En un movimiento que marca un antes y un después para la región del Golfo, Bahréin se convirtió en el primer país de Medio Oriente en respaldar formalmente una solicitud de minería en aguas internacionales ante la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas en inglés). El patrocinio fue otorgado a la firma estadounidense Impossible Metals, que busca extraer nódulos polimetálicos del fondo oceánico en la zona Clarion-Clipperton, una vasta región del Pacífico rica en minerales estratégicos como cobre, níquel, manganeso y cobalto.
La solicitud, presentada el pasado viernes ante la sede de la ISA en Jamaica, consta de un documento de 170 páginas que detalla las condiciones técnicas, ambientales y logísticas del proyecto. Aunque todavía se desconoce la postura oficial del organismo regulador, se espera un pronunciamiento esta misma semana. Mientras tanto, la noticia ya ha generado reacciones encontradas en la comunidad internacional, entre quienes ven una oportunidad de diversificación económica y quienes exigen mayor cautela ante los posibles impactos ecológicos.
Impossible Metals, con sede en California, ha desarrollado un sistema robótico con inteligencia artificial que promete recolectar los nódulos sin alterar significativamente los ecosistemas marinos. Según su director ejecutivo, Oliver Gunasekara, esta tecnología permitiría reducir el daño al lecho marino, en comparación con métodos tradicionales que remueven grandes volúmenes de sedimento. “Lo interesante de Bahréin es que tienen capital y tienen energía”, comentó Gunasekara en entrevista para Reuters, resaltando las oportunidades que se abren para ambos actores.
El proyecto aún se encuentra en etapa preliminar, y según las normas internacionales, debe superar una fase de revisión ambiental de cinco años. Esta evaluación, que costará unos 70 millones de dólares, busca garantizar que la operación cumpla con los estándares científicos y ecológicos exigidos para la minería en aguas internacionales. Aún sin aportar financiamiento directo, Bahréin podría convertirse en socio estratégico si decide construir una refinería de metales en el futuro, una posibilidad que la empresa no descarta.
La participación de Bahréin es más que simbólica. En un contexto donde el reino busca reducir su dependencia del petróleo, la incursión en sectores como el energético renovable y la minería estratégica representa una apuesta audaz. En línea con su plan “Visión Económica 2030”, el país ha comenzado a explorar nuevas fuentes de ingreso que garanticen estabilidad fiscal y crecimiento sostenido. En este sentido, el respaldo a Impossible Metals podría ser una jugada clave para posicionarse como actor relevante en la cadena global de suministro de minerales críticos.
Los minerales presentes en los nódulos de la Clarion-Clipperton son esenciales para la transición energética. Cobre y níquel son fundamentales en baterías de vehículos eléctricos, mientras que el manganeso y el cobalto se utilizan en electrónica avanzada. Frente a la creciente presión por asegurar el abastecimiento de estos insumos, la minería submarina aparece como una alternativa cada vez más atractiva, sobre todo para países sin reservas terrestres significativas.
A pesar del entusiasmo de algunos gobiernos y empresas, la industria aún enfrenta resistencias. Grupos ecologistas y científicos han expresado su preocupación por la falta de información sobre las consecuencias de extraer minerales del fondo marino. Señalan que muchas de las especies que habitan estas zonas todavía no han sido identificadas, y que cualquier alteración podría desencadenar efectos irreversibles. La ISA, por su parte, sigue sin concluir un marco regulatorio definitivo, lo que genera incertidumbre entre los actores involucrados.
El caso de Impossible Metals no es único. Otras empresas han presentado solicitudes similares, siempre bajo el patrocinio de países miembros de la ISA. La pequeña nación insular de Nauru, por ejemplo, apadrina a The Metals Company, mientras que China ha respaldado a varios consorcios propios. Sin embargo, la entrada de Bahréin introduce un nuevo matiz geopolítico: el interés de los países petroleros por ingresar al mercado de minerales para la transición energética.
Gunasekara confirmó también que su empresa ha solicitado un permiso para operar cerca de Samoa Americana, esta vez bajo las leyes estadounidenses. Esto demuestra la ambición de Impossible Metals por diversificar su presencia en distintas jurisdicciones, una estrategia que podría brindar mayor flexibilidad ante eventuales cambios regulatorios.
El futuro inmediato dependerá de la rapidez con la que la ISA defina las reglas del juego. Hasta ahora, el organismo ha recibido presión de diversos frentes, incluidos gobiernos, ONG y empresas, para acelerar la elaboración de un código minero que brinde certezas jurídicas y ambientales. Gunasekara confía en que este marco esté listo antes de que concluya el periodo de revisión ambiental, permitiendo así que el proyecto avance sin contratiempos.

