El mercado del oro, históricamente refugio seguro para inversionistas en tiempos de incertidumbre, enfrenta un periodo de notable declive. El viernes pasado marcó un hito en esta tendencia, evidenciando un segundo descenso semanal consecutivo. Este fenómeno se debe principalmente a dos factores: la disminución en la demanda de refugio y las políticas agresivas de la Reserva Federal de Estados Unidos bajo la dirección de Jerome Powell.
A las 1117 GMT, el oro al contado disminuyó un 0,3%, cotizándose a 1,951,89 dólares por onza. Este precio es notablemente más bajo que el registrado el 18 de octubre, el punto más alto en las últimas semanas. Paralelamente, los futuros del oro en Estados Unidos también cayeron un 0,7%, ubicándose en 1,956,50 dólares.
Lukman Otunuga, analista de FXTM, señala que “el apetito de los inversores por el oro ha disminuido, afectado por la reducción de las preocupaciones sobre las tensiones en Oriente Medio y por los comentarios de línea dura de Jerome Powell”. Esta situación ha llevado a que los precios del oro inicien la jornada con inestabilidad, y podrían caer hasta los 1,945 dólares si el dólar continúa fortaleciéndose.
En la última semana, el oro ha perdido más de 50 dólares desde que alcanzó los 2,000 dólares, una cifra impulsada por la escalada de tensiones en Oriente Medio. En total, los precios han acumulado una pérdida del 2,1% en lo que va de semana.
El mercado también se ha visto impactado por las expectativas de que las tasas de interés en Estados Unidos hayan alcanzado su pico. Varias autoridades de la Fed, incluyendo a Powell, han manifestado que aún no están seguros de que los tipos sean lo suficientemente altos para frenar la inflación.
El rendimiento de los bonos referenciales a 10 años del Tesoro estadounidense ha subido, disminuyendo el atractivo de los lingotes, que no generan intereses. Además, el índice dólar se dirige a su mayor alza semanal en más de tres meses, lo que encarece el oro para los compradores extranjeros.
Por otro lado, el paladio ha experimentado una caída significativa del 4,5%, cotizándose a 947,51 dólares, en camino a su peor semana en más de 15 meses. Esta situación se debe al exceso de existencias y a la transición de los fabricantes de automóviles al platino, una alternativa más económica. El platino, por su parte, ha perdido un 1,3%, cotizándose a 848,95 dólares la onza, dirigiéndose también a su peor semana desde mediados de 2021. Finalmente, la plata también ha registrado una disminución del 0,5%, quedando en 22,52 dólares.

