El reciente descenso en los precios del cobre ha levantado preocupaciones en el mundo industrial. El cobre, un metal esencial en sectores como energía y construcción, ha alcanzado mínimos de cuatro meses en medio de factores que incluyen la fortaleza del dólar y las expectativas de aumentos en los inventarios. A continuación, analizamos a profundidad los elementos que influyen en esta situación y su probable evolución en los próximos meses.
El cobre y su importancia en el mercado:
El cobre referencial en la Bolsa de Metales de Londres (LME) ha experimentado un descenso, alcanzando el nivel más bajo desde el 26 de mayo. Las existencias de cobre en los almacenes registrados de la LME, que actualmente se encuentran en un máximo desde mayo del año pasado, han subido más del 200% desde mediados de julio.
Un operador europeo comenta que el mercado físico del cobre parece estar contenido, con expectativas de aún más entregas en la LME. Esto ocurre incluso con el cierre de la fundición Ronnskar de Boliden en junio, situación que usualmente habría impulsado la búsqueda de cobre en el mercado físico.
El dólar y su influencia en el precio del cobre:
El alza en la divisa estadounidense ejerce una presión significativa sobre los precios de los metales industriales. Cuando el valor del dólar incrementa, los metales cotizados en esta moneda se vuelven más caros para aquellos que poseen otras divisas, llevando a una disminución en la demanda y, por consiguiente, una baja en los precios. Es interesante observar cómo fondos que operan con modelos numéricos aprovechan esta relación para generar señales de compra y venta.
Situación de otros metales:
No sólo el cobre experimenta variaciones. El zinc, por ejemplo, ha retrocedido desde su máximo de casi cinco meses. Este metal, esencial para galvanizar el acero, ha experimentado un aumento en la oferta y en las existencias. Por su parte, otros metales como el aluminio, plomo, estaño y níquel también han mostrado variaciones en sus precios en el mercado global.

