La minera china MMG Ltd. alertó este miércoles sobre un posible aumento de las tensiones sociales en torno a su mina Las Bambas, ubicada en la región peruana de Apurímac, con motivo de las elecciones presidenciales previstas para abril de 2025. La compañía, a través de su director ejecutivo Zhao Jing Ivo, reconoció que el contexto político podría derivar en nuevas protestas que afecten la operación de uno de los yacimientos de cobre más importantes del país y del mundo.
Durante una llamada con inversionistas tras la presentación de resultados del primer semestre, Zhao expresó su preocupación por el panorama social en el sur andino:
“Esperamos un riesgo elevado de protestas durante el periodo electoral. Debemos dejar espacio para contingencias”.
Las Bambas: activo estratégico bajo presión social
La mina Las Bambas representa el principal activo de MMG y uno de los proyectos cupríferos más relevantes en América Latina. En 2024 produjo 380,000 toneladas de cobre y mantiene su guía de producción para este año entre 360,000 y 400,000 toneladas. Sin embargo, su operación se ha visto interrumpida en múltiples ocasiones por conflictos con comunidades locales, principalmente vinculados al transporte del mineral por el llamado “corredor minero del sur”.
En julio, bloqueos en carreteras impidieron el traslado de concentrado de cobre, generando un exceso de inventario en sitio que la empresa aún continúa despachando. Zhao señaló que el reciente conflicto no fue resuelto por las autoridades peruanas, y advirtió sobre una posible repetición de estos eventos en el segundo semestre del año.
Antecedentes de conflicto
La operación de Las Bambas ha estado marcada por una alta conflictividad social desde que inició su fase productiva en 2016. El evento más grave ocurrió en 2022, cuando manifestantes ingresaron al campamento y paralizaron las actividades durante varios meses. Aquella situación generó pérdidas millonarias para la empresa y redujo significativamente las exportaciones mineras del país.
Desde entonces, MMG ha implementado una estrategia de mayor diálogo con las comunidades aledañas, incluyendo la formalización de relaciones con mineros artesanales y compromisos de inversión social. Según Zhao, estos esfuerzos han permitido contener los conflictos en los últimos años, aunque el contexto político representa un nuevo desafío.
El impacto de las elecciones
Perú ha vivido en la última década una fuerte inestabilidad institucional, con seis presidentes en menos de diez años. Los periodos electorales suelen generar una mayor presión social en regiones mineras, donde las poblaciones aprovechan la coyuntura para visibilizar demandas históricas sobre tierras, compensaciones ambientales y desarrollo local.
La región de Apurímac, donde se encuentra Las Bambas, es una de las más pobres del país, pese a que genera altos ingresos por canon minero. Esta disparidad ha sido fuente de constantes movilizaciones, que se reactivan con frecuencia ante la percepción de abandono estatal.
El gobierno actual, liderado por la presidenta interina Rosa Gutiérrez, enfrenta críticas por su limitada capacidad de mediación en conflictos sociales. Hasta el momento, el Ejecutivo no ha respondido públicamente a la advertencia de MMG.
Resultados financieros al alza
Pese al entorno desafiante, MMG reportó una mejora significativa en sus resultados financieros. La compañía registró una utilidad neta de 340 millones de dólares en el primer semestre de 2025, frente a los 21.1 millones obtenidos en el mismo periodo de 2024. Este desempeño se atribuye a la recuperación de precios del cobre y a una mayor eficiencia operativa.
El mercado respondió positivamente: las acciones de MMG subieron tras el anuncio de resultados. Analistas señalaron, no obstante, que el riesgo político y social en Perú seguirá siendo un factor clave a vigilar para los inversionistas.
Las Bambas y su peso en el mercado global
Las Bambas representa alrededor del 2% de la producción mundial de cobre. En un contexto de alta demanda del metal rojo —clave para la transición energética global— cualquier interrupción en su operación tiene repercusiones internacionales. Perú es el segundo productor mundial de cobre, y Las Bambas figura entre los cinco yacimientos más grandes del país.
Según cifras del Ministerio de Energía y Minas de Perú, los conflictos sociales vinculados a la minería generaron pérdidas por más de 1,200 millones de dólares en exportaciones en 2022. En este contexto, garantizar la continuidad operativa de Las Bambas será determinante no solo para MMG, sino también para la estabilidad macroeconómica del país.

