La sesión del lunes 22 de diciembre dejó una señal clara en la Bolsa Mexicana de Valores. Los inversionistas volvieron a comprar activos ligados a refugio. En México, esa búsqueda aterrizó con fuerza en Industrias Peñoles. La acción tocó un nuevo máximo histórico intradía de 948.26 pesos. Luego moderó el avance, pero aún cotizó cerca de 931.10 pesos, con una ganancia de 6.90% hacia el mediodía.
El movimiento no quedó en una anécdota de precio. Peñoles sumó alrededor de 23,892 millones de pesos a su valor de mercado en una sola jornada. Esa cifra se ubicó en el rango de la capitalización de emisoras completas como Grupo BMV o Genomma Lab, según cálculos citados en el mercado local.
Detrás del repunte apareció un cóctel que el mercado conoce bien. El oro escaló a máximos y jaló a la plata. La aversión al riesgo ganó terreno por nuevos frentes geopolíticos. Al mismo tiempo, las expectativas de tasas más bajas reacomodaron portafolios. Ese ambiente suele favorecer a las mineras con mayor exposición a metales preciosos, porque el precio del commodity se filtra rápido a las valuaciones.
El oro rompe récord y arrastra a la plata
El rally de los metales preciosos corrió en paralelo al salto de Peñoles. El Cronista reportó máximos históricos cercanos a 4,420 dólares por onza para el oro y 69.45 dólares para la plata, con compras típicas de “activo refugio”. Ese impulso coincidió con reportes internacionales que también colocaron al oro cerca del umbral de 4,500 dólares por onza en estos días, con la plata en nuevos picos.
El mercado no compró metal por capricho. Los operadores reaccionaron a un entorno que mezcla riesgo y política monetaria. Reuters vinculó el récord del oro con demanda de refugio, compras de bancos centrales, flujos en ETF y expectativas de recortes de tasas en Estados Unidos, además de incertidumbre geopolítica y económica.
En México, el contexto de tasas también ayuda a entender la conversación de fin de año. Banco de México recortó la tasa objetivo a 7.00% el 18 de diciembre, con efectos desde el 19 de diciembre. Cuando bajan las tasas, el costo de oportunidad de sostener oro suele reducirse. Eso no garantiza subidas, pero sí cambia el equilibrio de carteras.
Tasas y tensión geopolítica: el combustible del “modo cobertura”
El propio reporte que detonó el interés por Peñoles amarró los puntos. El Cronista describió una mayor aversión al riesgo por tensiones geopolíticas, junto con apuestas de recortes de la Reserva Federal en 2026. Ese tipo de expectativa tiende a debilitar rendimientos reales y a sostener activos que el mercado percibe como protección.
A ese telón de fondo se sumaron choques políticos concretos. El mismo texto citó mayor presión de Estados Unidos sobre el gobierno de Nicolás Maduro y reportes de un ataque atribuido a Ucrania contra una flota petrolera rusa en el Mediterráneo. Reuters también describió el salto del oro con la demanda de refugio y tensiones internacionales en la semana.
En México, la lectura bursátil resultó consistente con el apetito por riesgo selectivo. El S&P/BMV IPC subió 1.27% y cerró en 64,778.18 puntos, en una racha de jornadas positivas. Peñoles, sin embargo, destacó por magnitud. En lo que va de 2025, acumuló un retorno de poco más de 220% y se colocó como el mejor desempeño dentro del índice.
Por qué Peñoles reacciona tan rápido al oro y la plata
La explicación central pasa por su mezcla de ingresos. El Cronista señaló que Peñoles mantiene una exposición de 35% a los precios del oro. La plata aportó 33% de su mezcla de ingresos, con base en su último reporte trimestral. Con esa fotografía, el mercado entiende por qué una subida abrupta del oro no se queda en titulares. La subida se traduce en expectativas de márgenes y flujo.
