Jakob Stausholm, CEO de Rio Tinto desde enero de 2021, anunció su renuncia, efectiva a finales de 2025, una vez que se nombre a su sucesor. Su gestión se caracterizó por esfuerzos significativos para restaurar la confianza tras la controversia de Juukan Gorge y por una estrategia enfocada en la transición energética, destacando inversiones en litio y cobre.
Inversiones estratégicas en litio
Durante su mandato, Rio Tinto realizó movimientos clave en el sector del litio:
- Adquisición de Arcadium Lithium por $6.7 mil millones en 2024.
- Inversión de $900 millones en el proyecto de litio Maricunga en Chile, en colaboración con Codelco.
- Compra del proyecto Rincón en Argentina por $825 millones en 2022.
Estas acciones posicionaron a Rio Tinto como uno de los principales actores en el mercado global de litio, esencial para la producción de baterías y la transición hacia energías limpias.
Reformas culturales y sostenibilidad
Stausholm impulsó una revisión interna que reveló problemas sistémicos de acoso y discriminación en la empresa. Implementó medidas para mejorar la cultura laboral y fortalecer las relaciones con comunidades indígenas, especialmente tras el incidente en Juukan Gorge.
Además, bajo su liderazgo, Rio Tinto se comprometió a reducir sus emisiones de carbono y a invertir en proyectos sostenibles, alineándose con los objetivos del Acuerdo de París.
Desafíos para el próximo CEO
El sucesor de Stausholm enfrentará varios retos:
- Gestionar la volatilidad en los precios del litio y otros minerales clave.
- Continuar con la integración de las adquisiciones recientes y maximizar su rentabilidad.
- Avanzar en los compromisos de sostenibilidad y reducción de emisiones.
Entre los candidatos internos destacan Simon Trott, jefe de hierro en Australia Occidental, y Bold Baatar, director comercial

