Juan Carlos Ortiz, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), recientemente destacó un paso significativo para el sector minero del país: el Ministerio de Energía y Minas (Minem) ha dado luz verde a certificaciones ambientales para diez proyectos de exploración minera, representando una inversión de 157 millones de dólares. Esto no solo simboliza una notable inyección de capital en la industria, sino también un compromiso con prácticas de minería responsables y sostenibles.
El “Semáforo Minero” del IIMP fue el escenario donde Ortiz comentó que la exploración minera, aunque es una inversión de alto riesgo dada la incertidumbre de sus resultados, es crucial para el futuro de la industria. La relación de éxito es modesta: según Minem, solo uno de cada cien proyectos de exploración llega a convertirse en una mina. Por ello, Ortiz enfatiza la necesidad de proporcionar estabilidad y condiciones favorables para atraer a inversores dispuestos a embarcarse en la exploración minera en Perú.
Retos y Obstáculos Burocráticos
Sin embargo, este optimismo se ve matizado por desafíos significativos. Miguel Cardozo, director del IIMP, ha expresado su preocupación por la burocracia excesiva que enfrentan las empresas mineras en Perú. Un ejemplo claro es la exigencia de trámites que pueden prolongarse hasta cuatro años para exploraciones que, en teoría, solo requerirían un mes. Esta realidad burocrática no solo alarga los tiempos sino que también incrementa los costos operativos, lo que podría desincentivar la inversión futura.
Además, Ortiz señaló la problemática de la minería ilegal, particularmente en el río Nanay, una fuente vital de agua potable para la región de Loreto. La minería ilegal no solo contamina las aguas sino que también pone en peligro la biodiversidad local. Si no se toman medidas adecuadas, advierte Ortiz, podríamos enfrentar una crisis ambiental similar a la de “La Pampa” en Madre de Dios, donde la minería ilegal ha causado estragos.

