Este miércoles comienza la versión número once del Congreso Internacional de Minería y Petróleo (Cinmipetrol) en Cartagena. La crisis generada por los precios de los commodities sigue intacta —aunque en las últimas semanas, en el caso del petróleo, ha tenido una leve recuperación en la que el WTI está cerca de los US$60, mientras que el Brent ya los supera— y el análisis del impacto que éste va a tener sobre el sector extractivo es el eje central de este encuentro.

La minería, por su parte, no está mejor. La “locomotora” de la que se habló hace un par de años no ha podido arrancar y los inconvenientes relacionados con la mala reputación de la actividad dentro de la opinión pública han sido uno de los grandes obstáculos.

Petróleo y minería han tenido procesos diferentes que de todas formas los llevaron al mismo puerto de la crisis. La minería tuvo un proceso de caída paulatina y silenciosa, si se quiere, pues el costo del barril de crudo garantizaba la salud de las finanzas públicas. Unidos ambos por la coyuntura y por los mismos problemas para crecer.

El presidente del consejo de Cinmipetrol, Alejandro Martínez, asegura que “el país tiene unos recursos muy importantes y hay que aprovecharlos. No nos podemos dar el lujo de decir que entonces el sector extractivo ya terminó su ciclo y que hay que buscar otros liderazgos. El sector extractivo ha sido un motor importante y hay que recuperarlo”.

Entre los ya conocidos problemas, además del valor del producto, están los altos costos por falta de infraestructura, problemas de logística, moras por licenciamiento ambiental y las conflictivas relaciones con las comunidades que habitan las zonas donde se pretende explorar.

“Colombia es un país costoso para operar. A nivel mundial las petroleras están tratando de reducir costos y ser más selectivos en los proyectos en los que invierten. Hemos perdido mucha competitividad por esta crisis y hay que ver cómo se hace para recuperarla mientras se mantienen los flujos de inversión”, apunta Martínez.

Sin embargo, el gremio petrolero ha visto en la crisis una nueva oportunidad para hacer mejor la tarea. La reducción de costos, el mejoramiento de la productividad, la potencialización de las ventas operativas y la eficiencia, de ser aplicados, y de seguro así será, porque no hay más opción, robustecerán el sector a largo plazo.

Energía eléctrica, la otra preocupación

La fortaleza energética en Latinoamérica no ha sido suficiente para ofrecer cobertura al 100% de la población de la región. Según el secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), Fernando César Ferreira, uno de los invitados al congreso de Cinmipetrol, más de 30 millones de personas de este lado del mundo aún no tienen acceso a este servicio.

Aunque Ferreira considera difícil establecer liderazgo en materia energética en la región, pues cada país tiene recursos diferentes y los ha aprovechado a su manera, cree que es necesario trabajar para que el sector energético de Latinoamérica tenga una mayor sincronía.

El ritmo de crecimiento económico de la región, a pesar de los bajos pronósticos que organismos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial han augurado, va traer consigo en el aumento de este servicio.

“Con los recursos naturales con los que contamos no se puede prever que tengamos problemas de desabastecimiento. Una vez que estemos interconectados, el problema estaría superado. Con el proceso de integración se mejorará la capacidad de aprovechar los recursos que están asimétricos y para ello la integración es muy importante para el aprovechamiento”, manifiesta Ferreira.

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