Pinnacle Silver and Gold puso el acelerador en El Potrero, un proyecto de oro y plata en Durango, y ya perfila el siguiente salto técnico: perforación subterránea de delineación, más trabajo metalúrgico y una ruta de permisos que incluye a SEMARNAT, CONAGUA y CFE. La empresa dijo que busca “fast-track” a producción en un contexto de precios altos de metales preciosos, con la mira en aprovechar infraestructura existente y convertir un distrito poco explorado en una operación de corto plazo.
El Potrero se ubica en la Sierra Madre Occidental, una franja que México conoce bien por su historia minera y por sus vetas epitermales. Pinnacle describió el yacimiento como un sistema epitermal de baja sulfuración de oro y plata, con rasgos que se repiten en depósitos relevantes del occidente del país. La compañía reportó que ya trazó la mineralización por más de 1,600 metros a rumbo y unos 500 metros de ancho en la parte norte del predio.
Ese dato importa por una razón práctica. Los sistemas epitermales de baja sulfuración suelen concentrar leyes elevadas en zonas discretas. En México, muchos equipos las llaman “clavos”, porque aparecen como bolsillos de alta ley dentro de una estructura mayor. Pinnacle afirmó que su muestreo detallado le permitió ubicar varios de esos clavos dentro de labores históricas. La empresa ahora quiere que la perforación confirme tamaños, continuidad y leyes con soporte estadístico.
Durante 2025, el equipo geológico realizó mapeo y muestreo sistemático, tanto en superficie como bajo tierra. Pinnacle informó que tomó 1,196 muestras y que, además de la estructura principal, definió otras vetas como El Capulín y La Estrella. La empresa sostiene que esas vetas amplían el sistema de manera lateral y podrían aportar continuidad vertical. En un proyecto con historia minera privada y exploración limitada, ese trabajo de ordenamiento geológico suele marcar la diferencia entre una idea atractiva y un blanco perforable.
El discurso de “alta ley” se apoya en números que llaman la atención, aunque todavía pertenecen al universo del muestreo y no al de un recurso estimado. Pinnacle reportó canales subterráneos con valores de hasta 85.1 g/t de oro y 520 g/t de plata. En superficie, la empresa dijo que obtuvo valores de oro similares, pero con plata más alta, con un máximo reportado de 2,280 g/t de plata. La propia compañía reconoció que necesita perforación diamantina, más muestreo y mineralogía para entender si esa diferencia refleja zonación vertical de plata o un efecto superficial.
El mercado suele premiar las cifras espectaculares, pero el paso relevante llega cuando el proyecto demuestra repetibilidad. Las vetas epitermales pueden “encenderse” y “apagarse” en distancias cortas. Por eso, una campaña de delineación subterránea apunta a algo muy concreto: reducir incertidumbre en la geometría del clavo, anticipar dilución y preparar decisiones mineras reales. Pinnacle afirmó que ya cuenta con información suficiente para lanzar esa perforación de definición en zonas conocidas. También dijo que contratistas visitaron el sitio la semana previa para evaluar condiciones de labores y preparar propuestas.
La metalurgia se volvió el otro eje de la actualización. Pinnacle envió tres muestras subterráneas del histórico Pinos Cuates a SGS Durango para pruebas preliminares, con preparación, ensayo, molienda, separación gravimétrica y lixiviación tipo bottle roll. En resultados sin optimización, la empresa reportó recuperaciones de oro entre 92.81% y 96.79%, con un promedio de 95.09%. La plata mostró un comportamiento más complejo: Pinnacle informó recuperaciones entre 41.41% y 73.53%, con promedio de 54.68%, y atribuyó la variabilidad a mineralogía más complicada.
Aquí se juega buena parte de la tesis económica. Un proyecto de oro-plata con plata “caprichosa” obliga a afinar el circuito, escoger reactivos con precisión y entender qué minerales hospedan la plata. Pinnacle dijo que realizará estudios mineralógicos y más optimización para subir recuperaciones de plata de forma consistente. También señaló que la separación gravimétrica recuperó parte del oro antes de la lixiviación, aunque con resultados variables, y que seguirá probando esa ruta.
La empresa además puso sobre la mesa un activo que muchos proyectos jóvenes no tienen: una planta en sitio. Pinnacle informó que la planta se construyó a finales de los años ochenta y operó pocos meses, “aparentemente” por razones ajenas a la operación. La compañía estimó una capacidad cercana a 100 toneladas por día con trituración, molienda, lixiviación en tinas y circuito Merrill-Crowe, aunque advirtió que necesita equipo nuevo. Pinnacle dijo que ya limpió el área e infraestructura, y que realizó una evaluación preliminar de costos para reconstruir planta e instalar jales en apilamiento en seco. La empresa planea actualizar esas estimaciones conforme avance la metalurgia.
