La minera francesa Eramet anunció este jueves una reducción en su inversión prevista para 2025 y anticipó un nuevo paquete de medidas para enfrentar el deterioro de sus resultados financieros. En un comunicado sobre sus ventas del tercer trimestre, la compañía reportó una caída del 10 % en sus ingresos interanuales, presionada por menores precios del níquel y el manganeso, así como por interrupciones logísticas en sus operaciones en África.
El grupo, que ha enfrentado una notable volatilidad en los mercados de metales y obstáculos operativos en sus minas, revisó a la baja su previsión de gasto de capital para el próximo año. La nueva proyección se sitúa entre 400 y 425 millones de euros, frente al rango anterior de 400 a 450 millones. Esta decisión se inscribe dentro del plan de revisión de desempeño iniciado en junio por el CEO Paulo Castellari, quien asumió la dirección del grupo con el objetivo de contener la presión sobre el balance financiero.
Según informó la empresa, los detalles del nuevo paquete de ajustes serán anunciados en diciembre. En el corto plazo, la compañía trabaja para mantener una liquidez adecuada y estabilizar sus indicadores financieros. Entre las acciones inmediatas, solicitó a sus acreedores una dispensa de sus compromisos de apalancamiento financiero (gearing covenant) de cara al cierre de 2025, lo que evidencia una preocupación creciente por su posición de deuda.
Producción golpeada por cuellos de botella en Gabón
La caída de los ingresos estuvo ligada en gran medida a complicaciones en Gabón, donde Eramet opera una de las mayores minas de manganeso del mundo a través de su filial Comilog. Las limitaciones en la capacidad ferroviaria para trasladar el mineral desde el interior del país hacia el puerto de Owendo obligaron a reducir nuevamente la meta de transporte de mineral para 2025.
El grupo ahora estima movilizar entre 6.1 y 6.3 millones de toneladas métricas de mineral de manganeso, frente al rango anterior de 6.5 a 7 millones. Es la segunda revisión a la baja de esta meta en lo que va del año. Las restricciones en la red ferroviaria de Gabón, sumadas a la inestabilidad política registrada tras el golpe militar ocurrido en agosto, han impactado las operaciones logísticas del país, complicando el cumplimiento de los compromisos de exportación.
Aunque Eramet no ha mencionado alteraciones directas en la producción, el entorno de incertidumbre en Gabón representa un desafío estructural para su operación más rentable. El país africano es clave dentro de la estrategia del grupo, que abastece desde allí a clientes industriales en Europa y Asia.
Proyectos en Indonesia y Argentina mantienen previsiones
En contraste con la situación en África, los proyectos de Eramet en Asia y América Latina mantienen sus metas operativas para el año, aunque con ajustes previos realizados en julio.
En Indonesia, el consorcio que lidera en la región de Weda Bay conserva su proyección de producción entre 36 y 39 millones de toneladas húmedas de mineral de níquel. Este proyecto, que representa uno de los pilares estratégicos del grupo en el sudeste asiático, está orientado principalmente al suministro de materias primas para baterías de vehículos eléctricos.
Por otro lado, en Argentina, el proyecto de litio Centenario-Ratones espera producir entre 4,000 y 7,000 toneladas de carbonato de litio equivalente este año. Aunque se trata de una operación aún en fase inicial, Eramet la considera una pieza importante de su diversificación hacia metales vinculados a la transición energética.
A pesar de los ajustes, la minera mantiene la operación argentina dentro de sus prioridades de desarrollo a mediano plazo, en línea con su estrategia de fortalecimiento en mercados con alto potencial de crecimiento.
Panorama de incertidumbre para el cierre de 2025
La revisión del plan de inversiones y la solicitud de flexibilización en sus compromisos de deuda reflejan la situación crítica por la que atraviesa Eramet. La caída de precios en los mercados del níquel y el manganeso —especialmente pronunciada en los últimos trimestres— ha reducido los márgenes operativos y presionado las finanzas del grupo.
El sector enfrenta una desaceleración global de la demanda, agravada por la debilidad de la economía china y el exceso de oferta en ciertos segmentos. El níquel, utilizado principalmente en acero inoxidable y baterías, ha visto una corrección significativa en su cotización, mientras que el manganeso, fundamental en la industria siderúrgica, también ha sufrido por la contracción industrial en Asia.
La combinación de menores ingresos, alta inversión previa y restricciones logísticas ha derivado en un entorno donde la continuidad de ciertos objetivos financieros está en riesgo. Si bien Eramet ha tomado medidas preventivas, el anuncio de diciembre será determinante para conocer el rumbo de la compañía en 2026 y en adelante.
Análisis: entre la resiliencia y la necesidad de adaptación
Eramet se encuentra en un momento crucial. La compañía ha construido una red global de operaciones diversificada, con presencia en tres continentes y acceso a metales estratégicos. Sin embargo, su sostenibilidad depende ahora de su capacidad para adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado.
Los desafíos en Gabón ilustran los límites de operar en entornos donde la infraestructura y la gobernabilidad son vulnerables. A su vez, la presión del mercado obliga a repensar el ritmo de inversión en activos que, aunque estratégicos, aún no ofrecen retornos inmediatos. La apuesta por el litio en Argentina y el níquel en Indonesia es sólida, pero su consolidación requiere tiempo y estabilidad financiera.
El liderazgo de Paulo Castellari será clave en esta etapa. Con experiencia en minería internacional, el CEO debe equilibrar la necesidad de contención del gasto con la visión de largo plazo que exige el negocio minero. En una industria donde las decisiones de hoy impactan los resultados de la próxima década, la prudencia no puede estar reñida con la ambición.

