La cuprífera estatal chilena Codelco informó el lunes de que ha solicitado un permiso medioambiental para ampliar la vida útil de su mina Gabriela Mistral en más de 25 años, lo que retrasaría la fecha de cierre actual de 2028 a al menos 2055.
La propuesta, valorada en 800 millones de dólares, pretende mantener la producción de la mina a cielo abierto situada en la región chilena de Antofagasta, en funcionamiento desde 2008. Uno de los elementos clave del plan es la transición a una explotación que no utilice agua doméstica para 2035. En su lugar, la mina dependerá de fuentes de agua de terceros que cumplan las normas medioambientales. A cambio, Codelco se ha comprometido a suministrar una cantidad equivalente de agua a la comunidad local.
El vicepresidente de asuntos corporativos y sostenibilidad, Gabriel Méndez, señaló que la mina ha utilizado sólo el 2% del volumen de agua almacenada en su cuenca permitida, a pesar de tener autorización para utilizar hasta el 5%. Señaló que la fuente de agua no tiene conexión con los ecosistemas locales, otras cuencas o usuarios externos más allá de Codelco.
Como parte de la ampliación, la empresa planea cambiar su enfoque de extracción de óxidos de cobre a sulfuros de cobre, utilizando sal en el proceso de lixiviación clorada para mejorar las tasas de recuperación.
Gabriela Mistral, que lleva el nombre de la célebre poetisa chilena ganadora del Premio Nobel, es una de las minas más pequeñas de Codelco. Emplea a unos 4,000 trabajadores y produce cerca de 110,000 toneladas de cobre al año.
La operación es la primera de la empresa dirigida por una mujer. Claudia Cabrera se convirtió en 2023 en la primera gerenta general de Codelco y actualmente el 25% de la dotación de Gabriela Mistral está compuesta por mujeres.
Liderazgo perdido
Los esfuerzos de Codelco por extender la vida útil de la mina Gabriela son parte de una estrategia más amplia para abordar la disminución de la ley del mineral y el aumento de los costos en sus operaciones centenarias.
Codelco, que en su día fue el líder indiscutible en la producción mundial de cobre, se enfrenta ahora a la dura competencia de empresas como la estadounidense Freeport-McMoRan (NYSE: FCX), que ha ampliado sus operaciones y su producción de forma significativa.
En noviembre, Codelco produjo 125.500 toneladas de cobre, un aumento interanual del 18%, pero aún por debajo de su objetivo para el mes. Para alcanzar la parte baja de su objetivo de producción anual de 1,325 millones de toneladas a 1,352 millones de toneladas, la empresa debe producir más de 161,000 toneladas en diciembre.
Con los precios del cobre impulsados por la demanda de vehículos eléctricos (VE) y sistemas de energía renovable, las apuestas por el dominio del sector son más altas que nunca.
En el centro de las dificultades de Codelco se encuentra el envejecimiento de sus infraestructuras. Minas como Chuquicamata, que ha pasado de ser una explotación a cielo abierto a una mina subterránea, son emblemáticas de las dificultades de la empresa. La transformación subterránea, aunque esencial para prolongar la vida útil de la mina, ha resultado compleja y costosa, requiriendo años de inversión y enfrentándose a repetidos contratiempos.
Del mismo modo, los planes para aumentar la producción en El Teniente, la mina de cobre subterránea más grande del mundo, se han pospuesto debido a problemas de ingeniería y limitaciones de financiación.
La situación financiera de Codelco también está bajo presión. El Gobierno chileno, que depende en gran medida de los ingresos de la minera estatal, ha prestado apoyo para financiar sus ambiciosos planes de inversión. Sin embargo, los crecientes niveles de deuda de la empresa y la escalada de costes de sus proyectos han limitado su capacidad para invertir en otras oportunidades prometedoras, como el desarrollo de nuevas minas.
A pesar de los vientos en contra, Codelco sigue siendo un actor clave del mercado mundial del cobre, con enormes reservas sin explotar.
Según la Agencia Internacional de la Energía, la demanda de este metal aumentará al menos un 60% de aquí a 2050. Los analistas de Jefferies esperan que los precios del metal rojo suban más de un 40% en los próximos dos años.

