En un giro inesperado de eventos, Tesla ha cancelado el desarrollo de su tan anticipado vehículo económico, un proyecto que había sido considerado por muchos como la piedra angular de su estrategia para convertirse en un fabricante de automóviles de masas. Esta decisión representa una desviación significativa de la visión original de Elon Musk para la compañía, que se había centrado en hacer que los autos eléctricos sean accesibles para el gran público. A pesar de la promesa de un vehículo a un precio de entrada de aproximadamente $25,000, la compañía ha decidido pivotar hacia el desarrollo de robotaxis autónomos, utilizando la misma plataforma de vehículo pequeño.
La Promesa Rota y la Apuesta por el Futuro
El abandono del llamado “Modelo 2” plantea interrogantes sobre cómo Tesla planea cumplir con sus ambiciones de crecimiento a largo plazo. Musk había articulado que la misión principal de Tesla era ofrecer autos eléctricos asequibles para las masas, una visión que se ha visto comprometida con esta última decisión. Sin embargo, la compañía parece estar redirigiendo sus esfuerzos hacia la conquista de un futuro de movilidad autónoma, con Musk dirigiendo al equipo a “apostar todo en robotaxi”.
El cambio de estrategia llega en un momento crítico para Tesla, ya que enfrenta una competencia cada vez más feroz de fabricantes de vehículos eléctricos chinos, quienes han inundado el mercado con modelos a precios tan bajos como $10,000. Estos competidores han avanzado rápidamente, capturando una porción significativa del mercado y ofreciendo a los consumidores precios de ganga que los fabricantes occidentales luchan por igualar. La decisión de Tesla de enfocarse en los robotaxis presenta un desafío de ingeniería más complejo y lleva consigo un mayor riesgo regulatorio, lo que podría retrasar su llegada al mercado.
Implicaciones y Reacciones
La noticia ha tenido un impacto inmediato en el valor de las acciones de Tesla, que cayeron alrededor de un 3% tras el informe. Además, la cancelación del vehículo económico ha suscitado críticas y escepticismo sobre la capacidad de la compañía para mantener su posición de liderazgo en la transición hacia la movilidad eléctrica. Aunque Musk ha refutado las afirmaciones de Reuters sobre la cancelación del proyecto, no ha especificado qué inexactitudes contenía el informe.
La reorientación hacia los robotaxis también plantea preguntas sobre la viabilidad a largo plazo de la estrategia de Tesla. La tecnología de conducción autónoma aún enfrenta obstáculos significativos, tanto en términos de desarrollo técnico como de aceptación regulatoria y pública. Además, Tesla aún debe demostrar que puede producir un vehículo completamente autónomo, a pesar de las afirmaciones anteriores de Musk de que tal logro estaba a la vuelta de la esquina.
La decisión de Tesla de cancelar su vehículo económico y enfocarse en el desarrollo de robotaxis representa un cambio significativo en su estrategia a largo plazo. Mientras que esta movida podría posicionar a la compañía como líder en la futura industria de la movilidad autónoma, también plantea riesgos y desafíos. Solo el tiempo dirá si esta apuesta por los robotaxis será el camino hacia el futuro de Tesla o si marcará un desvío en su misión de electrificar las masas.

