La estatal chilena Codelco terminó 2025 con una producción de cobre de 1.332 millones de toneladas métricas, de acuerdo con información difundida por el diario chileno La Tercera y retomada por Reuters. En términos estrictos, el aumento luce marginal, pero el dato importa por el punto de partida. En 2024, la compañía produjo 1.328 millones de toneladas.
El presidente del directorio, Máximo Pacheco, afirmó en radio Cooperativa que la empresa cerró 2025 con una producción “ligeramente superior” a la del año previo. La frase busca fijar una idea clave: Codelco dejó de caer y, al menos por ahora, logró estabilizar su plataforma productiva. Ese giro resulta relevante para Chile y para el mercado, porque Codelco mantiene el título de mayor productora de cobre del mundo.
La cifra de 1.332 millones de toneladas no elimina los desafíos estructurales que la compañía arrastra. La misma nota de Reuters recuerda dos factores que han presionado el desempeño: menores leyes de mineral y problemas operativos. Es decir, el incremento existe, pero convive con un contexto geológico más duro y una operación que exige más inversión, más mantenimiento y más disciplina en costos.
El peso de El Teniente y el costo de la interrupción
El año también quedó marcado por el accidente en El Teniente, el activo más emblemático de la estatal. Reuters reportó que un colapso de túneles el 31 de julio dejó seis fallecidos y obligó a suspender actividades durante varios días. La agencia también estimó una pérdida de 33 mil toneladas, equivalente a unos 340 millones de dólares, a partir de cálculos citados en su cobertura.
La Tercera ofrece otra aproximación del impacto anual. El medio señaló que el accidente “restó” cerca de 45 mil toneladas al ejercicio 2025, con base en fuentes de la empresa. La diferencia entre 33 mil y 45 mil toneladas puede responder a ventanas de medición, alcances operativos y supuestos distintos. El punto central permanece: El Teniente movió el resultado del año.
Pacheco, además, dimensionó el peso del yacimiento en el portafolio. Aseguró que El Teniente produjo alrededor de 310 mil toneladas en 2025, y lo calificó como la división con mayor volumen dentro de Codelco. Esa referencia ayuda a entender por qué cualquier interrupción allí se convierte en un asunto país.
Producción, proyecciones y señales internas
El cierre de 2025 también se alineó con proyecciones que la compañía comunicó durante el año. La Tercera reportó que Codelco había ubicado su producción propia esperada entre 1.310 y 1.340 millones de toneladas, y que antes manejaba un rango superior, de 1.340 a 1.370 millones. El ajuste llegó después del accidente del 31 de julio, según el mismo reporte.
Ese detalle importa por una razón sencilla: Codelco no solo pelea por producir más, también pelea por cumplir lo que promete. En minería, el mercado castiga las desviaciones de guía, sobre todo cuando se repiten. Un cierre en el rango esperado reduce presión reputacional, aunque no resuelve las causas de fondo.
En el reporte público de Sernageomin citado por Reuters, el regulador endureció exigencias para reabrir zonas pendientes de El Teniente. En paralelo, Reuters informó que Codelco reabrió ocho de doce sectores, mientras Andesita y Recursos Norte seguían cerrados en ese momento. La lectura es clara: la recuperación productiva debe convivir con más controles y más escrutinio técnico.
El cobre se encarece y eleva la presión por confiabilidad
El anuncio sobre la producción de Codelco llegó el mismo día que el precio del cobre marcó un hito en Londres. En la mañana del 5 de enero de 2026, el metal tocó 13 mil dólares por tonelada en la LME y alcanzó cerca de 13,020 dólares antes de retroceder. Mining.com atribuyó el rally a dislocaciones comerciales, interrupciones mineras y tensiones por inventarios.
Un precio récord cambia el clima político y empresarial alrededor de Codelco. En términos simples, el país exige más caja, y el mercado exige más metal. Sin embargo, el precio alto también trae un riesgo: empuja operaciones al límite y sube el costo de fallar en seguridad. El Teniente ya dejó una lección dura, y nadie en Santiago quiere repetirla.
Las lecturas de mercado sobre inventarios y flujos hacia Estados Unidos ante riesgos arancelarios. Cuando el cobre se “mueve” por razones comerciales y no solo por demanda real, la logística se vuelve parte del problema. Para un productor como Codelco, la confiabilidad operacional se vuelve casi tan valiosa como la ley del mineral.
Lo que está en juego para Chile y para la región
Codelco no compite sola. Chile sostiene una parte crítica del suministro global de cobre refinado. El mundo electrifica transporte, expande redes y moderniza centros de datos. En ese tablero, cada tonelada adicional cuenta, y cada retraso pesa. Por eso, un aumento de 4 mil toneladas puede parecer menor, pero manda una señal de estabilidad.
Desde México, la noticia también se lee con atención. El país vive su propia discusión sobre permisos, inversión, agua y licenciamiento social en minería. El cobre conecta todo eso con el debate energético, porque ninguna transición avanza sin conductores, transformadores y cableado. Un Codelco más estable ayuda al mercado, pero también eleva la vara para el resto de productores latinoamericanos.
Además, La Tercera ubicó el comentario de Pacheco en la semana de lanzamiento de NovaAndino Litio, la empresa conjunta de Codelco y SQM. El dato recuerda que la estatal no solo mira cobre. Chile busca dominar también la conversación del litio, mientras el cobre financia parte de esa ambición.