En Durango, una planta existente puede ahorrar tiempo, pero también puede convertirse en una trampa si el reacondicionamiento se subestima. Un circuito Merrill-Crowe exige control fino de soluciones, clarificación y manejo químico. Además, el apilamiento en seco suele mejorar el perfil ambiental y reducir riesgos de almacenamiento, pero demanda inversión y disciplina operativa. En términos de percepción social, la idea de jales filtrados suele comunicar mejor, siempre que el operador respalde el diseño con estudios robustos.
Pinnacle también reforzó la narrativa de ejecución con nombramientos. Contrató a Carlos Castro Villalobos como gerente de proyecto y a Jorge Ortega, P.Geo., como gerente de proyecto y exploración, además de fungir como Persona Calificada. La empresa destacó la experiencia de Castro en construcción y operación de minas en México y citó su paso por la mina Guanajuato de Great Panther Silver. Sobre Ortega, recordó roles previos en Great Panther y Excellon Resources.
En un país donde el “cómo” pesa tanto como el “qué”, el componente social y territorial también aparece. Pinnacle explicó que las minas históricas y la planta se ubican en propiedad privada, pero que parte del proyecto cae en tierras ejidales. La empresa dijo que aún no trabaja en esas áreas, pero que ya sostuvo conversaciones preliminares con comunidades para asegurar relaciones positivas y formalizar accesos de largo plazo. Pinnacle añadió que su equipo vive en una comunidad cercana y que emplea trabajadores locales, y mencionó a Topia como base logística y pueblo minero que apoya la actividad.
Ese punto merece lectura seria. El apoyo local no se decreta en un comunicado; se construye con empleo formal, proveedores regionales, compras transparentes y manejo responsable del agua. Aun así, cuando un proyecto incorpora acuerdos de acceso desde etapas tempranas, reduce fricción futura y mejora la certidumbre operativa. En estados con tradición minera, la conversación suele volverse más concreta cuando la empresa habla de seguridad, salarios, contratación local y proveedores, no solo de onzas.
En permisos, Pinnacle lanzó una frase que muchos en la industria siguen con lupa. La compañía afirmó que el entorno de permisos en México “mejoró significativamente” en el último año y que otras mineras con proyectos avanzados ya obtienen autorizaciones, mientras dependencias despejan rezagos. Pinnacle dijo que ya se reunió con SEMARNAT, CONAGUA y CFE, y que presentó entregables preliminares para permisos requeridos conforme avance el proyecto. La empresa insistió en que mantiene un diálogo constructivo, aunque reconoció que el proceso es complejo e iterativo.
Ese matiz importa. Un permiso no llega por inercia, y menos cuando hay agua, energía y cambios de uso asociados a rehabilitación de planta. En el mejor escenario, la coordinación temprana evita rediseños. En el escenario más duro, el calendario se estira y obliga a ajustar financiamiento. Por eso, el hito concreto que vale seguir consiste en el primer permiso de perforación superficial, que Pinnacle dijo que busca como paso inicial.
La empresa también reportó un insumo moderno para explorar un distrito antiguo: un levantamiento LiDAR aéreo. Pinnacle informó que voló el estudio sobre toda la propiedad de 11 km², y que un consultor interpretó 64 socavones, 6 tiros y 51 pozos de prospección. Muchos se alinean con la veta Dos de Mayo en el 10% norte, pero la mayoría se ubica en el 90% restante, que la empresa describió como no explorado. Pinnacle dijo que esos hallazgos elevan la prospectividad y que evaluará este año si suman vetas adicionales o incluso un estilo distinto de mineralización.
Desde una óptica editorial, El Potrero combina señales atractivas con tareas que todavía pesan. La alta ley en muestreo y la presencia de infraestructura abren una ventana para una estrategia de producción temprana, si la perforación confirma continuidad y si la metalurgia de plata se estabiliza. El riesgo más evidente viene por el lado de la variabilidad típica de vetas, la complejidad mineralógica de la plata y el costo real de reactivar una planta antigua. A eso se suma el calendario regulatorio, que siempre manda.
Aun con esos riesgos, el caso tiene un ángulo positivo para Durango y para México. Un proyecto que prioriza rehacer infraestructura, contratar talento con experiencia nacional y negociar accesos con ejidos desde el inicio puede generar empleo y compras locales con rapidez, si la empresa ejecuta con orden. La minería bien hecha no se agota en la extracción; también crea cadenas de suministro, capacitación técnica y derrama en comunidades como Topia, que ya viven alrededor de la actividad.
En lo inmediato, Pinnacle colocó sobre la mesa tres termómetros claros: el arranque de la perforación subterránea de definición, la mejora de recuperaciones de plata con mineralogía y optimización, y el avance de permisos para perforación superficial y para la reconstrucción de planta. Si esos termómetros se mueven en la dirección correcta, El Potrero puede pasar de “historia de alta ley” a “plan de mina” con una velocidad poco común en vetas mexicanas.

