Ecuador. – Cinco años de estudios y dos millones de dólares necesitarán la Universidad de Cuenca y la Universidad del Azuay para realizar estudios sobre la calidad de agua en Loma Larga y Río Blanco, proyectos mineros ubicados cerca de fuentes hídricas.

Ayer la Municipalidad firmó un convenio con las dos universidades para la ejecución de estudios que determinen si la actividad minera en estos lugares afecta la provisión de agua para Cuenca y atenta a la naturaleza.

Esto no significa la petición de una moratoria minera que frene los trabajos de las empresas mineras aclaró el alcalde Marcelo Cabrera. “No podemos tomar decisiones políticas en un tema eminentemente técnico. Cuando tengamos los estudios sabremos hacer lo correcto”, aseguró.

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El rector de la Universidad de Cuenca, Pablo Vanegas, detalló que los estudios tienen tres ejes, el primero es monitorear la calidad y cantidad de agua de las zonas de influencia, el segundo definir si existe afectación a los acuíferos y aguas subterráneas; y el tercero medir el impacto social de los proyectos mineros.

Los estudios partirán de la base del monitoreo que ya efectúa la Universidad de Cuenca en estas zonas a través del Programa para el Manejo de Agua y del Suelo, PROMAS.

A finales del 2017 se presentarán resultados preliminares. Según Cabrera, dichos resultados permitirán a la Municipalidad pronunciarse sobre el tema minero.

Pablo Vanegas indicó que el trabajo de las universidades será meramente académico, por lo que no dependen de cómo avanzan las licitaciones para explotar estas zonas. Aseguró que el monitoreo no se detendrá, incluso si las empresas mineras inician sus procesos extractivos.

El Tiempo

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