El gobierno chileno ha dado un paso significativo en su Estrategia Nacional del Litio al avanzar en la asignación de Contratos Especiales de Operación de Litio (CEOL) en tres salares: Agua Amarga, Ascotán y Coipasa. Este movimiento busca fortalecer la participación estatal en la industria del litio, esencial para la transición energética global.
Empresas involucradas y requisitos cumplidos
El Ministerio de Minería de Chile anunció que ha aceptado solicitudes de las siguientes empresas:
- Salar de Agua Amarga: Eramet
- Salar de Ascotán: Eramet, Quiborax y la estatal Codelco
- Salar de Coipasa: Consorcio Caliche Kairós (Inversiones Kairós y Cosayach Caliche)
Para calificar en el proceso simplificado, las empresas debían demostrar:
- Propiedad de al menos el 80% de las concesiones mineras en el área propuesta
- Capacidad financiera adecuada
- Experiencia en minería o en la cadena de valor del litio
Estas condiciones buscan asegurar que los proyectos sean viables y contribuyan al desarrollo sostenible del sector.
Proceso de consulta indígena y próximos pasos
El gobierno ha enfatizado la importancia de las consultas indígenas en las áreas afectadas. En el caso del salar de Maricunga, el proceso de diálogo con seis comunidades concluyó con 11 acuerdos, y se espera la publicación de la resolución de cierre. Este enfoque busca garantizar que las comunidades locales participen en las decisiones que afectan sus territorios.
Una vez concluidas las consultas y establecido el decreto supremo que fija los requisitos del CEOL, se procederá a la firma del contrato si las partes están de acuerdo. De lo contrario, se iniciarán procesos de licitación pública, como ocurrió en los salares de Ollagüe, Piedra Parada y Laguna Verde.
Implicaciones para la industria del litio
La asignación de estos contratos representa un avance en la estrategia de Chile para consolidarse como líder en la producción de litio. Al fomentar asociaciones público-privadas y garantizar la participación de las comunidades indígenas, el país busca equilibrar el desarrollo económico con la responsabilidad social y ambiental.
Este enfoque podría servir de modelo para otros países con recursos similares, demostrando que es posible avanzar en la explotación de minerales críticos de manera sostenible y equitativa.

