Los vastos océanos del mundo son conocidos por su inexplorada riqueza de recursos, uno de ellos es la minería submarina. Sin embargo, esta práctica está ganando más atención debido a su posible intersección con los patrones migratorios del atún, según un estudio reciente de la revista Nature Sustainability.
Este estudio, centrado en tres especies de atún, ha concluido que el cambio climático probablemente alterará sus patrones migratorios. Este fenómeno plantea un posible conflicto entre las pesquerías más valiosas del mundo y la explotación minera proyectada en la zona Clarion-Clipperton, ubicada al sureste de Hawai.
Las empresas mineras sostienen que los fondos oceánicos están potencialmente cargados de metales preciosos como el níquel y el cobalto, elementos clave en las baterías de los vehículos eléctricos. De este modo, su extracción representa una contribución significativa a la transición energética global.
Debido a los riesgos ambientales y económicos involucrados, se espera que la entidad reguladora de la ONU para este sector pause los planes de extracción de minerales del fondo marino en su próxima reunión este mes.
El Dr. Juliano Palacios Abrantes, coautor del estudio y miembro de la Universidad de Columbia Británica, menciona que “la alta mar alberga un tesoro de biodiversidad, y hay sectores críticos de nuestra economía que dependen de esta biodiversidad”. Este es un punto crucial, ya que hay incertidumbre en torno al impacto del cambio climático en la salud y distribución geográfica del atún. La explotación minera submarina podría exacerbar esta incertidumbre, amenazando aún más las especies de atún y las pesquerías asociadas.
El estudio sugiere que la extracción de nódulos marinos y la contaminación acústica y lumínica podrían afectar a los peces, entre otras cosas. Los hallazgos se publicaron junto con una carta de los grupos de la industria marisquera que abogan por una pausa en el desarrollo de la minería de aguas profundas hasta que los impactos socioeconómicos y ambientales puedan ser analizados con mayor profundidad.
“Navegamos en territorio inexplorado con los riesgos desconocidos que plantea la minería de aguas profundas”, declara Daniel Suddaby, director ejecutivo de Global Tuna Alliance, cuyos 48 socios industriales representan el 32% del comercio mundial de atún.

