Tocvan Ventures Corp. ha comenzado los trabajos de excavación de material en el proyecto Gran Pilar, ubicado en el estado de Sonora. La compañía canadiense informó que esta actividad forma parte del proceso de preparación para el inicio de operaciones de su mina piloto, en una etapa que también contempla la instalación de infraestructura esencial para el tratamiento y manejo de mineral.
La zona sur del proyecto ha sido elegida para esta primera fase de operaciones. Allí se están habilitando áreas para las pilas de lixiviación y los estanques de contención, elementos necesarios para un proceso de recuperación de metales eficiente y controlado ambientalmente. La empresa precisó que estos trabajos cumplen con los permisos otorgados por las autoridades mexicanas y se llevan a cabo con el respaldo de las comunidades locales.
Gran Pilar es considerado por la empresa como uno de sus activos estratégicos en México, con presencia significativa de oro y plata. La decisión de iniciar una planta piloto tiene como objetivo generar información técnica más precisa sobre la viabilidad económica del depósito. Con una capacidad inicial de tratamiento de 50,000 toneladas, la planta busca servir como punto de partida para una eventual operación a escala comercial.
Durante el avance de obras se ha realizado la apertura de accesos internos, así como la preparación de zonas de muestreo en canal. También se están nivelando áreas para permitir la movilidad de maquinaria pesada y facilitar las operaciones diarias en el sitio. Estos trabajos, según indicó Tocvan, representan un paso decisivo para madurar el proyecto hacia una etapa productiva.
Paralelamente, la compañía continúa con sus campañas de exploración en el bloque norte de Gran Pilar. En esa área, se están realizando perforaciones y muestreos para identificar zonas adicionales de mineralización. Los resultados preliminares han sido considerados alentadores por el equipo técnico de Tocvan, lo cual refuerza la visión de largo plazo sobre el potencial del yacimiento.
Desde la dirección ejecutiva de la empresa se ha reiterado el compromiso de avanzar con responsabilidad social y ambiental. La comunicación con actores locales ha sido constante, y se han implementado medidas para asegurar que las operaciones generen beneficios económicos en la región. En Sonora, uno de los estados con mayor tradición minera en México, proyectos como Gran Pilar tienen el potencial de contribuir a la generación de empleo y dinamización de economías locales.
Tocvan cotiza en la Bolsa de Valores de Canadá bajo la clave TOC y también tiene presencia en mercados de Estados Unidos y Alemania. La empresa ha enfatizado que su estrategia de desarrollo combina un enfoque técnico riguroso con una ejecución gradual que prioriza la viabilidad de cada etapa antes de escalar sus operaciones.
Los avances recientes en infraestructura y excavación permiten proyectar que la mina piloto estará en condiciones de operar una vez concluidas las instalaciones clave. Esta etapa permitirá evaluar la eficiencia del proceso de lixiviación en campo y obtener datos relevantes sobre recuperación metalúrgica. El conocimiento generado servirá como base para decidir la siguiente fase de inversión.
A nivel regional, este tipo de proyectos adquiere relevancia en un contexto donde la minería enfrenta exigencias crecientes en materia ambiental y social. Iniciativas como la de Tocvan buscan posicionarse como modelos de operación responsable, con apego a la normatividad y generación de valor compartido. La industria minera en México sigue siendo un componente esencial para la economía nacional, especialmente en estados como Sonora, donde existe una amplia cadena de valor asociada a la extracción y procesamiento de minerales.
La puesta en marcha de esta mina piloto se inscribe también en una estrategia de diversificación operativa. Tocvan ha indicado que el conocimiento que se obtenga en Gran Pilar podrá aplicarse a futuros proyectos de características similares, tanto dentro como fuera del país.
En este contexto, la excavación de material y la construcción de infraestructura no solo representan un hito técnico, sino también un indicador de que el proyecto ha superado fases previas críticas, como la obtención de permisos, la validación geológica preliminar y la aceptación social. Se trata de factores determinantes para la sostenibilidad de cualquier desarrollo minero.
El seguimiento al avance de obras será clave para el sector, tanto desde la óptica de los inversionistas como de los actores locales. Las decisiones que se tomen en los próximos meses marcarán el ritmo del proyecto y su posible transición a una mina en producción comercial. Por lo pronto, el enfoque se mantiene en completar con éxito esta etapa piloto, con los estándares técnicos y sociales que demanda el entorno actual de la minería moderna.

