La semana pasada, los inversores alrededor del mundo voltearon su atención hacia el oro, esperando que el informe de nóminas no agrícolas de Estados Unidos y las minutas de la última reunión de la Reserva Federal proporcionaran pistas sobre el futuro de la política monetaria estadounidense.
A las 11:13 GMT, el oro al contado disminuyó un 0,4%, cotizándose a 1,912,63 dólares la onza, mientras que los futuros del oro en Estados Unidos cayeron un 0,5%, a 1,920,60 dólares. Durante el trimestre de abril a junio, el lingote perdió un 2,5% de su valor.
“El ligero descenso del oro como refugio se debe sobre todo al apetito de riesgo en el mercado,” declaró Carlo Alberto De Casa, de Kinesis Money. Sin embargo, añadió que el metal dorado se mantiene por encima de la marca de los 1,900 dólares a pesar de las perspectivas de alzas de tasas de interés.
Oro y la política monetaria global
Los precios podrían cotizar en el rango de 1,900-1,930 dólares antes de la publicación de las minutas de la reunión de la Fed de los días 13 y 14 de junio, que deberían contener más pistas sobre la política monetaria. En este sentido, la solidez del oro como inversión a largo plazo se mantiene, a pesar de los vaivenes del mercado financiero global.
El índice dólar avanzó un 0,2%, lo que encareció el lingote para los tenedores de otras divisas, mientras que el rendimiento de los bonos referenciales a 10 años del Tesoro estadounidense, que alcanzó la semana pasada su nivel más alto desde marzo, subió al 3,854%.
En otros metales preciosos, la plata al contado operaba estable a 22,76 dólares la onza; el platino ganaba un 0,2%, a 903,26 dólares; y el paladio apenas variaba a 1,227,15 dólares.
La dinámica reciente del mercado de metales preciosos revela la resistencia de las inversiones en oro, aun en un contexto de fluctuaciones monetarias. A pesar de la volatilidad del dólar, la persistencia del valor del oro a largo plazo sigue siendo un activo atractivo para los inversores globales.