Aquí conviene matizar con un dato estructural del grupo. Peñoles opera una cadena integrada que va desde la extracción hasta la metalurgia. La compañía describe un portafolio polimetálico e integración vertical. Además, su complejo metalúrgico Met-Mex coloca a la firma entre los principales productores globales de plata afinada y como líder latinoamericano en oro y plomo afinados, según su propia información corporativa. Esa integración suele amortiguar algunos choques operativos y captura valor a lo largo del proceso, aunque también expone a costos energéticos y mantenimiento.
El negocio minero, además, no vive solo de metales preciosos. En sus unidades mineras, Peñoles reporta operaciones que producen concentrados de zinc, plomo y cobre, con presencia adicional de oro y plata en unidades polimetálicas. Esa diversidad aporta resiliencia, porque los ciclos de metales base no siempre coinciden con los de refugio. Aun así, en estas semanas mandó el oro.
Valuación, expectativas y el riesgo de “perseguir” el precio
El mercado ya discute el “siguiente paso”. El Cronista citó a analistas de Actinver con una estimación de oro hacia 4,500 dólares por onza el próximo año, bajo fundamentos como compras de bancos centrales, tasas más bajas en Estados Unidos, riesgos fiscales y conflictos comerciales. El punto relevante no es el número redondo. El punto relevante es el marco mental: los inversionistas no ven un choque aislado, sino un régimen de riesgo que puede prolongarse.
Aun así, la cobertura de analistas sobre la emisora mostró una lectura mixta. El mismo reporte consignó recomendaciones repartidas entre Compra, Mantener y Venta. Ese contraste importa, porque un rendimiento superior a 200% en un año también eleva la vara. El mercado puede celebrar al oro y al mismo tiempo exigir crecimiento operativo, disciplina de costos y continuidad en producción.
Desde una óptica periodística, el caso de Peñoles exhibe una tensión que México conoce bien. La minería aporta divisas, empleo y encadenamientos industriales. También sostiene insumos para manufactura, infraestructura y, cada vez más, tecnologías que piden metales de alta pureza. Cuando el oro sube, el país no solo observa un activo financiero. El país observa una palanca para inversión en exploración, mantenimiento y mejoras metalúrgicas, si las empresas canalizan el ciclo con prudencia.
Mi lectura es la siguiente: el mercado premió a Peñoles por exposición y por timing, pero la historia no se agota en el precio del oro. El reto de 2026 se llamará ejecución. La compañía necesitará sostener volúmenes, controlar costos y navegar un entorno regulatorio y social exigente. En México, ese entorno incluye permisos, diálogo comunitario y presión por estándares ambientales. El precio ayuda, pero no sustituye la operación.
También conviene mirar el “efecto escaparate”. Cuando una emisora se vuelve la estrella del índice, atrae flujos por inercia. Esos flujos suelen salir igual de rápido si cambia la narrativa del oro o si el mercado descuenta antes los recortes de tasas. En octubre, por ejemplo, un retroceso del oro golpeó a mineras en bolsa, según reportes financieros locales. Esa memoria reciente recuerda que el metal brilla, pero también corrige.
Un cierre de año con señales para 2026
A dos semanas de terminar 2025, el mercado armó el rompecabezas con piezas claras: refugio, tasas y geopolítica. El oro respondió. La plata amplificó el movimiento. Peñoles capturó el apetito por exposición a metales preciosos y lo convirtió en máximo histórico.
El dato duro queda sobre la mesa. Peñoles tocó 948.26 pesos por acción en la mañana del lunes y sostuvo una ganancia relevante durante la jornada. El IPC subió con el mercado, pero Peñoles corrió más rápido.
Si el oro mantiene niveles elevados, el mercado seguirá mirando a la emisora como termómetro. Si el oro afloja, la acción puede volver a recordar que la bolsa adelanta escenarios y no perdona sorpresas. En ambos casos, México observa una realidad incómoda y útil: en tiempos de incertidumbre global, los metales que el país produce y procesa ganan protagonismo financiero.

