El tungsteno, un mineral estratégico con aplicaciones clave en defensa y alta tecnología, está viviendo su mayor repunte de precios en Europa en más de una década. Este salto no es casualidad: China, que controla más del 80% de la producción mundial, ha empezado a restringir exportaciones, disparando las alarmas en Occidente.
El mercado global de tungsteno bajo presión
Aunque el mercado global de tungsteno apenas alcanzó los $5 mil millones en 2023, su importancia geopolítica es desproporcionada. Este metal es esencial en aplicaciones militares, como proyectiles perforantes, además de ser requerido en contratos del Departamento de Defensa de EE.UU. Sin embargo, desde 2015 no existe producción doméstica estadounidense, lo que ha generado una dependencia crítica de las importaciones, principalmente de China.
China no solo domina la producción, también controla los concentrados no chinos al atraerlos hacia su industria interna. Las recientes restricciones y tarifas impuestas por Pekín, sumadas a las tensiones comerciales y políticas, han llevado a los actores occidentales a buscar soluciones fuera del gigante asiático.
American Tungsten y el resurgir minero en EE.UU.
Esta semana, American Tungsten inició la construcción de su proyecto Ima en Idaho, un sitio histórico que produjo cerca de 199,449 unidades métricas de trióxido de tungsteno entre 1945 y 1957. Esta reactivación no solo busca suplir la demanda nacional, sino también fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro en sectores críticos.
El movimiento marca un giro estratégico: después de años de inactividad minera por falta de rentabilidad, el tungsteno estadounidense vuelve a escena gracias al alza de precios y la urgencia geopolítica.
Almonty Industries: un gigante que se acerca a EE.UU.
Por su parte, Almonty Industries, el mayor productor mundial de tungsteno fuera de China, acelera el inicio de producción en su mina Sangdong, Corea del Sur. Este proyecto, adquirido en 2015, representa cerca del 40% del suministro no chino una vez alcance su plena capacidad.
El CEO Lewis Black confirmó que la empresa planea redomiciliarse en EE.UU., manteniendo su cotización en las bolsas de Toronto, Frankfurt y Sídney. La decisión busca protegerse de las tensiones geopolíticas, asegurando un “refugio seguro” mientras el mundo redefine sus alianzas estratégicas.
El papel clave del Critical Minerals Forum (CMF)
Almonty también acaba de unirse al Critical Minerals Forum (CMF), una asociación sin fines de lucro financiada por DARPA (la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de EE.UU.). Este foro reúne a los principales actores de la cadena de suministro de minerales críticos para promover una producción diversificada y confiable.
El ingreso al CMF posiciona a Almonty como socio clave en los esfuerzos estadounidenses por asegurar minerales estratégicos fuera de China. Según Black, el tungsteno ha pasado a ser considerado un recurso “de defensa”, donde las decisiones ya no responden solo al mercado, sino a la seguridad nacional.
Un nuevo mapa de suministro: de Corea del Sur a Texas
El plan de Almonty para Sangdong incluye enviar concentrado a una fundición en Corea, procesar óxido de molibdeno para acero especializado y finalmente abastecer plantas en Texas. Este esbozo de cadena diversificada podría convertirse en modelo para otros minerales críticos.
Sin embargo, Black advierte que producir hoy implica enfrentar una maraña regulatoria creciente. “Hace diez años, obtener un permiso era el principal desafío. Hoy, la minería representa menos del 50% de mi trabajo diario; el resto es navegar regulaciones en constante cambio”, señala.
Beneficios para Occidente y la industria minera
El reposicionamiento del tungsteno no solo fortalece las capacidades de defensa occidental, también reactiva sectores mineros en EE.UU., fomenta empleo especializado y dinamiza economías locales. Además, para empresas como Almonty, representa la oportunidad de consolidarse como proveedor estratégico en un contexto donde la diversificación no es opcional, sino imperativa.
Mientras el mundo enfrenta tensiones crecientes, la minería vuelve a demostrar que no solo es una industria de excavación, sino un pilar geopolítico. El renacer del tungsteno es un ejemplo vivo de cómo recursos subestimados pueden redefinir el equilibrio global.

