Puntos clave
- Movimiento procedural: Glencore inició mensura de Mondaca 9, predio de 259 hectáreas en Calingasta, San Juan
- Impacto regulatorio: La mensura es requisito previo en Argentina para consolidar derechos mineros ante organismos provinciales
- Perspectiva LATAM: El ordenamiento formal de derechos es paso crítico antes de decisiones de inversión seria en minería de cobre a gran escala
- Estrategia empresarial: Sugiere revisión de prefactibilidad o apertura hacia socios estratégicos en proyecto El Pachón
| Mineral | cobre |
| Inversión | No especificada (trámite procedural) |
| Región | San Juan, departamento de Calingasta, Argentina |
Glencore está consolidando terreno en San Juan. La empresa inició ante la Dirección de Minería de esa provincia el procedimiento de mensura de la mina Mondaca 9, un predio de 259 hectáreas en el departamento de Calingasta, próximo al límite con Chile y al perímetro del proyecto cuprífero El Pachón. El movimiento es procedimental, pero no es menor: en minería de cobre a gran escala, el ordenamiento formal de los derechos mineros es el primer paso antes de cualquier decisión de inversión seria.
- Qué es una mensura y por qué importa en este contexto
- El Pachón: un gigante que no termina de despertar
- El RIGI como catalizador y la ventana que se cierra
- San Juan y el pipeline de cobre que se acumula
- La Ley de Glaciares: el riesgo jurídico que no desaparece
- Lo que este trámite dice sobre la estrategia de Glencore
Qué es una mensura y por qué importa en este contexto
La mensura no es exploración ni es construcción. Es el trámite mediante el cual una empresa delimita formalmente los contornos legales de una concesión minera ante el organismo provincial competente. En Argentina, ese proceso es requisito previo para consolidar la titularidad del derecho y, en la práctica, para que cualquier banco o fondo de inversión pueda hacer due diligence sobre el activo.
Que Glencore Pachón lo inicie en este momento no es casual. El Pachón lleva décadas en la cartera de Glencore sin avanzar a construcción. La mensura de Mondaca 9 sugiere un trabajo de ordenamiento de su cartera de derechos en la zona, lo que habitualmente precede a una revisión de prefactibilidad o a una apertura hacia socios estratégicos. No se mueve tierra, pero sí se mueven papeles que valen millones.
El departamento de Calingasta, en el extremo occidental de San Juan, concentra algunos de los depósitos de cobre de mayor ley en la cordillera. La proximidad al límite con Chile no es un detalle geográfico anecdótico: varios proyectos binacionales de cobre han intentado aprovechar la continuidad geológica de la franja porfírica andina. El Pachón comparte ese contexto geológico.
El Pachón: un gigante que no termina de despertar
El Pachón es uno de los proyectos de cobre sin desarrollar más grandes de Argentina. El depósito está ubicado a unos 4,300 metros sobre el nivel del mar en la cordillera sanjuanina, con reservas que lo posicionan como un proyecto de clase mundial: se estiman más de 900 millones de toneladas de mineral con leyes promedio superiores al 0.5% de cobre. A esos parámetros, hablamos de un proyecto que podría producir entre 200,000 y 300,000 toneladas de cobre por año en régimen, durante décadas.
Glencore adquirió el control de El Pachón cuando absorbió Xstrata en 2013. Desde entonces, el proyecto avanzó en estudios de prefactibilidad, pero nunca cruzó el umbral hacia la decisión de construcción. Los obstáculos han sido múltiples: precio del cobre insuficiente en ciertos ciclos, complejidad logística de la alta montaña, el debate regulatorio en torno a la Ley de Glaciares y, sobre todo, la histórica inestabilidad macroeconómica argentina que elevaba el perfil de riesgo del proyecto frente a alternativas en Chile o Perú.
El panorama de 2026 luce diferente en varios frentes. El cobre cotiza por encima de los 4.50 dólares por libra en COMEX, impulsado por la demanda de infraestructura eléctrica, vehículos electrónicos y centros de datos. Ese nivel de precio transforma la economía de proyectos que a 3.00 dólares eran marginales. Para El Pachón, con su escala y sus leyes, el entorno actual mejora sustancialmente el NPV potencial de cualquier estudio actualizado.
El RIGI como catalizador y la ventana que se cierra
Argentina cambió su marco de inversión minera con la aprobación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, el RIGI, que ofrece estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años a proyectos que superen ciertos umbrales de inversión. El Pachón, con una inversión estimada de construcción que podría superar los 3,000 millones de dólares según estudios preliminares, calificaría holgadamente.
