La minera brasileña Vale SA se ha propuesto un objetivo audaz: convertirse en la empresa minera más valiosa del mundo en términos de capitalización bursátil. La misión la encabeza su nuevo CEO, Gustavo Pimenta, quien asumió el cargo en octubre de 2024. Durante un evento en São Paulo, el directivo declaró que Vale tiene el potencial para liderar el sector debido a que opera sobre “el mayor endowment minero del mundo”.
Esta visión contrasta con el presente. Actualmente, Vale tiene una capitalización de mercado de 43.900 millones de dólares, apenas un tercio del valor de BHP Group y menos de la mitad de Rio Tinto. No obstante, Pimenta considera que la clave para transformar esta realidad está en tres pilares: estabilidad operativa, seguridad mejorada y desarrollo de activos estratégicos.
La reconquista del hierro: producción récord para 2030
Una de las apuestas más firmes es en la producción de mineral de hierro, su principal producto. Pimenta aseguró que para 2030, Vale alcanzará una producción anual de 360 millones de toneladas, lo que permitiría retomar su posición como el mayor productor mundial de este insumo clave para la fabricación de acero. En 2024, la empresa ya logró aumentar su capacidad, con previsiones de alcanzar entre 325 y 335 Mt en 2025.
Para alcanzar ese volumen, Vale reactivará operaciones como la mina de Capanema, que aportará 15 Mt adicionales al año. Además, se contempla un aumento en la eficiencia de procesamiento y una transformación digital que eleve los estándares de productividad en sus complejos mineros, especialmente en Carajás, la joya de su corona en Pará.
Seguridad y sostenibilidad: lecciones del pasado
Vale también busca dejar atrás las secuelas de las tragedias de Brumadinho (2019) y Mariana (2015). Estas catástrofes no solo costaron vidas humanas, sino que también deterioraron la confianza de los inversionistas. Por ello, uno de los compromisos más firmes de la administración de Pimenta es garantizar la seguridad operacional y mitigar el uso de represas de relaves.
Para 2030, se espera que un 10 % de la producción de mineral de hierro provenga del reprocesamiento de relaves, una solución tanto ambiental como económica. Vale ha invertido en nuevas tecnologías y sistemas de monitoreo para prevenir futuros incidentes, además de reforzar su política de gestión de riesgos.
Más allá del hierro: cobre, níquel y diversificación
Otro componente del plan estratégico es el fortalecimiento de Vale Base Metals (VBM). Esta división —clave para la transición energética global— tiene el objetivo de duplicar su producción de cobre, pasando de 350.000 a 700.000 toneladas anuales. Además, se evalúa una posible salida a bolsa de VBM como vía para atraer inversiones y capitalizar la creciente demanda de minerales críticos.
Desde julio de 2025, Pimenta también presidirá esta unidad, lo que demuestra el peso que tendrá dentro de la estrategia corporativa.
Recuperando la confianza del Estado y los mercados
Uno de los cambios más notables bajo el nuevo liderazgo ha sido la mejor relación con el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Vale ha anunciado una inversión de 70 mil millones de reales (12.200 millones de dólares) en el complejo minero de Carajás, lo que refleja su compromiso con el desarrollo sostenible de la región amazónica.
Este nuevo enfoque de colaboración con el Estado brasileño puede ser determinante para recuperar la confianza de los mercados internacionales y mejorar el desempeño de la acción en bolsa.
¿puede Vale volver a la cima?
La visión de Gustavo Pimenta no es una quimera. Vale tiene los recursos, el conocimiento y los activos para volver a liderar el sector minero global. Sin embargo, deberá demostrar que aprendió de sus errores, que puede operar con responsabilidad y que es capaz de innovar en un contexto donde la minería sostenible es la única ruta posible.
La carrera hacia 2030 ya comenzó, y Vale quiere llegar a la meta no solo como el mayor productor de hierro del mundo, sino como la empresa minera más valiosa del planeta.

