En 2015, Antofagasta pagó a Barrick Gold US$1,000 millones por el 50% de la mina Zaldívar en Chile. Al ser consultado si Antofagasta consideraría comprar la participación de Rio Tinto Group en la mina de Grasberg en Indonesia, la empresa señaló que lo evaluaría.

Los productores de cobre que están saliendo antes de lo esperado de una situación de exceso mundial no tendrán la fuerza para comenzar a construir nuevas minas, lo que dará más apoyo a los precios, dijo Antofagasta.

En cambio, las mineras se concentrarán en invertir en las operaciones existentes para compensar el deterioro de la calidad del mineral y aumentar la producción a la vez que limitan el gasto, dijo el máximo ejecutivo de la compañía, Iván Arriagada.

“La gente será cautelosa acerca de la asignación de capital a los proyectos greenfield, que nutren al mercado, lo que es bueno”, dijo.

Al igual que muchos en la industria, Arriagada fue sorprendido por el alza del cobre que comenzó a mediados de octubre después de que la demanda china comenzó a repuntar gracias al aumento del gasto en infraestructura.

En medio de una escasez de nuevos proyectos y de interrupciones del suministro, la perspectiva de que el consumo chino crezca entre un 2% y 3% significa que el mercado volverá a equilibrarse este año y entrará en un período de déficit uno a dos años antes de lo pensado, dijo Arriagada.

Con moderación

Antofagasta, la compañía minera controlada por la familia más rica de Chile, también muestra moderación, y opta por seguir con un plan para solicitar la aprobación del directorio para una expansión de US$ 1,000 millones de su mina Pelambres para fines de año.

Luego se enfocará en inversiones en la mina Centinela, también en Chile.

“No queremos hacer las dos cosas al mismo tiempo”, dijo el ejecutivo. “Estamos pensando que podemos hacer algunas preinversiones en la mina Centinela y luego aplazar la inversión en la planta para un período posterior”.

Si bien la empresa está centrada en el crecimiento orgánico, también está abierta a otras oportunidades, tales como compartir infraestructura con terceros o incluso adquisiciones, dijo Arriagada.

En 2015, Antofagasta pagó a Barrick Gold US$1,000 millones por el 50% de la mina Zaldívar en Chile.

Al ser consultado si Antofagasta consideraría comprar la participación de Rio Tinto Group en la mina de Grasberg en Indonesia si alguna vez estuviera disponible, Arriagada dijo que “como otras oportunidades, si llegara al mercado lo miraríamos y veríamos”.

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