La minera sudafricana AngloGold Ashanti ha decidido no avanzar en su opción para adquirir una participación mayoritaria en tres proyectos de exploración de oro ubicados en el noroeste argentino, pertenecientes a la canadiense Latin Metals. La decisión, informada el 30 de octubre, marca un giro estratégico relevante y deja interrogantes sobre la viabilidad y el atractivo de estas iniciativas en el contexto actual del sector minero en América Latina.
El acuerdo original, firmado en junio de 2022, permitía a AngloGold adquirir hasta el 75 % de los proyectos Organullo, Ana María y Trigal, todos ubicados en las provincias de Salta y Catamarca. La opción se estructuraba en dos etapas: una inicial para obtener el 51 % a través de una inversión de 10 millones de dólares en exploración y pagos en efectivo de 720,000 dólares; y una segunda que habría elevado su participación al 75 %, mediante un estudio de prefactibilidad y un pago adicional de 2.3 millones de dólares.
Sin embargo, al cabo de más de un año de vigencia del acuerdo, AngloGold ha optado por desestimar su opción, sin que se hayan divulgado públicamente los motivos específicos. Latin Metals, por su parte, confirmó que la decisión ya fue comunicada formalmente y aseguró que retendrá el 100 % de la propiedad de los proyectos.
Este movimiento coincide con un redireccionamiento más amplio de la estrategia de exploración de AngloGold, que busca enfocar sus recursos en otras jurisdicciones consideradas prioritarias dentro de su portafolio global. En su más reciente actualización corporativa, la empresa expresó su intención de racionalizar sus activos exploratorios y concentrarse en áreas con mayores sinergias operativas y menor complejidad regulatoria.
Aunque Latin Metals no ha perdido tiempo en reafirmar su compromiso con los activos argentinos, lo cierto es que la retirada de un socio de peso como AngloGold representa un golpe importante en términos de credibilidad financiera y técnica. El respaldo de una firma con la experiencia y el músculo económico de AngloGold era, hasta ahora, una carta fuerte en la búsqueda de nuevos inversores y en el posicionamiento de estos proyectos en el radar de la industria.
En un país como Argentina, donde la minería enfrenta un entorno macroeconómico desafiante, las decisiones de actores internacionales pesan más de lo habitual. El retiro de AngloGold se suma a una serie de señales mixtas en torno al potencial minero del país, especialmente en oro. Si bien las provincias de Salta y Catamarca continúan atrayendo inversiones, los problemas estructurales como la inflación, los controles cambiarios y la incertidumbre política siguen siendo factores de riesgo que las empresas no pasan por alto.
Los tres proyectos en cuestión tienen características geológicas atractivas. Organullo, en particular, ha sido el más avanzado, con un historial de exploración y resultados de perforación previos que han mostrado presencia de mineralización significativa. La retirada de AngloGold no implica una falta de potencial geológico, sino más bien una redefinición de prioridades corporativas en un contexto global cambiante.
Es importante recordar que Latin Metals mantiene una cartera diversificada en América del Sur, con activos en Perú y Chile, además de Argentina. En los últimos años, la empresa ha apostado por un modelo de negocio basado en acuerdos de opción con terceros, buscando minimizar riesgos y costos mientras transfiere la carga exploratoria a socios estratégicos. En ese sentido, el fracaso de esta asociación con AngloGold no supone el fin del camino para los proyectos, pero sí obliga a replantear la estrategia de monetización y desarrollo.
Desde una perspectiva más amplia, el caso ilustra los desafíos que enfrentan los proyectos de exploración en territorios donde el capital extranjero todavía evalúa cuidadosamente la relación entre oportunidad y riesgo. La competencia por atraer inversiones es feroz, y países como Brasil, Chile y México también pugnan por los mismos recursos financieros, con marcos regulatorios más estables o ventajas competitivas percibidas.
En contraste, el potencial geológico de Argentina sigue siendo una ventaja incuestionable. Las provincias del noroeste andino han mostrado un dinamismo creciente en litio, cobre y oro, y el trabajo exploratorio realizado en los últimos años ha abierto nuevas áreas de interés. La retirada de AngloGold no debe entenderse como una condena definitiva, sino como una oportunidad para que Latin Metals replantee su enfoque, ya sea con nuevos socios o mediante financiamiento propio.
El entorno político argentino, en plena transición tras las elecciones generales, también influye en la toma de decisiones empresariales. El sector minero espera señales claras del próximo gobierno en temas clave como la estabilidad fiscal, el acceso a divisas y la simplificación de trámites. De ello dependerá, en gran parte, que casos como el de AngloGold sean la excepción y no la regla.
Por ahora, Latin Metals ha manifestado su disposición a seguir adelante con el desarrollo de los proyectos y a continuar la búsqueda de nuevos acuerdos con empresas interesadas. La experiencia adquirida en la asociación con AngloGold puede servir como base para futuras negociaciones, aprovechando el conocimiento geológico ya acumulado y los datos técnicos generados durante el período de vigencia del acuerdo.
La minería aurífera en Argentina sigue siendo una apuesta viable a largo plazo, pero requiere un entorno más predecible y competitivo para atraer capital sostenido. La decisión de AngloGold es un recordatorio de que, más allá del potencial mineral, el contexto operativo es clave para transformar los recursos del subsuelo en riqueza tangible.

