Regency Silver apretó el paso en Sonora con su programa de perforación 2026 en el proyecto Dios Padre y reportó que el primer barreno del año, REG-26-27, interceptó múltiples zonas de brecha con sulfuros y specularita a lo largo de un intervalo amplio, aunque no continuo, de alrededor de 250 metros.
El comunicado importa menos por un número de ley, que todavía no llega, y más por lo que sugiere en términos geológicos. La empresa reconoce que aún no tiene resultados analíticos de los intervalos perforados en 2025 ni de los primeros barrenos de 2026. Aun así, sostiene que la alteración, las especies minerales y la abundancia observada en el núcleo se comparan de forma favorable con intersecciones históricas que sí entregaron leyes altas de oro, además de cobre y plata.
En exploración, este matiz suele perderse en el ruido del mercado. La geología manda, porque define la continuidad, la orientación y el “tamaño real” de un sistema. Y aquí Regency Silver afirma que REG-26-27 fortalece su modelo al identificar varios diques de pórfido asociados a brechas con sulfuros y specularita, estructuras que la compañía considera motores de la mineralización en Dios Padre.
El barreno REG-26-27 se colocó 50 metros por encima del hoyo REG-25-26, que la firma divulgó a inicios de enero, y se perforó en una posición clave respecto a labores históricas. Según la empresa, el hoyo se ubica aproximadamente 100 metros por debajo del echado respecto a las obras de la antigua mina de plata Dios Padre y alrededor de 275 metros por arriba del echado frente al hoyo REG-25-25. Esa geometría sugiere una intención clara: coser el rompecabezas entre la minería histórica cerca de superficie y el cuerpo de brecha que el equipo interpreta en profundidad.
Esta zona de Sonora no necesita mucha presentación para quien sigue minería en México. El estado convive desde hace décadas con distritos de cobre y oro de escala mundial, y con una cadena de proveeduría que se volvió parte del paisaje industrial. En ese contexto, un proyecto que combine oro, cobre y plata compite por atención, pero también se beneficia de infraestructura, capital humano y experiencia operativa disponibles en la región. Regency Silver encuadra a Dios Padre como un sistema magmático-hidrotermal de gran tamaño que se ensancha con la profundidad, una descripción que suele asociarse con potencial de volumen, aunque no elimina el riesgo típico de exploración.
El elemento técnico que más subraya el comunicado es la relación entre diques de pórfido de cuarzo-feldespato y las brechas mineralizadas. En el reporte del 8 de enero, la compañía explicó que REG-25-26 cruzó varias zonas de brecha a lo largo de cerca de 240 metros, también no continuos, y atribuyó el control de esas brechas a una serie de pórfidos, con tramos individuales de cinco a cincuenta metros. En términos de exploración, eso apunta a un patrón repetible: cuando aparecen esos intrusivos, aparecen estructuras favorables. Si el equipo logra mapearlos y proyectarlos con precisión, puede perforar con más eficiencia, que al final se traduce en menos metros “a ciegas” y más información por dólar invertido.
La empresa también puso sobre la mesa su “mejor carta” histórica para contextualizar por qué le interesa tanto este corredor. Recordó intersecciones previas con leyes altas de oro, como 38 metros con 7.36 g/t en REG-23-21, 35.8 metros con 6.84 g/t de oro, 0.88% de cobre y 21.82 g/t de plata en REG-22-01, además de 29.4 metros con 6.32 g/t de oro en REG-23-14. Esos números, por sí solos, no garantizan continuidad ni tamaño, pero sí muestran que el sistema puede concentrar metal en tramos amplios, algo que el mercado suele premiar cuando se confirma con repetición y orientación.
Aquí conviene ser estrictos con lo que se sabe y lo que no. Regency Silver dice que hoy no tiene ensayes para 2025 y 2026, por lo que no ofrece una equivalencia directa entre lo que ve en roca y lo que entregará el laboratorio. Esta cautela no es retórica; responde a reglas de divulgación y al hecho de que la mineralogía “prometedora” a veces se diluye cuando llegan los números. Aun con esa limitación, la empresa insiste en que la comparación geológica luce favorable. En mi análisis, esa frase marca un punto intermedio: no vende leyes, vende coherencia del modelo. Y en exploración, la coherencia suele ser el puente entre un buen hoyo aislado y un descubrimiento con forma.
El plan inmediato también da pistas sobre su lectura interna. Regency Silver anticipa al menos cuatro barrenos adicionales, con longitudes entre 500 y 650 metros, cerca de REG-25-26, para dar seguimiento a las intersecciones y establecer la orientación del cuerpo mineralizado. Esa decisión sugiere que el equipo todavía trabaja en resolver el ángulo, el espesor real y la continuidad de las brechas. Son preguntas básicas, pero determinan todo lo que sigue: desde un modelo de recursos hasta escenarios de minado y costos.
En el frente de buenas prácticas, el comunicado del 8 de enero detalló el flujo de QA/QC y el laboratorio que procesará las muestras. La compañía indicó que envía muestras a ALS Global en Hermosillo y que inserta blancos, duplicados y estándares para controlar calidad, bajo cadena de custodia. También describió métodos analíticos para oro, plata y metales base, con reanálisis automático cuando las leyes superan ciertos umbrales. Estos detalles no vuelven “mejor” una intersección, pero sí elevan la confianza cuando llegue el dato duro.
En términos de implicaciones para México, el interés no se limita al valor bursátil de una junior canadiense. Si Dios Padre consolida un sistema de oro-cobre-plata con continuidad, Sonora ganaría otra historia de exploración avanzada en un momento en que la conversación pública se polariza con facilidad. La minería bien ejecutada puede traer empleo formal, compras locales, contratación de servicios, y transferencia de estándares de seguridad y control ambiental a proveedores regionales. Eso no ocurre en automático. Requiere planeación social, cumplimiento regulatorio y una comunicación que trate a las comunidades como socios, no como trámite.
También vale poner en perspectiva el concepto de “mina histórica” que aparece en los mapas. Las labores antiguas, como las de la mina de plata Dios Padre, muchas veces señalan que el distrito “sí tiene metal”. La exploración moderna busca algo distinto: entender la arquitectura del sistema para encontrar volumen y continuidad, no solo vetas puntuales. Si los diques porfiríticos y las brechas asociadas se repiten en un corredor amplio, el proyecto podría migrar de una narrativa de “herencia minera” a una de “sistema grande”. Ese salto, si se confirma, suele cambiar el tipo de socio que se sienta a la mesa, desde fondos especializados hasta productores que buscan alimentar plantas con nuevos proyectos.
Por ahora, el mercado tendrá que esperar lo básico: ensayes. Y cuando lleguen, el enfoque no debería quedarse en la mejor ley. La pregunta clave será si las zonas con sulfuros y specularita se conectan con la mineralización de alto grado ya reportada, y si la geometría sostiene una interpretación robusta. En exploración, la paciencia paga cuando se acompaña de método. En ese sentido, el mensaje de Regency Silver apunta a disciplina geológica, aunque todavía no muestre números frescos.

