La minería del carbón en el norte de Colombia se enfrenta a un momento crítico. Los sindicatos mineros de la región, agrupados en la Asociación de Minería del Carbón (Asocarbonor), la Asociación de Coquizadores de Norte de Santander (Asocoquizadores) y la Asociación de Mineros de Sardinata (Asomisar), han elevado una petición de protección a las autoridades locales, regionales y nacionales. Esta demanda surge ante la constante amenaza de grupos armados que exigen sobornos, afectando la seguridad y la estabilidad de la industria.
Durante un encuentro con autoridades civiles, militares y policiales, los representantes de estas asociaciones destacaron cómo unas 70,000 familias han sido afectadas por las acciones intimidatorias de estos grupos ilegales. La situación no solo perjudica a los mineros y camioneros que transportan el mineral, sino también a ejecutivos de compañías, trabajadores de hoteles, restaurantes y operaciones de petróleo y gas, entre otros.
En el área, existen alrededor de 100 minas de carbón, particularmente en el municipio de Sardinata, cuya economía depende en gran medida de la producción de este combustible fósil. Los mineros relataron cómo son intimidados por individuos armados que operan en zonas tradicionalmente ocupadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Esta situación ha impedido que retomen sus labores en el nuevo año, afectando no solo las finanzas de miles de familias dependientes de la minería, sino también obligándolos a incumplir obligaciones contractuales, lo que tiene efectos devastadores en la economía.
Además de solicitar protección a las autoridades, los sindicatos hicieron un llamado a los grupos armados para que cesen sus extorsiones. El carbón, junto con el petróleo, representa una de las principales fuentes de ingresos de Colombia.

