El portal de la Minería

Mujeres de Velardeña, de amas de casa a mineras

0 18

Velardeña, Durango.- A mediados del año pasado dentro del Proyecto Velardeña en el que invierte Met Mex Peñoles y que en algunas semanas será formalmente inaugurada como mina; inició la contratación de personal para iniciar las labores de extracción del mineral, la convocatoria fue tanto para hombres como mujeres.

Entre los habitantes de las poblaciones rurales de Velardeña, Pedriceña, Cuatillos y del mismo municipio de Cuencamé, pertenecientes a Durango, se empezó a correr la voz de las contrataciones.
Viridiana Guzmán, Tomasa Lares y Viridiana Isabel Sotelo, todas madres de familia, decidieron presentarse a solicitar una oportunidad de empleo.
A la fecha, en este lugar que cuando se ponga formalmente en operación se le llamará M
inera El Roble, unidad Velardeña, trabajan alrededor de 400 personas y el 20 por ciento son mujeres, la mayoría originarias de las comunidades cercanas.
Viridiana Guzmán Amador tiene 25 años y es madre soltera, tiene una pequeña de cinco años de edad. Aunque terminó la licenciatura en Informática, el que varios de sus familiares hayan trabajado en minas, la animó a solicitar el empleo.
A diario maneja un camión denominado de bajo perfil en el que baja a la mina para acarrear hasta 40 toneladas de mineral por cada viaje.
“Empezaron a decir que iban a contratar mujeres y pues me animé a solicitar el trabajo. En mi familia hay hombres que han trabajado en minas y pues dije, porque las mujeres no podemos y aquí estoy.
Tengo una hija de cinco años, soy licenciada en Informática, pero aquí pues sólo hay trabajo en las maquilas, no hay más”, comparte la joven, quien sabe que aunque su pequeña no tiene idea de los riesgos que corre, ya está orgullosa de ella.
Como Viridiana, Tomasa Lares González de 24 años de edad, también maneja un camión de los llamados bajo perfil, a pesar de que es una mujer delgada y no muy alta, se da la fuerza y la maña para conducir la pesada unidad.
Es madre soltera con tres hijos, una niña de seis años, su pequeño de cuatro y la más pequeña de dos, quien se quedan con su bisabuela.
“Yo fui criada por mi abuela, y ella también me cuida a mis hijos.
Sin su apoyo y el de toda mi familia, no podría estar aquí trabajando. Yo no tenía idea de que las mujeres podían trabajar en las minas, el sueldo es mucho mejor que en las maquilas, también el riesgo, pero creo que todo está en que uno tenga cuidado, en revisar muy bien su equipo”, considera la ahora minera, quien en su camión llega a bajar a una profundidad de hasta 600 metros, según el nivel a donde tenga que ir por el mineral.
El caso de Viridiana Isabel Sotelo Valdez conocida por sus compañeros como “la lic”, es un poco diferente, ella sí estuvo casada, pero poco después de haber nacido su primer y único hijo, se divorció.
Antes de su separación sólo se dedicaba a su casa y a terminar su carrera, es licenciada en Trabajo Social.
“Pues yo no venía a esto, cuando vine a buscar trabajo la señorita de Recursos Humanos me dijo que en mi área no había vacantes, pero sí en minas y pues me animé, más que nada por mi hijo por querer sacarlo adelante.
Al principio si fue muy difícil, mi mamá me decía que no dormía por estar con la preocupación.
A mi hijo le platico lo que hago y le emociona mucho, tiene dos años y medio, pero ya dice que él va a trabajar en una mina”, comparte Viridiana Isabel.
Se trata de mujeres que hace menos de un año no se imaginaban en este escenario, pero que por sus hijos de amas de casa o profesionistas se convirtieron en mineras.
Fuente: milenio
 

Comentarios

comments

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.