El RIGI tiene vigencia hasta 2027 para la adhesión inicial de proyectos. Esa fecha no es abstracta para Glencore: si la empresa decide avanzar hacia una decisión de inversión bajo ese marco, necesita haber completado el ordenamiento legal de todos sus derechos mineros en la zona. La mensura de Mondaca 9 encaja en esa lógica de preparación. No se anuncia un proyecto, pero se construye la base jurídica sobre la que ese anuncio podría apoyarse.
El gobierno de Javier Milei ha posicionado a la minería como uno de los pilares de su estrategia de exportaciones y generación de divisas. San Juan, gobernada por Marcelo Orrego, ha sido particularmente activa en promover el pipeline cuprífero provincial. El contexto político-institucional para proyectos de la escala de El Pachón es el más favorable que ha tenido Argentina en al menos dos décadas.
San Juan y el pipeline de cobre que se acumula
El Pachón no es el único proyecto cuprífero de envergadura en San Juan. MARA, el proyecto resultado de la fusión de Agua Rica y Alumbrera que desarrollan Glencore y Yamana Gold —hoy parte de Pan American Silver—, también espera su turno en la fila de decisiones de construcción. Josemaría, de Lundin Mining, avanza en estudios de ingeniería. La provincia tiene el perfil geológico para convertirse en un hub de cobre regional, pero su pipeline acumula proyectos que llevan años esperando condiciones para avanzar.
El riesgo de que todos compitan simultáneamente por capital, permisos y mano de obra especializada es real. Argentina no tiene la infraestructura de gestión de proyectos mineros simultáneos que tiene Chile. Cada gran proyecto en San Juan enfrenta la misma escasez de contratistas especializados en alta montaña, los mismos cuellos de botella en la cadena de suministro y las mismas tensiones con comunidades locales que requieren procesos de consulta previa.
Glencore, como operador global con proyectos de cobre en la República Democrática del Congo, Australia y Perú, tiene el músculo financiero para esperar el momento exacto. Como reportó Minería en Línea, la empresa alcanzó 397,000 toneladas de cobre en el primer semestre de 2026, con un incremento del 15% respecto al año anterior, lo que le da márgenes operativos para financiar trabajo exploratorio y legal en proyectos que todavía no generan flujo de caja.
La Ley de Glaciares: el riesgo jurídico que no desaparece
Cualquier análisis de El Pachón que ignore la Ley de Glaciares está incompleto. La norma, que protege glaciares y áreas periglaciares, ha sido el argumento central de las impugnaciones legales contra proyectos mineros en la alta cordillera argentina. Barrick enfrentó esas presiones en Veladero. El Pachón, por su ubicación y altitud, no escapa a ese escrutinio.
El gobierno Milei ha señalado su intención de revisar la aplicación de esa ley, pero no la ha derogado. Cualquier inversión de construcción en El Pachón tendrá que sobrevivir el escrutinio judicial que inevitablemente vendrá de organizaciones ambientalistas. La mensura de Mondaca 9 no resuelve ese problema, pero tampoco lo agudiza. Es un paso administrativo que sucede en una zona donde el mapa legal sigue siendo complejo.
Lo que este trámite dice sobre la estrategia de Glencore
Las empresas mineras de primer nivel no inician trámites de mensura por inercia burocrática. Cada procedimiento ante una Dirección de Minería provincial consume recursos legales, técnicos y relacionales. Glencore está invirtiendo esa energía en Calingasta en este momento específico, con el cobre en máximos históricos y el RIGI con el reloj corriendo.
La lectura más parsimoniosa es que El Pachón está siendo preparado para una revisión de estudios actualizada, posiblemente con vistas a una decisión de prefactibilidad o factibilidad en los próximos 24 a 36 meses. La lectura más ambiciosa es que Glencore está ordenando su posición antes de abrir el proyecto a un socio estratégico, tal como hizo Barrick con Shandong Gold en Veladero.
Ninguna de esas dos lecturas es descabellada. Las 259 hectáreas de Mondaca 9 son un dato pequeño. Lo que representan en el tablero de El Pachón es una señal de que Glencore no ha abandonado el proyecto más grande sin desarrollar de su portafolio sudamericano. El próximo movimiento que importa no será otro trámite administrativo: será un anuncio de estudio o un socio.

