El sector minero global entra en 2026 con señales de dinamismo, marcado por récords en exportaciones, precios firmes de metales y proyecciones que anticipan un punto máximo en la producción de oro hacia 2027. Argentina reportó para 2025 exportaciones mineras por 6 037 millones de dólares, un valor histórico que refleja la fortaleza de la industria en un año marcado por alta demanda internacional y precios elevados de metales como el oro y el litio. El oro lidera las exportaciones con 4 078 millones de dólares, mientras que el litio alcanzó 905 millones gracias al arranque de varios proyectos recientes, representando ya el 15 % del total exportado del sector incaico.
El auge de los precios de los metales se ve respaldado por datos actualizados de mercado. El precio del oro ha superado máximos históricos, acercándose incluso a los 4 600 dólares por onza y con pronósticos de posibles alzas futuras que podrían llevarlo hacia 5 000 dólares la onza en el primer semestre de 2026, impulsados por tensiones geopolíticas, presión inflacionaria y un entorno financiero incierto. Estos niveles precios no solo reflejan condiciones alcistas para los metales preciosos, sino que también favorecen a las empresas mineras que dependen de estos recursos para su desempeño financiero y operan en mercados de capitales.
Un informe reciente del World Gold Council señala que la producción mundial de oro probablemente alcanzará su punto máximo en 2027, seguido de una meseta gradual más que una caída abrupta, lo que sugiere una fase de estabilización de la producción en los próximos años. Este panorama de producción está en sintonía con la demanda sostenida y con la necesidad de asegurar reservas ante escenarios de mercado volátiles.
Los mercados bursátiles han reflejado esta fortaleza. Los índices accionarios que agrupan valores mineros, como parte de los principales índices globales, han contribuido a nuevos máximos. En Londres, el índice FTSE 100 alcanzó cotas históricas impulsado en parte por las ganancias de empresas mineras, mientras que en Canadá el TSX también tocó picos récord con los sectores de energía y minería liderando las ganancias, apoyados por el aumento de precios de oro y plata.
Sin embargo, no todo el escenario es uniforme. En Europa, el cierre inminente de la última mina profunda de carbón en República Checa subraya la transición energética y la transformación estructural en la minería de combustibles fósiles, donde los mercados y las políticas ambientales han reducido la viabilidad económica de operaciones tradicionales de carbón con más de dos siglos de historia.
A nivel regulatorio y social, diversos países discuten políticas y litigios que afectarán la minería en 2026. En México, por ejemplo, un juzgado federal concedió una suspensión definitiva que frena temporalmente la explotación de un proyecto minero en Morelos, tras un amparo promovido por comunidades que advirtieron riesgos para el agua y la salud local. Aunque estos procesos reflejan avances en la atención a preocupaciones ambientales, también ralentizan proyectos que podrían aportar valor económico regional. Paralelamente, iniciativas gubernamentales buscan reactivar la exploración minera a gran escala en México para fortalecer la competitividad y asegurar la cadena de suministro de minerales estratégicos, lo cual podría traducirse en inversiones significativas y creación de empleo si se implementan con criterios claros de sostenibilidad y beneficio social.
La dinámica de los precios de metales como la plata también ha sido volátil. La plata experimentó correcciones tras fuertes subidas recientes, demostrando que, aunque las condiciones de mercado son favorables para alzas de precio, los movimientos especulativos y las tomas de ganancias siguen jugando un papel importante en las cotizaciones diarias. Aun así, las perspectivas estructurales para la plata y otros metales críticos vinculados a tecnologías limpias y cadenas de valor de alta tecnología consolidan la importancia de la minería en el desarrollo industrial global.
Este concierto de factores —desde exportaciones récord y precios sólidos hasta debates regulatorios y transiciones energéticas— pone de manifiesto que la minería continúa siendo un pilar económico en múltiples regiones del mundo. Aun frente a retos como la transición desde combustibles fósiles o conflictos legales locales, la minería se mantiene como un motor fundamental para las economías productoras de recursos minerales, posicionándose como una actividad estratégica para la competencia global en 2026 y más allá.

