Victoria Gold Corp. (TSXV: VGCX) ha anunciado que los riesgos de contaminación significativos en su mina Eagle, ubicada en Yukon, Canadá, han sido mitigados tras un deslizamiento masivo que comprometió la seguridad ambiental. La compañía, que es la única minera de oro en la región, ha enfrentado una fuerte presión pública y del gobierno local desde el incidente ocurrido el 24 de junio, cuando millones de toneladas de material mineralizado con cianuro se deslizaron, deteniendo la producción y poniendo en riesgo las vías fluviales locales.
El CEO y presidente de Victoria Gold, John McConnell, habló públicamente por primera vez desde el incidente en una entrevista con la CBC, disculpándose con los empleados, los habitantes de Yukon y la Primera Nación Na-Cho Nyäk Dun. McConnell expresó su preocupación por ciertas medidas tomadas por el gobierno territorial para mitigar el desastre, como la construcción de un terraplén por contratistas externos. Aunque la empresa no está de acuerdo con algunos aspectos de estas intervenciones, ha colaborado en la medida de lo posible para evitar problemas ambientales y de seguridad adicionales.
Impacto ambiental y respuesta de Victoria Gold
En un comunicado emitido el 30 de julio, Victoria Gold informó que sigue detectando pequeñas cantidades de cianuro en un arroyo cercano a la mina. La compañía ha propuesto redirigir parte del agua contaminada de regreso a la pila de lixiviación, lo que ayudaría a evitar que las lagunas de contención se saturen. Según McConnell, esta estrategia de irrigación moderada permitirá a la empresa ganar tiempo para mejorar la capacidad de tratamiento y descarga de agua en el sitio, evitando así la descarga directa de agua no tratada al medio ambiente.
El deslizamiento, que involucró aproximadamente 4 millones de toneladas de mineral y 280,000 metros cúbicos de solución cianurada, ha generado preocupaciones significativas tanto en la comunidad local como en la Primera Nación Na-Cho Nyäk Dun, que ha solicitado una moratoria sobre todas las actividades mineras en su territorio tradicional. Aunque la contaminación parece estar limitada a un solo arroyo, la situación ha impulsado al gobierno a intervenir en la limpieza, a pesar de las reservas de la empresa.
Situación financiera y perspectivas
A pesar de la crisis ambiental, Victoria Gold asegura que se encuentra financieramente solvente al menos por los próximos cuatro a seis meses. Sin embargo, McConnell admitió que la compañía probablemente necesitará financiamiento adicional después de ese periodo, ya que enfrenta obligaciones de deuda por C$232.5 millones a partir del 31 de marzo, según su informe financiero del primer trimestre.
Las acciones de Victoria Gold han sufrido una fuerte caída, perdiendo aproximadamente el 85% de su valor desde el accidente, lo que refleja la preocupación del mercado por la viabilidad de la empresa a largo plazo. A pesar de la volatilidad del precio de las acciones, la compañía se mantiene optimista sobre su capacidad para superar este desafío.
Medidas de seguridad y estudios adicionales
Victoria Gold ha llevado a cabo un estudio sísmico para evaluar la integridad del talud de la pila de lixiviación, y ha aumentado su monitoreo geotécnico en el sitio. Hasta la fecha, no se ha registrado ningún movimiento significativo de material desde el accidente, lo que indica que las medidas de contención actuales están funcionando.
La compañía también está finalizando la construcción de estanques de contención revestidos y ha aumentado la capacidad de tratamiento de agua en el sitio, aunque estos trabajos han enfrentado retrasos debido a problemas logísticos, como el cierre de una carretera al sur de Whitehorse. McConnell señaló que la mina ha importado productos químicos y equipos de Texas y otras regiones para ayudar en el tratamiento de agua.
En cuanto a las causas del deslizamiento, McConnell indicó que aún es demasiado pronto para determinar el origen exacto del accidente. La empresa ha formado un panel de tres expertos, incluyendo dos con experiencia en lixiviación en pilas y un hidroquímico, para investigar el incidente. Los nombres de los expertos permanecerán confidenciales hasta que se publique un informe, lo cual se espera en un plazo de cuatro a seis semanas.

