Durante 2024, la industria minera en México redobló su compromiso con la sostenibilidad. Según el Informe de Sostenibilidad 2025 de la Cámara Minera de México (Camimex), el sector canalizó 8.000 millones de pesos mexicanos (equivalentes a US$438 millones) en acciones orientadas a mitigar su impacto ambiental, mejorar su eficiencia hídrica y energética, y reforzar su papel como actor clave en la conservación de la biodiversidad y el desarrollo regional. La información fue presentada en el marco de la XXXVI Convención Internacional de Minería en Acapulco y retomada por el medio especializado BNamericas.
Pedro Rivero, presidente de la Camimex, encabezó la presentación del documento, que constituye la sexta edición de este ejercicio de rendición de cuentas del gremio. En su intervención, el líder empresarial subrayó que la minería mexicana no sólo mantiene su papel como motor económico, sino que también avanza hacia un modelo de gestión más consciente, innovador y responsable. “El informe refleja el compromiso y el esfuerzo conjunto de las empresas afiliadas”, afirmó.
Entre los logros destacados del año, la industria reportó haber recirculado 71% del agua utilizada, gracias a la operación de más de 100 plantas de tratamiento y a sistemas cerrados que permiten la reutilización continua del recurso. Además, como parte del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua, las empresas del sector se comprometieron a devolver más de 30 millones de metros cúbicos al medio ambiente, fortaleciendo la sostenibilidad hídrica en zonas de alta presión.
En términos de transición energética, 36% del consumo eléctrico de la industria provino de fuentes limpias, con 41 unidades mineras que ya operan parcialmente con energías renovables. La meta es alcanzar un 44% para el año 2030, en línea con los compromisos climáticos del país. Estos esfuerzos no sólo apuntan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino también a posicionar a México como un proveedor competitivo en minerales estratégicos en el marco de la transición energética global.
La reforestación también figura como una de las prioridades del sector. Durante 2024, se plantaron más de 5 millones de árboles, lo cual refuerza la restauración de ecosistemas y la recuperación de suelos. Además, se restauraron 793 hectáreas y se mantuvieron activos varios programas de conservación de especies prioritarias, entre ellos el del lobo gris mexicano, del cual 67 ejemplares han sido albergados en instalaciones del sector minero desde 2012, con 27 ya liberados en su hábitat natural.
En el ámbito social, el informe detalla una inversión de 1.900 millones de pesos en proyectos comunitarios que beneficiaron a más de 650.000 personas. Las empresas mineras otorgaron 8.164 becas educativas —50% más que el año anterior—, respaldaron 800 centros escolares y ofrecieron más de 58.000 horas de capacitación en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas, inglés y equidad de género. En salud, se realizaron 114.000 consultas médicas y se mantuvieron 50 clínicas comunitarias, algunas en zonas donde los servicios públicos son escasos o inexistentes.
La relación con proveedores locales sigue siendo otro eje estratégico. El sector trabaja con 5.500 proveedores regionales, fortaleciendo economías locales y cadenas de valor en los estados donde opera. Además, se apoyaron 100 nuevos proyectos productivos alternos, desde iniciativas agropecuarias hasta emprendimientos turísticos o culturales, que diversifican las fuentes de ingreso en comunidades mineras.
El impacto económico de la industria permanece sólido. En 2024, la minería generó 416.000 empleos directos y 2,6 millones indirectos, con remuneraciones 28% superiores al promedio nacional, lo que demuestra su relevancia como fuente de empleo formal y bien remunerado. La actividad representó 8,7% del PIB industrial y generó una derrama económica superior a 259.000 millones de pesos, además de 45.000 millones en contribuciones fiscales.
Un aspecto que también se abordó durante la presentación fue el entorno regulatorio. Rivero reconoció que persisten desafíos importantes, sobre todo en materia de exploración, pero destacó el papel del diálogo institucional. Afirmó que el mensaje emitido por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, durante la Convención —respecto a la expectativa de reanudar la exploración a mayor escala en 2026— es alentador. “Lo vamos a leer como positivo”, declaró, añadiendo que la industria mantiene firme su voluntad de invertir y crecer, siempre que exista certidumbre jurídica.
Desde una perspectiva estratégica, México continúa siendo un actor relevante en el escenario global. Actualmente, es productor destacado de 23 minerales a nivel mundial, de los cuales nueve están clasificados como críticos para la región, en especial para sectores vinculados a la descarbonización, la electromovilidad y la digitalización. Minerales como el cobre, la plata, el manganeso, la fluorita y el silicio son indispensables para tecnologías limpias y sistemas de almacenamiento de energía, y la demanda global por estos recursos no deja de crecer.
El Informe de Sostenibilidad 2025 de la Camimex se presenta, así, como un instrumento que permite dimensionar de manera objetiva el papel del sector minero en el México contemporáneo. Lejos de la narrativa extractivista que por años dominó la percepción pública, el documento ofrece evidencia concreta de cómo la minería moderna puede ser un agente de desarrollo sostenible, generador de bienestar y promotor de innovación.
Crédito: BNamericas – La minería mexicana eleva su apuesta verde con US$438mn en inversiones

