El mercado de capitales volvió a poner reflectores sobre las mineras chinas. En menos de un mes de 2026, varias compañías ya movieron piezas para levantar recursos. El impulso coincide con precios altos de los metales y con un calendario de posibles adquisiciones fuera de China. La combinación no resulta casual. Cuando suben las cotizaciones, suben los flujos y mejora el ánimo inversor. También se encarecen los activos en venta, así que el financiamiento temprano gana sentido.
Hong Kong aparece otra vez como el tablero principal. La plaza recuperó tracción como centro de levantamiento de capital para emisores chinos con ambición internacional. El entorno favorece colocaciones, spin-offs y deuda convertible, porque reúne liquidez, bancos globales y apetito por historias ligadas a materias primas. HKEX ha insistido en esa narrativa de “hub” de financiamiento, en especial para empresas con expansión transfronteriza.
En este arranque de año, CMOC dio una señal clara. La empresa cerró una emisión de bonos convertibles garantizados, cupón cero, por 1,200 millones de dólares. La compañía completó la operación el 26 de enero de 2026 y listó los bonos en el Vienna MTF. El propio documento del mercado precisa el destino del dinero. CMOC dirigirá cerca de 40% a expansión y capital de sostenimiento en activos mineros y de procesamiento en el extranjero. El resto apoyará capital de trabajo del negocio comercial y fines corporativos.
El mensaje de CMOC va más allá del monto. La firma amarra caja para sostener producción y logística fuera de China. Eso importa en un momento donde el cobre se vuelve termómetro industrial. También importa porque CMOC ya depende de forma relevante de minas africanas para su crecimiento en cobre. Un reporte sectorial de S&P Global subrayó el peso de Tenke Fungurume y Kisanfu, con una capacidad combinada del orden de 600 mil toneladas anuales de cobre, además de planes de expansión. Esa escala obliga a planear financiamiento con disciplina. Los proyectos grandes no esperan a que el mercado “se acomode”.
Otra señal llegó desde China Hanking Holdings. La compañía anunció, en documentos para HKEX, una suscripción y una colocación de acciones nuevas a HK$3.80 por título. El esquema contempla 43.96 millones de acciones en suscripción y hasta 162.04 millones mediante colocación, con descuentos frente al cierre previo. El mismo anuncio estimó ingresos brutos por la suscripción cercanos a HK$167 millones y detalló el tramo de colocación. La empresa vinculó el levantamiento de capital con su prioridad de desarrollo del proyecto aurífero Mt Bundy, en Australia, con una línea de tiempo hacia finales de la década.
Estos movimientos tienen una lectura básica. Las mineras prefieren levantar capital cuando el mercado está receptivo, aunque acepten dilución. Lo hacen para ganar velocidad. Lo hacen para negociar compras con “municiones” disponibles. También lo hacen para reducir el riesgo de retrasos en obras, que suelen disparar costos. En el ciclo minero, el tiempo cuenta tanto como el metal.
El caso de Zijin ayuda a entender el clima. Su brazo internacional de oro debutó en Hong Kong en 2025 con una colocación relevante. La propia empresa reportó que Zijin Gold International emitió alrededor de 349 millones de acciones a HK$71.59 y levantó cerca de HK$25 mil millones, con posibilidad de aumentar si se ejercía la opción de sobreasignación. Ese tamaño convirtió la operación en una referencia para el sector y reforzó el papel de Hong Kong como plataforma para capital minero.
La historia no quedó en el listado. En enero de 2026, el mismo vehículo anunció una jugada de M&A que sacudió al mercado aurífero. Zijin Gold International acordó comprar la canadiense Allied Gold por alrededor de US$4,000 millones, en efectivo. La operación valora la empresa en C$5.5 mil millones y ofrece un premio frente al promedio ponderado de 30 días. El acuerdo también amplía exposición en África, con activos en Mali, Côte d’Ivoire y Etiopía.
Aquí se ve el patrón. Primero, capital en mercado. Después, compras selectivas. En paralelo, un precio del oro que empuja valuaciones y hace “vendibles” activos que antes se quedaban en cartera. Financial Times documentó que Zijin se benefició de la subida de oro, cobre y plata, con un salto en utilidades. También informó objetivos de producción para 2026, con 105 toneladas de oro y 1.2 millones de toneladas de cobre, apoyados en expansión y adquisiciones. Esa ambición exige balance sólido. Exige financiamiento oportuno. Exige, además, gestión fina del riesgo político.
La geopolítica ya no funciona como ruido de fondo. Hoy define ventanas y costos. Un análisis de White & Case describió un ciclo de negocios “impulsado por políticas” en minería y metales, con incertidumbre regulatoria y tensiones comerciales que moldean inversión y fusiones. En ese entorno, muchas mineras buscan jurisdicciones con reglas claras, socios confiables y rutas logísticas seguras. El capital se volvió parte de la estrategia de resiliencia.
Hay otra capa, más industrial. La transición energética elevó el valor estratégico de ciertos metales. El cobre, el níquel, el litio y el cobalto ya no se discuten solo por precio. Se discuten por seguridad de suministro. Para China, asegurar materias primas fuera de sus fronteras reduce vulnerabilidades. Para los países receptores, esos proyectos significan inversión, empleo y encadenamientos. La clave está en el equilibrio. La licencia social y la gestión ambiental ya determinan la vida de un activo.
En América Latina, esa conversación también se siente. México observa con atención el reacomodo del capital minero global. La región sigue en el radar por su geología y su cercanía a cadenas industriales de Norteamérica. Al mismo tiempo, el país vive debates sobre permisos, agua y certidumbre regulatoria. En este contexto, el “timing” del financiamiento chino importa. Si el capital llega con estándares altos, puede elevar la vara de infraestructura, seguridad y trazabilidad. Si llega con prisa y sin gestión, puede chocar con comunidades y autoridades. Nadie gana en ese escenario.
Desde una perspectiva económica, el financiamiento acelerado tiene una ventaja. Permite ejecutar proyectos en momentos de precios favorables, cuando los flujos pueden amortiguar la inversión. También puede estabilizar oferta futura, lo que ayuda a industrias consumidoras. En cobre, por ejemplo, un pipeline saludable reduce riesgos de interrupciones y cuellos de botella. Esa estabilidad beneficia a fabricantes, redes eléctricas y movilidad. También beneficia a países productores por ingresos fiscales y divisas, siempre que el marco sea competitivo.
En el arranque de 2026, el apetito por activos mineros luce más activo, pero también más selectivo. El mercado tiende a premiar escala, costos bien controlados y gobernanza clara, mientras castiga opacidad y riesgos sociales mal gestionados. Las mineras chinas, con músculo financiero y experiencia operativa, parten con ventajas para ganar terreno en adquisiciones y expansión. Aun así, el éxito de esa estrategia dependerá de disciplina en valuaciones, integración operativa y, sobre todo, de una ejecución consistente en seguridad, cumplimiento ambiental y relacionamiento comunitario. El capital abre puertas, pero la legitimidad se construye con desempeño.

