En abril de 2022, Mark Cutifani dejaba la dirección de Anglo American Plc tras un período de notable prosperidad para la compañía minera, que celebraba más de un siglo de historia. Los precios de los metales estaban en alza impulsados por la recuperación global post-pandemia, y la empresa había registrado su mayor beneficio anual. Ese mismo día, las acciones de Anglo alcanzaban un valor récord.
Sin embargo, dos años después, la situación de la compañía ha dado un giro drástico. Errores consecutivos han reducido su valor a la mitad, y ahora, BHP Group, un gigante del sector, plantea una propuesta que podría desintegrar a Anglo American, seleccionando solo sus activos más valiosos. Esta oferta de BHP, que valora a Anglo en aproximadamente 39 mil millones de dólares, ha puesto la continuidad de la empresa en una situación comprometedora, cuestionando su viabilidad futura.
Anglo American, fundada por la influyente familia Oppenheimer y dueña de la icónica De Beers, se enfrenta a un momento crucial. Mientras que BHP ve en la crisis de Anglo la oportunidad perfecta para ejercer su poder en el mercado, el pequeño pero importante jugador Anglo, con valiosas minas de cobre, parece más vulnerable que nunca.
Además, otros grandes competidores están reenfocándose hacia un crecimiento adquisitivo, dejando a Anglo en una posición aún más delicada. Los rumores de que la empresa estaba en apuros habían circulado durante meses, lo que indica que la llamada de BHP no fue una sorpresa completa.
Desde que Cutifani dejó la empresa, Anglo ha enfrentado múltiples desafíos: un inesperado incremento en los costos de producción y una serie de problemas que se multiplicaron rápidamente, afectando su estabilidad y rendimiento. A esto se suman las caídas en los precios del platino y los diamantes, y dificultades logísticas en Sudáfrica que han impactado las exportaciones de su negocio principal, el mineral de hierro.
Los problemas financieros se agravaron con el ambicioso proyecto de una mina de fertilizantes en el norte de Inglaterra, que se ha vuelto cada vez más costoso y cuya finalización se ve cada vez más lejana. La reciente necesidad de reducir la producción en sus minas de cobre en América del Sur en un 20% para reducir costos ha sido otro golpe duro, provocando una caída del 19% en el valor de sus acciones en un solo día.
Anglo ahora busca reorganizarse, contemplando la venta de su unidad minera De Beers y buscando socios para el proyecto de fertilizantes en Inglaterra. Sin embargo, su debilidad actual la hace un objetivo atractivo para BHP, que propone una adquisición en acciones y sugiere que Anglo se desprenda de sus negocios de platino y hierro en Sudáfrica antes de cualquier adquisición.
Esta estrategia de BHP podría transformarla en el productor de cobre más grande del mundo, aprovechando el aumento en la demanda previsto por la transición energética. La situación en Sudáfrica será clave, dado que el fondo de pensiones estatal es el mayor accionista de Anglo, y las implicaciones de cualquier acuerdo tendrán que considerar la importancia crítica del sector minero para el país.

