Este año, la minería chilena recibe un nuevo impulso con el anuncio de Antofagasta (LON: ANTO) sobre la construcción de un segundo concentrador de cobre en la mina Centinela, situada en el norte de Chile. Este proyecto, que implica una inversión de $4.4 mil millones, destaca no solo por su magnitud sino también por la innovación en su gestión y ejecución.
Desarrollo y Planificación del Proyecto
David Bayona, gerente de Centinela, reveló en una conferencia del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, que el proyecto ha sido meticulosamente planificado. La ejecución del mismo se llevará a cabo bajo contratos de tipo Ingeniería, Procura y Construcción (EPC), una modalidad que busca optimizar la eficiencia y minimizar los riesgos asociados al desarrollo.
La elección del modelo EPC, en contraposición al tradicional EPCM (Ingeniería, Procura y Construcción y Gestión), permite una gestión más directa y un traslado claro de responsabilidades a los contratistas especializados, evitando las complejidades administrativas y de coordinación que caracterizan al modelo EPCM.
Capacidad y Producción
El nuevo concentrador, con capacidad para procesar 95,000 toneladas de mineral por día, se estima que estará completado en tres años. Hasta ahora, el proyecto ha involucrado a 2,000 trabajadores y se espera que, en el pico de la construcción, la cifra alcance los 11,000 operarios.
El sistema de trabajo 14-14, donde los trabajadores alternan dos semanas en el sitio por dos semanas de descanso, garantiza no solo eficiencia sino también el bienestar de los empleados. Una vez operativo, se espera que Centinela produzca más de 144,000 toneladas de cobre fino, 130,000 onzas de oro y 3,500 toneladas de molibdeno anualmente. Además, con la puesta en marcha del proyecto, se agregarán 300,000 toneladas adicionales de cobre a la producción anual actual de Antofagasta, que asciende a 600,000 toneladas del metal rojo.
El ambicioso proyecto no solo refuerza la posición de Antofagasta como líder en la industria minera, sino que también promete significativos beneficios económicos y sociales para la región. Con una visión clara hacia la eficiencia y la sostenibilidad, la expansión de Centinela marca un nuevo capítulo en la minería del cobre en Chile, asegurando su lugar como uno de los pilares fundamentales de la economía del país.

