catalíticos para vehículos, así como en procesos químicos, electrónicos y médicos. Sin embargo, la transición energética está ampliando su campo de aplicación, particularmente en tecnologías relacionadas con hidrógeno verde, como las pilas de combustible. La perspectiva de que este metal juegue un rol relevante en la descarbonización añade presión a su demanda futura.
La minería enfrenta un desafío doble: por un lado, responder a una demanda creciente; por otro, mantener la viabilidad operativa en un contexto de costos elevados y entornos regulatorios complejos. El encarecimiento del diésel, la inflación de insumos y los costos financieros asociados a nuevos desarrollos dificultan la expansión de la oferta en el corto plazo. Esta situación genera un entorno propicio para precios sostenidamente altos.
Expertos del mercado señalan que, aunque el ritmo actual de crecimiento podría moderarse, el platino podría estabilizarse en niveles superiores a los observados en años anteriores. La persistente escasez de inventarios, tanto en manos de productores como en bóvedas de almacenamiento, limita la posibilidad de una corrección abrupta. Además, la incertidumbre geopolítica en regiones clave añade un componente adicional de riesgo.
Algunas industrias comienzan a evaluar sustitutos parciales o estrategias de reciclaje para mitigar los efectos del alza en los precios. No obstante, la sustitución tecnológica del platino no es inmediata ni sencilla, dada su versatilidad y eficiencia en múltiples aplicaciones. En consecuencia, la presión sobre la oferta podría continuar durante gran parte de 2026, especialmente si las condiciones macroeconómicas globales se mantienen inestables.
Desde una perspectiva minera, este contexto representa una oportunidad estratégica para reposicionar al platino como uno de los metales clave de la transición industrial global. Las empresas con operaciones en curso o en fase de exploración podrían beneficiarse significativamente si mantienen una disciplina operativa rigurosa y aseguran canales de financiamiento robustos. Países productores también tienen en sus manos la posibilidad de fortalecer sus marcos institucionales para captar inversiones de largo plazo, en lugar de reaccionar con medidas cortoplacistas que podrían generar incertidumbre.
La comunidad internacional observa con atención el comportamiento del platino, ya que su ascenso puede tener efectos de arrastre sobre otros metales del grupo del platino (PGMs), como el paladio y el rodio. Estos también presentan condiciones de oferta ajustada y se benefician de las mismas dinámicas industriales. A medida que avanza la transición hacia tecnologías limpias, la canasta de metales críticos se amplía, y el platino está en el centro de esta evolución.
En México, si bien la producción de platino es marginal en comparación con otros metales como el oro, la plata o el litio, el encarecimiento de este insumo afecta indirectamente a sectores manufactureros y automotrices que lo emplean en sus cadenas de valor. Además, abre la puerta a repensar oportunidades geológicas que hasta ahora no se habían considerado viables por razones de rentabilidad.
La evolución de los precios del platino en los próximos meses dependerá de varios factores: el desempeño macroeconómico global, la estabilidad política en países productores, las decisiones de inversión de las grandes mineras y el comportamiento de los mercados financieros. Por ahora, el récord histórico alcanzado en diciembre de 2025 pone de relieve la creciente relevancia de este metal y los desafíos estructurales de su mercado.

