La firma de asesoría financiera Glass Lewis recomendó a los accionistas de Teck Resources votar a favor de la propuesta de fusión con Anglo American, operación que consolidaría a ambas compañías como uno de los mayores actores en la minería global, con énfasis en la producción de cobre. Esta recomendación ocurre a pocos días de que se celebre la asamblea de accionistas, donde se definirá el futuro de la minera canadiense.
De acuerdo con el análisis emitido por Glass Lewis, la operación “ofrece una prima razonable, beneficios estratégicos a largo plazo y acceso a un portafolio de activos más diversificado”, elementos que justifican el respaldo por parte de los inversionistas. La firma considera que los términos financieros son equitativos, particularmente al compararlos con otros movimientos corporativos recientes en el sector.
La transacción fue anunciada oficialmente en septiembre y contempla una combinación de activos que colocaría a la nueva entidad como uno de los principales productores de cobre a nivel mundial. Se trata de una apuesta por fortalecer la presencia en un mineral crítico para la transición energética, en un contexto donde la demanda proyectada de cobre se estima que se duplicará hacia 2035, impulsada por el crecimiento de las redes eléctricas, los vehículos eléctricos y la infraestructura digital.
Glass Lewis no es una firma menor. Se trata de uno de los asesores más influyentes en materia de voto institucional, junto con ISS (Institutional Shareholder Services). Su recomendación tiene peso entre fondos de inversión, fondos de pensiones y otros accionistas institucionales que podrían inclinar la balanza durante la votación programada para el 9 de diciembre.
Desde una perspectiva estratégica, el respaldo de Glass Lewis podría facilitar la aprobación de una fusión que ha generado tanto expectativas como reservas entre analistas y reguladores. En particular, algunos grupos han expresado preocupaciones por el nivel de concentración en la industria del cobre, mientras otros han resaltado las sinergias operativas y los beneficios de contar con una base de activos más resiliente frente a los ciclos del mercado.
Teck Resources, con sede en Vancouver, ha sido históricamente una minera diversificada, con activos en carbón siderúrgico, zinc y cobre, así como participación en proyectos de fertilizantes y energía. No obstante, en los últimos años la empresa ha mostrado una orientación más clara hacia el cobre, en línea con las tendencias del mercado y las oportunidades que ofrece la descarbonización global. Por su parte, Anglo American cuenta con una presencia relevante en América Latina, particularmente en Chile y Perú, regiones clave para el desarrollo de nuevos yacimientos de cobre.
La fusión no solo fortalecería la capacidad operativa de ambas compañías, sino que también permitiría consolidar carteras complementarias, reducir riesgos geopolíticos y mejorar la eficiencia en la asignación de capital. Además, se estima que la nueva entidad tendría una producción de cobre combinada cercana a los 1.4 millones de toneladas anuales, colocándose entre los primeros cinco productores globales.
En el contexto latinoamericano, esta operación adquiere relevancia adicional. Chile y Perú concentran más del 40% de la producción mundial de cobre, y muchas de las inversiones proyectadas en la próxima década dependen de actores con capacidad técnica y financiera como Anglo American y Teck. En México, aunque el cobre no es el principal mineral extraído, la noticia resulta significativa por el mensaje que envía al sector: la consolidación y la búsqueda de eficiencia seguirán marcando el rumbo de la minería global, especialmente en metales estratégicos.
La evaluación de Glass Lewis incluye también consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). En este aspecto, la firma considera que Anglo American ha demostrado avances importantes en sus compromisos de sostenibilidad, lo que podría beneficiar a Teck en términos de reputación y cumplimiento normativo. Este punto no es menor, considerando que las exigencias regulatorias en temas ambientales han aumentado en Canadá, Reino Unido y América Latina.
La integración operativa, por supuesto, será un reto. Alineación de culturas corporativas, racionalización de procesos y definición de una estrategia conjunta serán pasos clave para que la fusión cumpla con las expectativas planteadas. No obstante, el análisis de Glass Lewis sugiere que los equipos directivos de ambas firmas han abordado estos temas con antelación, lo cual da confianza al mercado.
El resultado de la votación del próximo 9 de diciembre será determinante. En caso de que se apruebe, el cierre de la operación aún requerirá autorizaciones regulatorias en diversas jurisdicciones, incluyendo Canadá, Reino Unido, Estados Unidos y países latinoamericanos donde ambas empresas tienen presencia. Sin embargo, el apoyo de una firma independiente como Glass Lewis representa un paso importante en la dirección correcta.
A medida que el mercado minero global se ajusta a nuevas realidades –demanda creciente, presión por sostenibilidad y competencia por activos de calidad–, movimientos corporativos como esta fusión podrían definir el mapa de la industria en la próxima década. En particular, refuerzan el papel central del cobre como insumo estratégico para la transición energética y subrayan que el tamaño y la diversificación seguirán siendo ventajas competitivas clave.

