Alamos Gold volvió a poner el foco en Young-Davidson con resultados que apuntan a un objetivo claro: encontrar más onzas y, sobre todo, mejores leyes, sin alejarse de la infraestructura ya instalada. La compañía reportó el 30 de enero de 2026 nuevos interceptos de su programa de exploración subterránea y describió extensiones de mineralización aurífera en varias zonas del hanging wall, además de crecimiento dentro de la sienita que hospeda la mayor parte del yacimiento.
El mensaje central del reporte combina geología y economía minera. Las zonas de mayor ley cerca de obras existentes suelen acelerar decisiones, porque reducen la necesidad de nuevos desarrollos y bajan el umbral de inversión para convertir hallazgos en frentes de minado. Alamos lo subrayó al señalar que estas zonas, por su cercanía a la infraestructura y sus leyes superiores, representan una oportunidad de “upside” relevante para la mina.
En el detalle técnico, la empresa informó que la perforación desde niveles medios e inferiores de la operación extendió mineralización de mayor ley en múltiples zonas del hanging wall del depósito Young-Davidson. Al mismo tiempo, la perforación de expansión dentro de la unidad de sienita continuó empujando la mineralización más allá de Reservas y Recursos reportados. Esa combinación importa porque no depende de un solo “hit” aislado, sino de varios frentes de exploración que pueden alimentar el plan minero.
Uno de los focos fue la llamada South Syenite Zone, ubicada en el hanging wall, a unos 285 metros al sur del Northgate Shaft, en un sector con perforación histórica limitada, según el comunicado. Ahí, Alamos reportó interceptos que sobresalen por espesor y ley, como 16.36 g/t de oro en 17.90 metros, con subtramos de muy alta ley, además de otros intervalos como 9.15 g/t en 22.00 metros. En exploración subterránea, esos números llaman la atención por una razón práctica: un espesor amplio con ley elevada puede sostener mejores márgenes si la continuidad acompaña.
La empresa también destacó las zonas de hanging wall en niveles medios, donde describió una “nueva” modalidad de mineralización identificada en 2024, cerca de infraestructura existente y al sur de Reservas y Recursos actuales. En ese paquete, el comunicado incluyó intervalos como 10.12 g/t en 17.30 metros, con un subtramo reportado de 143.50 g/t en 1.00 metro, y 12.09 g/t en 7.00 metros, con 71.80 g/t en 1.00 metro. Más allá del impacto mediático de los picos de alta ley, el mercado suele exigir lo mismo que exige la operación: continuidad, geometría entendible y repetibilidad a escala de mina.
Alamos dedicó espacio a explicar el trabajo de soporte que hace posible probar esa hipótesis. En 2025, reportó gasto de exploración por 13.1 millones de dólares y 34,080 metros perforados en 81 barrenos, además de 448 metros de desarrollo subterráneo para establecer una galería de exploración y plataformas de perforación hacia el sur del depósito. Ese desarrollo no luce en un titular, pero sí cambia la calidad del muestreo. Permite barrenos mejor orientados, reduce sesgos por ángulo y acerca la perforación a las zonas objetivo.
El comunicado también incluyó notas metodológicas que ayudan a calibrar expectativas. Alamos indicó que los compósitos de oro se generaron con corte de 1.0 g/t y con límites de “waste” interno consecutivo, y que ciertos intervalos “cut” recortan muestras de muy alta ley a 25 g/t para evitar que valores extremos distorsionen promedios. En pocas palabras, la empresa intentó mostrar resultados con criterios consistentes para interpretación geológica y evaluación económica.
En el caso de la unidad principal, la sienita de Young-Davidson, Alamos sostuvo que la perforación de expansión desde plataformas subterráneas continuó extendiendo mineralización más allá de Reservas y Recursos existentes. Aquí aparece un dato que el mercado institucional sigue con lupa: la vida de reserva. La compañía afirmó que Young-Davidson ha mantenido al menos 13 años de vida de Reserva Mineral desde 2011, y remarcó que el depósito permanece abierto en profundidad y hacia el oeste. Ese historial sugiere una máquina de conversión geológica que no se apaga, siempre que el capital y la disciplina técnica sigan presentes.
Young-Davidson no es un proyecto temprano que depende de un solo comunicado. Alamos describe esta operación como una de las minas subterráneas de oro más grandes de Canadá y como un activo de larga vida dentro de su portafolio. Además, la compañía opera también en México, en el distrito Mulatos, Sonora, lo que conecta este anuncio canadiense con una narrativa norteamericana más amplia sobre suministro, inversión y empleo en minería metálica.
El contexto geográfico también aporta lectura. Young-Davidson se ubica cerca de Matachewan, en el norte de Ontario, dentro de una región con larga tradición minera. Cuando se habla de infraestructura existente, se habla de un ecosistema: mano de obra, proveedores, caminos, energía y un marco regulatorio que, con todo y sus exigencias, da certidumbre operativa. Ontario vive cada año el pulso de la industria con eventos en Toronto que suelen marcar agenda, y eso hace que los anuncios técnicos se conviertan rápido en conversación de mercado.
Desde un ángulo estrictamente periodístico, vale separar lo que el reporte confirma de lo que todavía promete. El comunicado confirma interceptos de alta ley y extensiones en zonas específicas, además de inversión de exploración y desarrollo ya ejecutados. Lo que todavía está en evaluación es el tamaño final de estas zonas y su impacto en Reservas y Recursos futuros. La propia empresa señaló que continúa la interpretación y que la perforación adicional definirá geometría y extensión.
En mi análisis, el elemento más valioso del anuncio no es el “número grande” de un metro espectacular, sino la suma de tres factores. La compañía perfora desde el interior de la mina, encuentra leyes mejores en el hanging wall y lo hace cerca de infraestructura. Esa tríada suele traducirse en opciones reales para mejorar el perfil de ley del plan minero y, en consecuencia, la eficiencia de costos por onza, si la continuidad responde. En minería, la distancia importa tanto como la ley. Cada metro adicional de desarrollo cuesta. Cada decisión de capital compite con otra.
También hay una lectura para la conversación pública sobre minería. Este tipo de exploración brownfield, dentro y alrededor de una operación existente, normalmente reduce huella comparada con abrir un distrito desde cero. No elimina retos ambientales ni sociales, pero sí acota parte del impacto incremental. Además, Alamos describió controles de aseguramiento y control de calidad, laboratorios, auditorías y trazabilidad de muestras, que forman parte del estándar esperado en divulgación técnica bajo NI 43-101. Esa transparencia técnica ayuda a sostener la licencia social con información verificable, no con slogans.
Para México, aunque el anuncio se concentra en Ontario, hay un ángulo indirecto que no conviene perder. Alamos mantiene producción y operación en Sonora, y el desempeño financiero y técnico del grupo influye en su capacidad de invertir, explorar y sostener empleo en sus distritos. Cuando un productor intermedio fortalece su base de activos, mejora su resiliencia ante ciclos de precio y costos. Eso suele beneficiar la continuidad de proyectos en toda su cartera.
En síntesis, Alamos reportó un avance de exploración que refuerza el caso de Young-Davidson como mina de larga vida, con potencial de extender mineralización en áreas que podrían ser competitivas por su cercanía a infraestructura. El siguiente paso ya se asoma en el propio texto: más perforación en 2026, más definición geológica y, eventualmente, actualización de recursos y reservas si los modelos sostienen continuidad y tonelaje.

