La empresa canadiense Vizsla Silver reportó que diez personas salieron por la fuerza de su sitio de proyecto en Concordia, Sinaloa. Autoridades ya investigan y la firma activó su protocolo de crisis.
En la sierra de Concordia, Sinaloa, un grupo armado se llevó a personal vinculado a las actividades del proyecto Pánuco, de la empresa canadiense Vizsla Silver. La información pública creció durante los últimos días, pero la compañía fijó una cifra: diez personas. La firma difundió ese dato el 28 de enero de 2026 y reconoció que aún circula información limitada.
Lo que confirma la empresa y lo que todavía no se aclara
Vizsla Silver comunicó que las diez personas salieron por la fuerza desde su sitio de proyecto en Concordia. La empresa avisó a las autoridades locales y activó equipos internos de manejo de crisis y respuesta de seguridad. La compañía colocó como prioridad la integridad de las víctimas y de su personal en la región.
La narrativa pública mostró variaciones sobre el número total de afectados y sobre el lugar exacto del evento. Esa discrepancia suele aparecer cuando familias, proveedores y autoridades comparten datos parciales. La empresa, por ahora, sostiene el conteo de diez.
Impacto inmediato en la operación y en el entorno de riesgo
La compañía suspendió de manera temporal ciertas actividades en el sitio y en zonas cercanas como medida preventiva. Esa decisión busca reducir exposición mientras avanza la investigación. El episodio ocurre en un estado donde los riesgos de seguridad ya condicionan la movilidad de cuadrillas, la logística de contratistas y la continuidad de campañas de exploración.
Vizsla Silver ya enfrentó episodios de prudencia operativa en 2025, cuando detuvo trabajo de campo por condiciones de seguridad en el área. Ese antecedente ayuda a entender por qué la firma opta por paros selectivos y por una respuesta enfocada en control de riesgos.
Un 2026 que la empresa definió como clave para Pánuco
Antes del incidente, la empresa delineó 2026 como un año de ingeniería de detalle, selección de contratistas y avance de programas técnicos para reducir incertidumbre en el proyecto. Ese enfoque apunta a preparar una decisión corporativa sobre la siguiente etapa del desarrollo. El secuestro introduce una variable que no depende de geología ni de ingeniería: la capacidad de operar con protección real para el personal.
Lo que sigue para la industria minera en México
El caso vuelve a poner una exigencia concreta sobre la mesa: seguridad verificable para trabajadores y proveedores, con coordinación efectiva entre empresa y autoridades. El sector necesita talento especializado en campo, y ese talento requiere condiciones mínimas para desplazarse, alojarse y trabajar. Cuando un evento así ocurre, el costo trasciende a una compañía: se eleva el riesgo país operativo, se encarece la contratación, y se erosiona la confianza en la continuidad de proyectos.

